31 dic 2010
Japi niu yiar tu dousan ileven
30 dic 2010
RESUMEN DE LECTURAS 2010

Juro que lo intenté. Quería llegar a los 50 libros leídos en el año, pero "um...um", llegué a 43 y me falta reseñar los libros Conversaciones con Woody Allen de Eric Lax y El guardián entre el centeno de J. D. Salinger. Ya será en enero y con calma. Tampoco es despreciable el número alcanzado, no? La lista de libros por leer, como siempre, es infinita. Entre clásicos pendientes, nuestra literatura nacional y relecturas necesarias, hay suficiente para entregarse a ese extraño pero necesario placer de leer.
A los contados lectores de estos escombros, este es mi resumen:
1. El viaje del elefante de José Saramago.
2. Viajes por el scriptorium de Paul Auster.
3. Las tramas de los lectores de de Paulette Silva Beauregard.
4. Vampyr de Carolina Andújar
5. El último fantasma de Eduardo Liendo
6. Con el ala alta de Patricia Guzmán.
7. La otra isla de Francisco Suniaga
8. Rubayyatas de Eleazar León.
9. Desgracia de J. M. Coetzee
10. Cometas en el cielo de Khaled Hosseini
11. Breve manual (ampliado) para reconocer mini cuentos de Violeta Rojo.
12. La huella del bisonte de Héctor Torres
13. A la sombra de las muchachas en flor de Proust (2da. Parte)
14. Soledad intacta de Patricia Guzmán.
15. Ausencias deja la noche de Gonzalo Himiob Santomé
16. Vida y época de Michael K de J. M. Coetzee
17. El rapto de la odalisca de Marianela Balbi
18. La vida vivida de Vinicius de Moraes
19. El maestro de Petersburgo de J M Coetzee
20. Rapsodia Gourmet de Muriel Barbury
21. Viaje al amanecer de Mariano Picón-Salas
22. El pasajero de Truman de Francisco Suniaga
23. Los materiales humanos de Leonardo Padrón
24. La noche llama a la noche de Victoria De Stefano
25. El arquero dormido de Ednodio Quintero
26. Lugar de pasaje de María Auxiliadora Álvarez
27. El símbolo perdido de Dan Brown
28. Elizabeth Costello de J M Coetzee
29. Ensayo sobre la ceguera de José Saramago
30. La herencia de la tribu de Ana Teresa Torres
31. Baruka de Numa Frías Miléo
32. Lluvia de Victoria De Stefano
33. Esperando a los bárbaros de J M Coetzee
34. Mientras escribo de Stephen King
35. Bajo las hojas de Israel Centeno
36. La enfermedad de A. B. Tyzka
37. Poemas selectos (ed. Bilingüe) de Rafael Cadenas.
38. Adiós en Madrid de Francisco Arévalo
39. Conversaciones con Woody Allen de Eric Lax
40. El psicoanalista de John Katzenbach
41. Hombre lento de J M Coetzee
42. Sentir la sed de Gonzalo Himiob Santomé
43. El guardián entre el centeno de J. D. Salinger
28 dic 2010
Sentir la sed

Como elementos narrativos, Gonzalo Himiob Santomé echa mano de personajes y hechos políticos que van desde Cipriano Castro y su “Revolución restauradora”; pasando por la dictadura gomecista hasta llegar a la multitudinaria marcha del fatídico 11 de abril de 2002, entre otros hechos y personajes. Cada marco histórico está colocado con delicadeza de orfebre ya que Sentir la sed no es una novela histórica; pasa tangencialmente estos puntos para darle al relato el contexto necesario que justifica parte del mismo, en donde cruentos personajes como Don Críspulo González y Agostino, hombres recios y de falsa moral, se ganan el odio de todos –y el de los lectores también.
Sentir la sed es una novela llena de secretos que se van develando en el momento oportuno que el mismo ritmo de lectura impone. Ambientada en los rigores de Los Andes venezolanos, también nos trae la historia de cinco hermanas que deben luchar contra las injusticias de la época; contra el machismo exacerbado que hacía de éstas simples mandaderas en el mejor de los casos. Alfonsina, Inés, Carmen, Teresita y Ernestina, todas hermosas a su manera, consiguen en su padre, Don Críspulo, el ángel y el demonio que determinará el desenlace de sus vidas.
Sentir la sed es un texto que deja muy en claro que los destinos están marcados desde tiempos remotos. Gonzalo Himiob Santomé, hay que decirlo, es uno de los pocos autores que a través de su trabajo narrativo, deja fotografías del acontecer político que vive el país en la actualidad, de hechos no ficticios que sirven de marco referencial al mundo ficcional sobre la cual construye sus historias. Esto se puede ver también en su novela anterior Ausencias deja la noche. La portada es un buen acierto de la editorial FB Libros, casa regentada por el reconocido librero Roger Michelena, quien ya tiene entre manos un número importante de obras a publicar en el 2011. Deje un buen rato de tomar líquido alguno y prepárese a Sentir la sed.
22 dic 2010
Flecha

De flecha
no tengo ni el filo de su borde
sólo minutos furtivos de algo etéreo
húmedo
casi fantasmal
soy veneno punzante
que te recorre por las noches
haciendo de ti un océano profundo
de fracasos tan míos
un simple copular en el silencio
he mellado tu angustia con un verbo
mientras tu codicia carnal
duele
a pesar de una láctea rigidez
que punza de placer en tus manos
duele.
15 dic 2010
Felicidade clandestina

Confieso que mi velocidad de lectura fue lenta al tener que aclarar varias dudas del idioma lusitano sobre la marcha, pero ahí me fui poco a poco, hasta completar la breve aproximación a esta novelista emblema de Brasil; breve, valga decir, ya que su prolongada obra va más allá de veinte títulos.
Dentro de los hechos anecdóticos que rondaron a Lispector, está el que hacía gala a su coquetería y belleza: se perfumaba antes de sentarse a escribir; y otro menos grato, cuando se quedó dormida con un cigarrillo encendido en la mano, hecho que le dejó graves quemaduras en el brazo y en otras partes del cuerpo.
Hablando de buenas portadas, creo que esta en particular es una joya. Buen ejemplo a seguir. Veamos si se consigue en español –por estas tierras de Dios, digo– una de sus novelas más celebradas: A Paixão segundo G.H. (La Pasión según G.H.).
Até outra vez.
9 dic 2010
El psicoanalista

El día de su cumpleaños, Rick Starks, un profesional dedicado a la terapia del psicoanálisis, recibe una carta en donde lo conminan a suicidarse en un determinado tiempo, y de no hacerlo, algunos allegados a él serán asesinados. El desconocido psicópata se encarga de hacerle la vida pedazos hasta que poco a poco el Dr. Starks sucumbe ante la terrible situación y termina arruinado, sin techo y en literal indigencia.
La presión psicológica aumenta cuando algunos personajes, la atractiva Virgil y el desagradable abogado Merlin, se le acercan para recordarle su misión de suicidarse y la situación crece en intensidad y emoción. El Dr. Starks se desdobla en otros personajes para poder combatir a los astutos contrincantes, mientras va consiguiendo pistas que lo llevan a descubrir quién es el autor intelectual y causante de sus desgracias.
Para ser un libro tan mencionado, leído y referido en el “bestsellerismo”, me llamó la atención un gazapo inmenso dentro de la historia. Traté de hallar el libro en su idioma original para ver si el error venía de origen o era en la traducción, pero no lo conseguí. Claro, si Dafoe se equivocó en Robinson Crusoe cuando desnudó por completo a su personaje principal a la orilla del mar y cuando éste llega al barco se saca algo de los bolsillos, que le pase a Katzenbach tampoco es gran cosa (ojo, suponiendo que el error sea de origen): Ricky llevó un aviso para que fuera publicado en el Times, mensaje con el cual buscaba interactuar con Rumplestiltskin, el temible psicópata: “El anuncio apareció esa mañana en la portada del Times, en la parte inferior, como Rumplestiltskin había especificado. Lo leyó varias veces y pensó, que por lo menos, daría a su torturador algo en qué pensar”.
El gazapo no le resta valor a la historia. Son de esos pequeños detalles que simplemente sorprenden, que incluso estimulan la concentración en la lectura porque al pasar la primera vista por allí, te llaman la atención al notar que algo descuadra y esto sin duda te lleva a repetir y a cerciorarte de lo que leíste. En fin, para pasar el rato se da bien, más cuando se trata de un protagonista, que en sus propias palabras, dice: “estudié mucho para salvar vidas…ahora debo aprender a acabar con una”.
PD:
La edición que leí es de Ediciones B.
8 dic 2010
Convocatoria Premios Libros y Literatura 2010
Con el objetivo de hallar las cuatro mejores reseñas literarias de la blogosfera y premiar a sus escritores con el Marcapáginas de Plata y sendos lotes de libros valorados en total en más de 3.000 €, el Equipo de Libros y Literatura organiza los “Premios Libros y Literatura 2010”.
Para participar en él, todas las personas físicas poseedores de un blog y/o escritores habituales de él deberán inscribirse, antes del sábado 25 de diciembre de 2010, siguiendo los pasos indicados en las bases completas del concurso.
La elección de los ganadores se llevará a cabo mediante dos jurados. Dos de los premiados serán elegidos por un jurado cerrado compuesto por los miembros del equipo de Librosyliteratura.es, escritores, editores y creadores de blogs literarios. Los otros dos ganadores serán escogidos por el público en general, entre los que se sortearán tres lotes de 20 libros cada uno. El período de votación será del lunes 27 de diciembre de 2010 al miércoles 5 de enero de 2011.
También, el blog que haga difusión y consiga más clics en el banner oficial del concurso colocado en su página, será ganador de otro lote de libros. Entre los blogs difusores que no ganen, se sorteará otro lote. La resolución de los premios se hará pública el viernes 7 de enero de 2011, así como los nombres de los ganadores de los sorteos. Para más información sobre el concurso y sus premios, lee las bases completas aquí:
http://www.librosyliteratura.es/concurso-libros-2010.html.
Participo con esta reseña: HOMBRE LENTO
http://palabrasyescombros.blogspot.com/2010/12/normal-0-21-false-false-false.html
7 dic 2010
Margarita infanta
La mayor parte de la gente, hace, pasa o mata el tiempo con un teléfono celular en la mano; bien sea en un consultorio médico, en el metro o incluso en un transporte público (lo de “incluso” va por el riesgo que implica hacerlo y más aún dependiendo del modelo). A más de uno le he sugerido que se lea un libro, de lo que sea, pero que lea. Margarita infanta sería un buen comienzo para aquellos que no les gusta leer, puesto que de “aburrido” no tiene nada; todo lo contrario, el libro se lee en un par de horas y uno –como se dice vulgarmente– queda picado, es decir, con ganas de seguir leyendo. Aclaro que para los que sí nos gusta leer, tan bien es fabuloso.
Para los que hemos conocido a Francisco Suniaga, con el simple hecho de reconocerlo en la portada, ya es motivo de gracia y de inquietud al ver a esos dos niños con sendas caras tan tristes, ¿por qué están así? Se pregunta uno. Luego de empezar a leer, se viene la respuesta como un buen galerón margariteño, de esos que ya no suenan y que la modernidad ha cambiado por vallenato, hip hop y reguetón en pleno centro de Porlamar. Es que ni en Pampatar, y más allá, ni en Juan Griego, se escuchan ya. Volviendo a las caritas de tristeza, vaya que si tenían razón de estar así.
Margarita infanta va de muchas cosas: de la melancolía por aquellas vivencias del propio autor en su tierra; de los mitos de una población que aún estaba al margen de la modernidad: “la única magia de nuestra infancia llena de mitos y huérfana de televisión”; de la demolición de los lugares que algún día tuvieron vida y que hoy son recuerdos en la memoria de Suniaga: “sueño que el caserón que demolieron, arrancándonos a golpes el ícono físico de nuestra infancia y adolescencia, fue otro”. Y más adelante dice: “Mi vieja casa de adobe, bahareque y techo de tejas, donde nací y fui niño, que en los años setenta fue demolida y sustituida por una de esas construcciones horribles que no son casa ni nada…”.
La música también está presente en Margarita infanta, entre otros ejemplos, a través del refrán popular que dice “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”, y tiene qué ver con el desencanto, cuando un mito es devastado de buenas a primeras sin medir las consecuencias que ello trae consigo. Como bien dice el autor: “en Venezuela donde hay tantas cosas para sentirse mal no tiene sentido destruir una historia que nos hacía sentir bien”. Descubra usted cuál es esa historia.
La lectura de Margarita infanta y mi ascendencia neo espartana, me trajo recuerdos de mi abuela nacida en La Asunción. De sus cuentos muy similares a los de Suniaga; al infaltable pescado frito todos los domingos a la hora del almuerzo; de la Virgencita querida y su procesión; de la promesa cumplida cuando llevé dos niños de oro los cuales entregué al párroco de la iglesia en sus propias manos; del cuento de un viejo ferry que su hundió no recuerdo ya por qué razón; de aquella típica frase que me decía: “muchacho er carajo, tienes azogue”, cada vez que me portaba mal; azogue, que según Suniaga, se refiere a “un metal líquido que se encontraba bajo las piedras más grandes de los ríos” y que servía para mantener el equilibrio, y que en el vocabulario de mi abuela, era inquietud, hiperquinesia.
En fin, qué sabrosa lectura la de Margarita infanta. De esas que te dejan un grato sabor en la boca y que te gustaría seguir leyendo. Un libro lleno de nostalgia y evocaciones fantásticas, que sin necesidad de que conozca la isla, sabe que lo dicho allí es cierto, vivido en carne propia por el autor. “No ponga cara de guaripete”, diría mi abuela, y léase el libro.
6 dic 2010
Convocan V edición del Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores

El jurado para esta edición está conformado por los narradores Ana Teresa Torres y Norberto José Olivar, y el investigador literario Carlos Pacheco. Este concurso está dotado con un metálico de Bsf. 8.000, 4.000 y 2.000, para los tres primeros lugares, además de la publicación del libro con los ganadores y finalistas.
Este certamen, que busca promocionar y estimular la consolidación de las voces jóvenes en la narrativa venezolana, se ha caracterizado por la calidad de su jurado y por estar entre los premios de cuento mejor pagados de la actualidad.
Las bases completas se pueden consultar en la página de la institución, en el siguiente enlace:
http://www.pcm.com.ve/seccion.
2 dic 2010
Hombre lento
En días pasados comenté la estupenda novela de Coetzee titulada con el propio nombre de la protagonista: Elizabeth Costello; personaje intelectual, de adustas composturas y mejores reflexiones tanto literarias como humanas, que surte un rol importante dentro de Hombre lento, con lo cual, queda claro ese aspecto que en estudios literarios va por la línea de la intertextualidad de los libros y de la relación de hiper texto que hay entre éstos, teorías que vienen desde Bajtín hasta Kristeva.
Más allá del calificativo que denota “lentitud”, Hombre lento de J. M. Coetzee, trae una historia que precisamente por trágica, pudiera pasarle a cualquiera (¿habrá alguna novela de este autor que no lleve este germen? No las he leído todas). Paul Rayment, un fotógrafo retirado de sesenta años, quien lleva una vida económicamente holgada a pesar de su divorcio, es embestido por un vehículo mientras paseaba en su bicicleta. Es trasladado a un hospital y después de volver en sí horas después, descubre que le han amputado la destrozada pierna.
Comienza allí su calvario al tener que usar muletas para andar y a ser atendido por algunas enfermeras que en el corto tiempo dejan de prestarle servicio por una u otra razón. Aparece así Marijana Jokic, una enfermera croata que hace su trabajo a la perfección y de la cual Paul se enamora locamente. Ésta, sin embargo, no da señales recíprocas en cuanto al eros y al amor que aquel insinúa. Entra “La Costello” en acción, como bien le llama Paul despectivamente y comienzan las diatribas entre ellos. Marijana le comenta a Paul: “Elizabeth es escritora profesional. Escribe libros, novelas. Actualmente está buscando personajes para ponerlos en un libro que está planeando. Parece haber depositado sus esperanzas en mí. Y también en usted, en segundo término. Pero yo no encajo. Por eso se dedica a acosarme. Porque intenta hacerme encajar”.
Ese “acoso” es lo que Elizabeth hace a la perfección con Paul y no a la inversa. Es tal la intensidad de sus diálogos, lo inquisitorio del razonamiento de “La Costello” cuando lo encara, que en determinado punto pareciera que es ella quien escribe Hombre lento y no Coetzee. Ante el arrepentimiento de Paul por no haber tenido hijos, Elizabeth le contesta: “Tenemos hijos para poder aprender a amar y a servir. A través de los hijos nos convertimos en los sirvientes del tiempo”.
Irónicamente Costello considera al personaje, a Paul, como “un castigo que le ha caído encima para atormentarla durante los últimos días de su vida, una penitencia incomprensible que ella está condenada a decir…”, cuando es irónicamente ella quien lo busca a él. Este juego ficcional da un cariz distinto a la novela Hombre lento, la cual la diferencia de las demás en ese sentido meta literario.
Un breve pero preciso resumen de Hombre lento está en las propias palabras de Elizabeth Costello: “Usted vino a mí sin antecedentes de ninguna clase. Un hombre con una sola pierna y una pasión desafortunada hacia su enfermera, eso es todo…Qué pasa cuando un hombre de sesenta años compromete su corazón de forma inapropiada. Y, si no le importa que se lo diga, hasta ahora ha sido usted una decepción total”.
Hombre lento si bien es cierto que no tiene la dureza e intensidad de Desgracia; Vida y época de Michael K; Esperando a los bárbaros; entre otras novelas de Coetzee, tiene el carácter propio de su prosa más que definida, junto al abordaje del tema de las miserias y penurias humanas, sumado además, a un final muy original cuando el personaje, Paul, se despide de la escritora Elizabeth Costello, quien temblorosa, no tiene más alternativa que aceptar el desenlace de la obra.
24 nov 2010
Las caras lindas
El conductor del colectivo en el que viajaba aceleró hasta donde el tráfico se lo permitió. Lo hizo cuando vio el aspecto de los dos tipos que querían abordar. No eran vendedores de golosinas, nueva modalidad que muchos utilizan para ganarse el dinero del día; ganarse la vida con dignidad; el sustento de sus familias; no, no eran simples vendedores. Corrieron con todas sus fuerzas hasta que lograron montarse:
-Ah! Chofer, burda e’ rata, no? –dijo el Tipo 1–. Pa’ que veas que hoy estamos de panas no te vamos a jodé.
El Tipo 1 empezó a ver a todos los pasajeros al detalle y el Tipo 2 se estampó en la puerta y no dejó, ni salir, ni entrar a nadie.
-Miren señores, pa’ mí es burda e fácil lanzar un atraco, pero ya! –tomó con una de sus manos el koala que llevaba en la cintura y dejó ver la culata del revolver–. Tan sólo saco a la muñeca que tengo aquí y hago mercado.
El Tipo 2 se reía con sarcasmo ante la charla de su compañero. El Tipo 1 siguió con su discurso:
-Pero hoy no vengo a robá a nadie; como notarán somos par de malandros, sí, somos malandros del Guarataro…queremos una colaboración que salga de su corazón…anoche nos mataron a un pana y no tenemos plata pa’ enterrarlo…hay que echarle tierra antes de que se pudra.
El Tipo 1 me veía y me veía, hasta que no aguantó la tentación y me dijo:
-Coño catire, ¿a ti como que te visitó el hampa antes que nosotros que no tienes ni un relojito puesto?
Tipo 2: -Bueno señores, a colaborá… a colaborá –dijo, dándole golpecitos a la puerta.
Tipo 1: -Catire, de pana que en el bolso ese llevas un BlackBerry…¿ah que sí?, tranquilo que hoy no vamos a robá.
Yo: -No, no tengo BB, ya me lo robaron.
Tipo 1: -Viste catire, te lo dije…Bueno, bájate con una colaboración ahí.
Yo: -Toma pues.
Tipo 1: -Coño catire, ¿cinco bolos nada más?
Yo: -Tú dijiste colaboración, además todo el mundo te está dando dos y yo te estoy dando más.
Tipo 1: -Es verdad, eres un diablo catire.
No hubo nadie que no “colaborara” para el entierro del pana de los tipos.
-Tipo 1: -Dios los bendiga a todos.
-Tipo 2: -Fino mi gente… Chofer en la parada.
Al instante, la radio del colectivo soltó la voz del gran Ismael Rivera con ese clásico de la Salsa: “Las caras lindas”.
18 nov 2010
Bajo las hojas
8 nov 2010
Mientras escribo
3 nov 2010
Marketing para libros
También puede hablarse de la carne, la que se come y la que se disfruta, perdón por el pleonasmo (si ven el punto): la primera, jugosa y apetitosa exhibida en los mercados desde todos los tiempos para capturar la atención de los compradores; la segunda, más allá de las –y “los”– mercaderes del placer (idem, desde todos los tiempos), también en la actualidad es aplicable al descomunal número de féminas que se entregan al bisturí para aumentar sus volúmenes. Inciso: ¿qué sentido tiene operarse y no mostrar, no enseñar un poquito? Lo que no se exhibe no se vende.

En cuanto a los libros, la cosa va más o menos en el mismo sentido. Usted llega a la librería y lo que está en el anaquel principal es lo que le llama la atención, más allá del género, más allá de lo que usted esté buscando. Lo ve por que está allí dándole la bienvenida y hasta –porque no– le echa un vistazo.
Cuestión de Marketing, sí señores, aplicado a esa cosa, a ese objeto que está allí como entretenimiento, como pasatiempo, como pasión, como delicado refinamiento y buen gusto. El libro, ese pequeño bloque de hojas que ahora puede verse exhibido en un estante mientras uno se entrega a la tediosa cola para pagar la compra en el supermercado y en cadenas de farmacias; también los hay en lugares menos tradicionales como peluquerías, restorantes y lobbies de hotel.
En este divagar, giro en sentido opuesto al monitor, hacia el lado en donde están apiñados mis libros (sería vulgar llamarla biblioteca) y veo el lomo de algunos libros; sin mucha escogencia y conservando el tema cabalístico que me lleva al trece, transcribo sus títulos y unas alocadas sugerencias de puntos de ventas. Quién sabe, tal vez a alguna editorial le pegue la luna y se decante por probar. Marketing, tedioso pero necesario Marketing.
Puntos de venta sugeridos para algunos libros:
1. El mundo según Cabrujas, compilación de Yoyiana Ahumada, en donde sea, lectura obligatoria.
2. La enfermedad de Alberto Barrera Tyska, hospitales públicos.
3. Crímenes (también del autor anterior), en el retén de la Planta.
4. Lluvia de Victoria de Stefano, en cualquier lugar de la ciudad.
5. Intriga en el Car Wash de Salvador Fleján, tiendas de autoperiquitos y en donde lavan carros por supuesto.
6. El último fantasma de Eduardo Liendo, sería perfecto en la entrada del Capitolio.
7. Puntos de sutura de Oscar Marcano, centros de salud y belleza.
8. Un vampiro en Maracaibo de Norberto José Olivar, en la Cruz Roja y en las iglesias.
9. Piedras lunares de Fedosy Santaella, como es algo difícil salir de la tierra, pudiera ser en el Planetario Humboldt (¿todavía existe?)
10. La gran guía ilustrada del Whisky de Alberto Soria, ¿hace falta decir en dónde?
11. La otra isla de Francisco Suniaga, en cuanto peñero sea posible y en las oficinas de Conferry.
12. La huella del bisonte de Héctor Torres, en liceos.
13. Bajo tierra de Gustavo Valle, en el Metro de Caracas.
1 nov 2010
Esperando a los bárbaros

Bárbaro Coetzee, bárbaro. Y no es que sea alabancioso porque sí. No. Es que realmente sus libros lo merecen. Esperando a los bárbaros no fue la excepción a las demás lecturas que hiciera de este escritor. Si hay un elemento común en todos los libros que he leído, me atrevería a decir que es la manera tan descarnada con que se acerca a eso tan etéreo como lo es el espíritu humano, no para contarnos de sus bondades, sino todo lo opuesto, lo oscuro y tenebroso que puede llegar a ser.
Un viejo magistrado se ve en la obligación de atender un puesto fronterizo. Allí comienza a atestiguar las terribles situaciones de las cuales son víctimas los presos, hecho que se le torna más complejo y traumático al no prestar su cooperación a un oficial. En alguna parte dice: “sé demasiado; y una vez que uno se ve infectado de este saber no parece haber recuperación posible. Nunca debí haber cogido el farol para ver lo que estaba pasando en la barraca junto al granero”.
Con el tiempo, el viejo magistrado cuyo objetivo principal era mantener los intereses del imperio en la frontera, comienza a desvirtuar sus funciones cuando entabla una extraña relación con una mujer de los “bárbaros”. Ésta, joven y ciega, le va contando a cuenta gotas sus penurias y la manera como quedó sin vista. El noble magistrado, en un acto de misericordia, le lava los pies para aliviar sus penas, las físicas y las espirituales; corta sus uñas; pasa de una pierna a otra con un espumoso jabón hasta que el sexo llega a ellos.
En su afán de acabar con veinte años de injusticias sobre los bárbaros, el magistrado emprende una larga y dura expedición hacia lo desconocido a través de un paisaje inhóspito, pensando que entregando la mujer a su gente, conseguiría la paz entre los dos pueblos beligerantes. Después de la traumática aventura y ya de regreso al lugar de donde no debió partir, comienza un nuevo suplicio para el magistrado al ser considerado un traidor, y en consecuencia, es puesto en prisión. Así llegó su miseria y el hambre tenaz que casi le da muerte: “Quiero volver a estar gordo, más gordo que nunca. Quiero oír el gorgoteo satisfecho de mi panza cuando cruce mis manos sobre ella, quiero sentir cómo se hunde mi barbilla en la mullida papada y cómo se me bambolea el pecho al caminar. No quiero volver a pasar hambre”.
Esperando a los bárbaros es un libro que se puede leer en cualquier momento y bajo cualquier perspectiva política, en donde el imperio y su hegemonía, es el punto de atención para el análisis de la lectura: “los imperios no han ubicado su existencia en el tiempo circular…sino en el tiempo desigual de la grandeza y la decadencia, del principio y el fin, de la catástrofe…la inteligencia oculta de los imperios sólo tiene una idea fija: cómo no acabar, cómo no sucumbir”. La lectura de este libro, como la mayoría de los libros de J. M. Coetzee, impacta por su manera implacable de contar las cosas, como si estuviera allí, como si fuese él mismo el protagonista.
28 oct 2010
Como un caníbal
exijo que me mires
aquí me tienes
soy tuya a flor de piel
no temas
tan sólo limpiaré de tu cuerpo cualquier rastro de humedad
sin líquidos quedarán tus huesos
tu carne
serás mi última naranja
mi jugo
te exprimiré hasta la última semilla
temblarás
tus rodillas no responderán a tus designios
seré tu espasmo
el zarpazo en tus hormonas
el gemido exhalado de tu boca
seré tu pecado
tu gula
tu lupanar
haré de ti lo que quiera
te tragaré por vez primera
azotaré tu vergüenza con cada gota de sudor
tomaré el asta de tu bandera
e izaré mi cuerpo sobre él
lo repetiré miles de veces hasta que implores clemencia
y la noche derrame sobre mí tu hambre
soy tu cena a media noche
y tú mi caníbal
cómeme
Soundtrack del poema
26 oct 2010
III Concurso de poesía Librería Sónica

Para celebrar el tercer aniversario del programa radial Librería Sónica, convocamos a nuestro ya tradicional concurso de poesía, bajo las siguientes bases:
1.- Podrán participar las personas que así lo deseen, residentes o no en Caracas, Venezuela.
2.- La extensión del poema no deberá exceder una (1) hoja carta, manuscrita o impresa. En este último caso, debe hacerse a doble espacio, con tipografía Arial 12, en idioma español.
3.- El tema del poema es la libre y podrán enviarse hasta dos (2) poemas por autor, el cual debe estar identificado en el contenido del mismo correo electrónico.
4.- El premio único consiste en la publicación del poema en el blog Librería Sónica y en el grupo de Facebook; una invitación al programa, un combo de libros y la lectura al aire del poema ganador y las menciones seleccionadas, en caso de que existan.
5.- El jurado estará integrado por destacados poetas de amplia trayectoria, cuyos nombres serán publicados posteriormente.
6.- La fecha de recepción inicia en la fecha de publicación de estas bases y finaliza el viernes 19 de noviembre de 2010. Los poemas deben ser enviados a la dirección de correo electrónico:libreriasonica@gmail.com, colocando en el asunto III CONCURSO DE POESÍA LIBRERÍA SÓNICA, seguido de su nombre. En el cuerpo del correo deben escribir nombre y apellidos; número de cédula, ID, o pasaporte y teléfono de contacto.
7.- El veredicto se dará a conocer el domingo 28 de noviembre durante la emisión del programa aniversario, y el poema ganador, como las menciones que hubiera, se publicarán en el grupo de Facebook y en el blog Librería Sónica durante la semana siguiente a la emisión del veredicto.
8.- Este concurso no podrá declararse desierto.
22 oct 2010
Ex-inéditos Monte Ávila Editores
Los protagonistas:
Los otros protagonistas.