1 jun 2009

Poetas ex-inéditas


Ironías de la vida: después de hacer la dura lectura en digital de los poemarios Expediciones e Imposible de lugar, recibí los libros por cortesía de la Editorial Monte Avila. Y digo dura porque se me hace insoportable estar encallado al monitor para leer. En todo caso, mi agradecimiento a la editorial por hacerme llegar el material literario.

Beatriz Calcaño gana en la mención poesía en la VI Edición del Concurso para Autores Inéditos 2008 Monte Ávila Editores Latinoamericana con Expediciones, un poemario en el cual se nota el trabajo, el paso seguro por talleres –yo no diría de poesía– sino de trabajo, de oficio, en donde la palabra ha de ser esquilmada para mostrar su mejor sentido. Una muestra de ello es el poema epigrafiado (si vale el término) por unos versos de la poeta Mharía Vázquez Benarroch en evidente homenaje a ésta en el poema “Cien dagas”, poeta que ofrenda uno de los mejores talleres de poesía en Venezuela.

Amén de esto, el poemario está embalsamado por fantásticas voces poéticas que abren las puertas a varios de los poemas de Calcaño: Márgara Russotto, Vázquez Benarroch, Patricia Guzmán, Gerbasi, entre otros.

Expediciones, en su poema homónimo, habla de un arrepentimiento que viene de la sabiduría, de la verdad que siempre inoportuna, golpea, hace despertar: “regreso siempre / más sabia / a veces arrepentida”. La poeta va en su propia expedición interna a través de la cual hace reconstrucción de la memoria, de sensaciones y momentos: “encontrar la belleza / aún en la aridez”. Estos poemas son el regalo de encontrarse a sí misma en su propia expedición, como bien dice hacia el final del poema “Regalo”.

Claudia Sierich también recibió honores en la mención poesía por su trabajo Imposible de lugar, del cual el reconocido crítico literario, profesor y poeta Rafael Castillo Zapata me hizo saber que para él es “un verdadero hallazgo y la presencia de una voz muy particular”. La autora, reconocida por sus traducciones de varios autores venezolanos al alemán, entre ellos Rafael Cadenas y Leonardo Padrón, pone en ejercicio su propia palabra poética. Ambas poetas estarán visitándonos en Librería Sónica próximamente.

29 may 2009

Qué calor (todo en una sentada)

Capitolio:
Ocho de la mañana y ya arde el sol con furia loca, como si el astro rey supiera que tiene los días contados y despachara sus últimos rayos. Subo al transporte público y el reguetón increpa mis oídos con sus bofetadas rítmicas y su escueto mensaje de siempre. El chofer tamborilea el volante cuando el locutor anuncia la hora y dice que la temperatura ya va por los veinticinco grados. Cornetazos, caos y entra el primer protagonista con un micrófono-audífono presto a expandir sus ondas sonoras a través de un pequeño amplificador colgado de la correa, sube el volumen:

-Buenos días. Hoy vengo a ofrecerles estos “simpáticos” cepillos de dientes. Vienen en varios colores, azul, rojo y verde. Totalmente sellados, no piensen que los usé yo. No, no, no…Además, lo mejor para estar frescos y combatir este calor es cepillarse bien los dientes…
El equipo produce un agudo feedback y el hombre cierra su promoción:
-Son Tres por diez bolívares, una ganga, buenos días!

Plaza Miranda:
Sale de escena el vendedor de cepillos dentales y entra un joven de braga azul que en la espalda luce un gracioso pingüino con uno de esos helados tubulares de colores en la pata:
-Bueno señores, aquí lo que hay es “calol”, así que cero charla. Tengo de guanábana y mango, lo último! Cero colita… Vaya “chofel” agarra ahí… ¿Nadie? ¿Ustedes como que no tienen calol?”

Equina de Maderero:
De un brinco el vendedor de helados cilíndricos salta del vehículo en pleno movimiento y seca su frente sudorosa con el dorso de su mano. Acto seguido se lleva uno de sus productos a la boca. Luego le grita al conductor: -aguántalo ahí pana!
Éste se detiene y entra en escena un personaje que no se ve de buen ánimo. Antes de hablar sisea a un par de señoras que vienen conversando haciendo ademán de silencio con su mano:

-shh shh shh, por favor señoras voy a hablar.

No pude evitarlo, estallé en risas. Me pareció el colmo, alguien entra a pedir ayuda, a mendigar, a vender, y manda a callar a las personas, esto es único. Las señoras callan y otros pasajeros se suman a mi risa.

-Señores buenos días. El gobierno me ayuda con algunas medicinas, no con todas, por esa razón vengo a pedirles una ayudita porque tengo SIDA. Chofer por favor bájele volumen a la música.

Se hizo un prolongado silencio y sin embargo otros pasajeros continuaban conversando.

-Shh shh shh, hey allá atrás, por favor hagan un poco de silencio. Es que el SIDA afectó mis cuerdas vocales y no puedo hablar muy alto.

En este segundo intento por callar a la gente que venía en el colectivo, otros rieron por el atrevimiento del personaje en su insistencia por llamar la atención y alcanzar un ansiado silencio que nunca llegó del todo, menos aún en una avenida tan congestionada y bulliciosa.

-Bueno, a mí me dio esto no por santo y aquí me ven. ¿Señora qué calor no? –le dijo a una de las señoras que mando a callar segundos antes. El hombre bajó tristemente sin una sola moneda extra en su haber.

Quinta Crespo:

El último personaje que entró a escena me parecía conocido, cosa que pude constatar cuando lo tuve cerca y me extendió la tarjeta que ven arriba:

-Hermanos, buenos días. En estos tiempos de infortunio, en donde la miseria nos abruma y el Apocalipsis llegó para quedarse, un grupo de cristianos nos dimos a la tarea de dirigirles la palabra a ustedes para darles aliento y esperanza. Sintonízanos, no dejes de oírnos que con nosotros hallarás la paz…

José Gregorio, así se llama, recordé. Compañero de clases de primer y segundo grado, cuyo nombre hace honor al venerable Doctor José Gregorio Hernández, quien –según me contara su madre– le salvó la vida cuando estando encinta, se envolviera en el cordón umbilical hasta casi estrangularse a sí mismo al momento de su nacimiento. Me miró, nos miramos, nos reconocimos, me extendió su tarjeta y bajó del transporte diciendo:

-Este calor es del demonio!

26 may 2009

Escozor


Que esta lágrima no llegue a su destino

puesto que de lunas sé muy poco

como tampoco de soles

ni de versos hermosos ni precisos


tan sólo mi mano se engulle soledades

y su escozor de pétalos

va limando olvidos

que de mi gaznate cuelgan temerosos


padezco de un herpes literario

florido entre mis dedos

ya es metástasis

palabra horrenda

definitiva.

25 may 2009

Una ola tras otra


Toda novela de viaje nos invita a ser testigo de una transformación, de cambios que a través de lo narrado se pueden constatar de capítulo a capítulo. Pero, de qué van dichos cambios, esas transformaciones que hacen de sus personajes entidades casi paradigmáticas del ser humano, prestas a sufrir las más variopintas emociones para sintetizar en un corpus y en un alma los avatares que implican una salida y una llegada, tal vez con un rumbo a seguir pero sin un tiempo determinado. Esto es lo que hace el personaje principal –Andrés- en Una ola tras otra de Eli Bravo.


El simbolismo del viaje es referido línea tras línea haciéndose reflejo en un mar inmenso que va representando la mayor aventura para un hombre que busca en parte descubrirse a sí mismo, tal vez replantearse un rumbo que cree perdido en su vida y que va redefiniendo a medida que salta de puerto en puerto. Andrés va haciendo memoria de sí mismo, de su vida, a medida que va interactuando con culturas propias y ajenas, como las halladas en los pueblos dominicanos y puertorriqueños, o en las islas francesas, holandesas e inglesas. No obstante, más allá de poder interactuar con otros habitantes del mar Caribe en diversas lenguas en donde la mayor compañía fue la soledad en medio de pintorescos azules o del negro inequívoco de noches estrelladas, la incertidumbre del hombre frente al mar siempre estuvo presente pero con la esperanza haciendo las veces de ancla: “Con los ojos cerrados y la piel tibia, sentí que este viaje era algo que sobrepasaba mi comprensión, como si en lugar de dirigirme hacia alguna parte, en realidad estaba siendo conducido. En el mar, en el aire, en el sol, en alguna parte estaban las claves de lo que me esperaba, y que no tenía prisa de descubrir”.



Este viaje va del mar, de apacibles oleajes que de pronto profanan la tranquilidad para estallar en lluvia y terribles tormentas, sin respeto al sol o la luna, en donde el velero (el Pelic), no es más que un simple y diminuto trozo de madera a merced de los elementos. Andrés –así como el propio autor– tuvo claro que “este viaje era para levar anclas y navegar mares hondos, hacerse líquido, llegar a un estado donde no importase lo que había sucedido antes o vendría después, perder el miedo a alcanzar lo que en el fondo deseaba, llegar a ese lugar que existía en alguna parte y hacia donde debía poner proa”.



En Una ola tras otras el autor -¿o Andrés?– pone en evidencia sus conocimientos navieros a pesar de que en todo momento, tal vez en un aspecto de extrema humildad, no se acepta como un marinero avezado sino como un navegante fortuito que por razones inexplicables llegó a la mar. Justo la pericia que implica dominar un velero, corrientes de mar y aire, mapas, coordenadas y hasta la maravilla moderna del GPS, quiebra por instantes el extenso elemento reflexivo del personaje –y de la novela- cuando éste viene entregado a los recuerdos que traen a bordo viejos amores, amistades, familiares y su recordada patria golpeada por turbios momentos políticos. Andrés pasa muchos días sin abrir la boca salvo para alimentarse. Eventualmente se dice algo a sí mismo para recordar el sonido de su voz y evitar que las cuerdas vocales se le peguen. Al mejor estilo de la película “Cast Away” cuando Tom Hanks llama a un balón de volibol como Sr. Wilson, Andrés personifica cosas en medio de su soledad, bautizando a su timón con el apócope perfecto de Tim: “les había tomado tanto cariño (incluye a su GPS) que ya conversábamos y Tim siempre respondía con su voz eléctrica, girando la rueda un poco a la derecha, luego a la izquierda. Eran mi única compañía a bordo…”



Esta es una novela que va más allá de una “mudanza de piel” como bien señala en algún momento su personaje principal. Es la historia de un hombre que sin buscarlo cae en su propia metamorfosis de viaje, haciéndose cosa, elemento, casi barco, para lograr en medio de sus propios temores, pequeñas y eufóricas victorias que se resumían en alcanzar muelles desconocidos: “flotaba, navegaba, avanzaba, la brisa me llevaba hacia donde apuntaba. Podía sentir el velero como una extensión de mi cuerpo…”. Una ola tras otra también va de amor, del mismo que eventualmente ayuda a mostrar “el rostro cóncavo de la esclavitud del deseo”; muestra a nuestro continente, América, camuflado en un personaje del mismo nombre, logrando la simbiosis elemental que la hace mujer en medio de los extremos de la prosperidad reflejada en islas paradisíacas visitadas por el jet set mundial, hasta el polo tristemente opuesto, dominado por el caos y la miseria que se da en el fin del viaje al pisar Caracas. Una ola tras otra es una magnífica novela que le deja el duro compromiso al autor de superarla para cuando venga el segundo intento. Andrés dice que “lo que sucedió después es parte de otra historia que algún día contará”, ¿habrá que esperar por él o por Eli?


Bravo!

21 may 2009

Presentación de "Cautiva"


En el día de ayer fue presentado bajo la Editorial Norma el libro Cautiva de la abogada colombiana Clara Rojas. Las palabras iniciales estuvieron a cargo del Sr. Raúl Canal, presidente de la empresa Carvajal en Venezuela, seguidas de la periodista Gracia Elena Candela. Las palabras de ambos oradores fueron sin duda alguna bien pensadas, abarcando en todo momento el sentido conciliatorio y fraternal entre dos naciones hermanas como son Colombia y Venezuela, y repudiando la demencia e inhumanidad de las FARC. La periodista venezolana aprovechó la Justificar a ambos ladosocasión para citar algunos párrafos de Cautiva, asomando brevemente con ello, aquel sufrimiento, aquel pedazo de infierno que se desvaneció una vez que, montada en el helicóptero, Clara Rojas recobrara su libertad, y por tanto, su vida.
Estas palabras, escogidas con pinza, dieron paso a la protagonista de un libro que en palabras del presidente de Carvajal Venezuela, “pretenden volver un bestseller”. Como todos saben, Clara fue brutalmente torturada en todos los sentidos por más de seis años en algún lugar recóndito de la selva colombiana y lo que más sorprende, al menos en lo que a mí respecta, es la sobriedad, la entereza, y sobre todo, la paz y la tranquilidad que emana esta valerosa mujer a través de sus palabras. Me sorprendía tenerla a escasos metros, puesto que en todo momento, pensaba que esa mujer que estuvo al borde de la muerte por tanto tiempo, estaba allí, visiblemente emocionada y feliz por poder contar su historia en un libro que de seguro debe impactar por su realismo y crudeza. No abordó detalles sobre éste ya que está al alcance de todos en las principales librerías del país. No obstante, recordó que hubo situaciones y momentos durante su cautiverio que lamentablemente no pudo plasmar en su libro, remembranzas que llegaron a su mente cuando ya el mismo estaba en imprenta y manifestó su intención de seguir la senda escritural a la cual poco a poco se ha ido integrando.
Vale la pena mencionar que en el evento también estuvieron presentes la embajadora de Colombia, la economista María Luisa Chiappe y la embajadora de Noruega Ingunn Klepsvik.
Lectura pendiente.

20 may 2009

Cuando bajaron las aguas



Dicen por ahí que para todo hay una primera vez. Y es así. En este caso lo aplico a mi primera lectura digital, en un archivo pdf, viendo el monitor pues… No obstante digo: me quedo con el libro. El tacto, el sonido del pasar hojas y el olor, están lejos de conseguirse en términos virtuales.

En todo caso, digo esto porque llegó ¿a mis manos?, o mejor aún, a mi computadora, el archivo digital del texto Cuando bajaron las aguas gracias a la gentileza de su propio autor Gabriel Payares, quien fuera ganador de la VI Edición del Concurso para Autores Inéditos 2008 Monte Ávila Editores Latinoamericana en su mención narrativa. Lamentablemente mis infinitos correos y llamadas telefónicas solicitando el material a la editorial no surtieron efecto salvo que para hacerme llegar textos de índole política y revolucionaria. ¿Qué pasaría?

Lo cierto es que me centré en la lectura y el contenido de lo que leía me hizo dejar de lado lo incómodo que me resulta leer directamente de la pantalla. Por algo en el acto de entrega de los premios a Gabriel Payares lo comprometieron cuando le llamaron “el heredero de Meneses”. Con un lenguaje trabajado y sin mayores pretensiones que contar, el autor se entrega a una narrativa que se focaliza en la franqueza humana de lo que dice y de lo que transmiten sus personajes. Este libro de cuentos comienza con “Génesis (la noche antes del diluvio)” en donde la muerte es el artífice –ni tan oculto- de la historia, porque a ésta, a la muerte, “tanto como al espejo, nadie logra nunca escaparse”. Luego viene el cuento “Los herederos”, donde el autor reafirma la franqueza en la palabra a través de un cuento muy duro sobre la vejez y la ceguera. Sucesivamente la lectura independiente que puede hacerse de cada cuento, va uniformándose para lograr un todo semántico bien definido logrando una coherencia propia de un narrador de oficio. Hago una mínima referencia de los siguientes cuentos obviando a un par de ellos dado a un extravío involuntario de mis notas:

“Cuando bajaron las aguas”. Un padre que se va y una madre desconsolada y abatida por la tragedia (humana y natural). Un cuento con un final espeluznante, un ente ¿imaginario? que persigue al protagonista.

“El duro”, el autor despliega un fino humor para contarnos la triste historia de un mendigo y sus penurias. Un cuento en donde la tristeza va creciendo en cada línea.

“Timbalero”, la típica frustración de alguien que quiere tocar un instrumento y no puede. De este cuento se desprenden unas espléndidas imágenes como: “las curvas abruptas de la guitarra”, “la pálida escalera del piano”, “las venas enredadas del trombón” y sobre el final del cuento “el eructo seco del timbal”.

“Con miedo a los perros”, lo terrible del olvido, el miedo a los perros que al final del cuento se transforma en libertad.

“Ícaro de papel (éxodo)”, hermosa descripción sobre la pasión de volar aviones y la tristeza de un padre separado de su hijo por cumplir con su profesión de piloto.

“Nota de suicidio”, en este cuento se entremezclan la voz narrativa, la que cuenta, con la del propio autor. Con este último cuento el autor logra un cierre poéticamente suicida mientras va haciendo referencia a los relatos previos.

Después de haber leído Cuando bajaron las aguas, el texto por sí mismo da cuenta de por qué fue ganador del prestigioso premio. Considero importantísimo que estas actividades sigan en pie y en pleno gerundio, puesto que más allá de las diferencias políticas que tanto mal nos ha hecho en la última década a los venezolanos, lo que se debe valorar son los talentos literarios que evidentemente abundan en nuestro país. Reitero mi agradecimiento al autor por el material y desde ya les invito a escucharlo en el mes de junio en Librería Sónica. Vendrá además acompañado por los ganadores de otras categorías.


17 may 2009

Mario Benedetti


A través de un mensaje de texto al celular la poeta venezolana Mharía Vázquez Benarroch me hizo saber que Mario Benedetti había fallecido. Mharía no puede soltar la vena periodística que en un tiempo la tuvo como corresponsal de guerra en algún país de Latinoamérica.

En alguna época leer a Benedetti se me hacía obligatorio. Tal vez entrando a los veinte, tal vez un poco antes. No recuerdo. Lo cierto es que después de algunos descubrimientos poéticos que siempre saltan a los ojos –leer es un eterno descubrimiento- dejé de leerlo. No obstante, cuando por alguna razón volvía a sus poemas y particularmente a sus inolvidables “Inventarios” que forman parte de los sobrevivientes de mi biblioteca masacrada por miles de polillas, me reencontraba con su palabra fresca, limpia y sensible que hacía anclarme por días en sus textos, sobre todo si mi espíritu no se hallaba de buenas.

La noticia me hizo pararme frente a mi pequeña biblioteca y dejarme llevar un rato por la poética de Mario. Y lo digo con la confianza propia de amigo que de seguro el poeta le brindara a quien conocía, algo así como hacía nuestro Eugenio Montejo, comentario coincidente de quienes lo conocieron.

Sólo dos cosas para terminar: recordé que en mis tiempos de estudios musicales compuse una canción inspirándome en su hermoso poema “Hombre preso que mira a su hijo” y que el amor se vale de cualquier herramienta para arrimar a su corazón a esa mujer que te ha vuelto loco. Quién no ha dedicado algún poema propio o prestado para lograrlo. Recuerdo cuando me robé esta “táctica” y funcionó a la perfección.


TÁCTICA Y ESTRATEGIA
.
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
.
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
.
no haya telón
ni abismos
.
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

15 may 2009

País

Este país construido a veradas

con la solidez de papagayo herido

vuela

sigue volando

con ciega y torpe insistencia

nosotros

sus hijos apabilados

vamos tensos

soportando

el viento iracundo de la trampa

evitando que se pierda para siempre

14 may 2009

La casa de papel


Gracias al bloguero Bond, Luís Bond (luisbond.blogspot.com) llegó a mis manos en calidad de préstamo el libro La casa de papel. Hasta el día de ayer me era totalmente desconocido el autor de dicho libro: Carlos María Domínguez. En la respectiva y ligera investigación del mismo, a parte de hallar sus orígenes en Argentina, descubrí que ha sido merecedor de varios y destacados premios literarios. Más allá de éstos, importantes para unos, irrelevantes para otros, quedé sorprendido por la belleza del texto referido, y más aún, por haber logrado todo el efecto imaginario, simbólico y reflexivo que puede generar la literatura, en un brevísimo y extraordinario relato que se lee en algo más de un par de horas. Intenté parar la lectura para dejar otro tanto para el día siguiente pero me fue imposible.

La trama, la incorporación de escritores y referencias literarias de todas partes del mundo, los sorprendentes paralelismos y asociaciones que en determinado momento refiere el personaje Carlos Brauer, un ávido lector y bibliófilo empedernido que decide crear un nuevo sistema de categorización de su inmensa biblioteca a través de fractales, son dignos de admiración. En algún momento reflexiona y dice: “Durante siglos hemos utilizado un sistema pedestre, insensible al orden real de las afecciones. Quiero decir que Pedro Páramo y Rayuela son dos obras de autores latinoamericanos, pero para seguir el camino de una es necesario ir a William Faulkner y la otra nos lleva a Moebius. O para decirlo de otro modo: Dostoievsky acabó siendo más afín a Roberto Arlt que a Tolstoi. O para insistir, Hegel, Víctor Hugo y Sarmiento merecen estar más juntos que Paco Espínola, Benedetti y Felisberto Hernández”.

La casa de papel es de aquel tipo de libro que después de leído te deja hambriento, con ganas de seguir surcando más hojas en un vano intento por extender una historia que ya llegó a su fin. Y sobre todo en este caso particular, cuyo sorprendente final te demuestra qué tanto se puede hacer con un libro en medio de la nada. Esta es la perfecta lectura sin desperdicio, sin párrafos y hojas demás, digna para entregarse al viaje imaginativo de la palabra. La voz narrativa lo dice mucho mejor dentro del texto: “un lector es un viajero por un paisaje que ha sido hecho”.

12 may 2009

El Telémaco


Una de las tantas satisfacciones que me ha traído llevar al aire aquel proyecto que estuvo engavetado por años llamado “Librería Sónica”, ha sido la aceptación de la gente y su consecuente acercamiento de escritores conocidos y desconocidos para participar en el programa. El caso más reciente ha sido la entrevista que logramos gracias a Raúl Esquivel, un fiel oyente del programa que a parte de gustarle la literatura y los libros, se desempeña dentro del tren gerencial de una reconocida empresa del sector entretenimiento/telecomunicaciones. Gracias a él logramos entrevistar a Ángel Suárez Padilla, escritor del libro El Telémaco, el último viaje.


Este libro, debo decirlo, es un canto a la vida y sobre todo a la democracia. Un libro que califiqué como una excelsa bitácora de viaje en donde se reflejan las penurias de 171 seres humanos que navegaron por más de treinta días huyendo de la dictadura franquista llevando como equipaje tan sólo la esperanza y bidones repletos de agua con sabor a combustible. 170 hombres y 1 mujer para ser exactos, Doña Teresa, que aún vive entre nosotros en el oeste de la capital y que por su avanzada edad y estado de salud no pudo acompañarnos en la grabación del programa, el cual ustedes podrán disfrutar el 31 de mayo a partir de las 11:00am y por internet a partir del 01 de junio.



Esta brevísima reflexión sobre El Telémaco, el último viaje, viene a cuento porque es sorprendente -al menos a mí me sorprende- ver cómo Venezuela en aquellos años era vista como la tierra del futuro, la tierra en donde la democracia era la punta de lanza por encima del petróleo. Lamentablemente más de medio siglo después nuestra propia decadencia produce el efecto contrario: todo el que puede, parte, se larga de aquí. Si usted le pregunta a cualquier venezolano: ¿te irías de aquí? la respuesta sin empache sería “sí”, aunque después pueda entrar en un estado reflexivo para medir las consecuencias de irse a otras tierras. Esa precisamente fue la situación de las personas que partieron de las Islas Canarias, siendo más específico desde La Gomera, las cuales tomaron un rumbo incierto pero que por suerte y destino llegaron a buen término. Muchos lograron echar raíces en esta tierra alcanzando un futuro que se veía incierto; prosperaron trabajando con mano incansable, haciendo camino al andar como bien dijo Machado.

Una breve muestra del texto:


“-¿Por qué tuviste que embarcar clandestinamente para Venezuela?
-La desesperación ante una vida sin perspectivas de nada, trabajando todos los días del año en esos terrenos para malvivir. Tenía 28 años y hambre. Lo que se dice hambre no pasaba, pues si no había gofio, había una batata, siempre se conseguía algo. Ganas sí, de muchas cosas; uno andaba todo el día con la ropa remendada, descalzo, como mucho unas alpargatas para los días señalados. Coño, ¿esa es la herencia que les voy a dejar a mis hijos? Consideraciones como esta fueron las que me empujaron a correr el riesgo…Ahora, le digo una cosa: si yo sé todo lo que iba a pasar no me embarco, pero me embullé con los muchachos y me fui”.


Debo decir que la agradable visita de Ángel Suárez Padilla nos dejó cautivado a todos, porque amén de haber leído el libro, escuchar las historias de su propia voz rememorando a su padre quien tuvo la dura tarea de ser el timonel del barco, de El Telémaco, soportando tormentas, hambre, frío y demás calamidades, fue todo un lujo. Lamentablemente este libro, el cual se llevó treinta años de paciente investigación para lograr el corpus necesario, no se consigue en Venezuela y por ello los invito a escuchar el programa puesto que estaremos obsequiándolo a través de nuestra mensajería de texto. Este barco, cuyo nombre encierra toda una mitología propia y ajena, no podía naufragar y mucho menos dejar en cualquier rincón del mar a estas almas que aquí consiguieron su libertad, la misma que hoy día pareciera estar pendiendo de un hilo y por la que muchos estamos bregando para mantenerla.

7 may 2009

Flecha

De flecha

no tengo ni el filo de su borde

sólo minutos furtivos de algo etéreo

húmedo

casi fantasmal


soy veneno punzante

que te recorre por las noches

haciendo de ti un océano profundo

de fracasos tan míos


un simple copular en el silencio


he mellado tu angustia con un verbo

mientras tu codicia carnal

duele

a pesar de una láctea rigidez

que punza de placer en tus manos

duele.

4 may 2009

Premio de la crítica


El portal literario Ficción Breve Venezolana ha anunciado la recepción de obras para el Premio de la Crítica a la novela del año, galardón que este portal está organizando con el patrocinio del grupo de empresas Econoinvest y el apoyo del Centro Cultural Chacao. Este concurso, el cual se encuentra en su primera edición, tiene como uno de sus objetivos incentivar el mercado editorial venezolano, aprovechando el interés de nuestros lectores por la literatura que se está produciendo en el país. De igual manera, otro de sus objetivos es reivindicar la figura del crítico especializado, como actor fundamental del desarrollo y crecimiento de la actividad literaria del país, la cual requiere del concurso de todos los entes involucrados: autores, editores, promotores, libreros, críticos y, por supueto, los lectores, para su consolidación.

Para tal fin, Ficción Breve Venezolana instaura este premio para obras publicadas, el cual tendrá una periodicidad anual y premiará la novela que, a juicio del jurado (conformado por investigadores venezolanos de literatura), sea considerada como la más relevante del año objeto del concurso. Podrán participar todas las novelas publicadas durante el año 2008, para lo cual se deben enviar tres ejemplares de la novela junto a un sobre con los datos y señas de contacto del autor. Las postulaciones podrán ser efectuadas por el autor o por la editorial. El galardón se lanza en su primera edición con novela porque es el género que ha adquirido más interés del público lector, pero que la intención es, en los próximos años, ampliarlo a otros géneros, tales como libros de cuentos y poemarios. El Premio de la Critica, en su mención Novela, está dotado de una bolsa de Bs. 5.000,00 (cinco mil bolívares) y recibe postulaciones desde este lunes 27 de abril hasta el 5 de junio del presente año. El jurado para esta edición está conformado por los investigadores académicos Carlos Sandoval (UCV), Mariana Libertad Suárez (USB) y Arnaldo Valero (ULA). El premio será entregado en un acto especial en el marco de los 10 años de este portal literario.

BASES DEL PREMIO DE LA CRÍTICA, organizado por Ficción Breve Venezolana

Con el fin de promover la obra novelística venezolana contemporánea, y apoyar el trabajo de autores y editoriales locales, así como reivindicar la figura del crítico especializado, el portal literario Ficción Breve Venezolana, conjuntamente con el Grupo de Empresas Econoinvest y con el apoyo del Centro Cultural Chacao, ha decidido instaurar el

Premio de la Crítica a la novela del año, el cual tendrá un carácter anual y se regirá por las siguientes bases:

1.- Podrán participar todas las novelas de autores venezolanos, editadas en el país durante el lapso comprendido entre el 01 de enero y el 31 de diciembre del año 2008.

2.- Las novelas participantes podrán ser postuladas por el autor o por la editorial. Podrán participar obras publicadas por todas las editoriales con sede en el país, sean estas comerciales, internacionales, alternativas, gubernamentales, universitarias e, incluso, ediciones de autor.

3.- La obra ganadora recibirá un premio en metálico de Bs. 5.000,00 (cinco mil bolívares), el cual será indivisible y no podrá ser considerado desierto. De igual manera, el jurado podrá otorgar una o dos menciones honoríficas, si así lo considera pertinente.

4.- Los interesados en participar deberán consignar tres (3) ejemplares de la novela (junto a un sobre con sus datos personales y de contacto), a la siguiente dirección: Centro Cultural Chacao, Av. Tamanaco, El Rosal, detrás del Centro Lido, en horario comprendido entre las 2:00 y las 5:00 pm. Las obras serán recibidas entre el 27 de abril y el 05 de junio del presente año.

5.- El jurado de la presente edción estará conformado por los investigadores: Carlos Sandoval (UCV), Mariana Libertad Suárez (USB) y Arnaldo Valero (ULA).

6.- El Premio será entregado en un acto especial, en el marco de la celebración de los 10 años de Ficción Breve Venezolana, el cual será oportunamente anunciado por los organizadores.Justificar a ambos lados
7.- Todo lo no establecido en las presentes bases será resuelto por el Comité Organizador en conjunto con los Miembros del Jurado.

La nota con las bases se puede leer aquí: http://www.ficcionbreve.org/site/contenido.php?id=1531

28 abr 2009

Dioses lejanos


Esta es la primera novela del autor y periodista estadounidense Mischa Berlinski: Dioses lejanos. La voz testigo de la novela, registrada bajo el mismo nombre del autor, nos cuenta la historia de una apasionada antropóloga que se adentra en las selvas tailandesas para descifrar la cultura de los Dyalo.

La trama va llevando al lector de manera inquietante a buscar el por qué la notable antropóloga (Martiya), mujer profesional, venida de una preparación académica envidiable, termina asesinando a un honorable y apacible misionero cristiano (David Walter) que junto a su familia, se instalaron en aquellas tierras en una misión netamente evangelizadora.

A través de Dioses lejanos podemos acercarnos a un mundo que para Occidente siempre será misterioso, místico y evidentemente distante, así como, dar un recorrido por el Tibet, el cual también está presente en esta novela y que junto a un destacado lingüista, muestran lo complejo que puede llegar a ser descifrar una religión como su lengua ignota: “El doctor Chester les explicó que aquello era sólo un aperitivo de las tinieblas espirituales que cubrían las fronteras tibetanas”.

No obstante, a juicio personal, lo que más me sorprendió de la lectura fue la evidente preparación en la que tuvo que incurrir Berlinski para armar su novela de casi cuatrocientas páginas, incluso por encima de la misma trama, que considero, se diluyó en muchas situaciones pasadas para establecer la tan necesaria dialéctica con el lector, haciendo que la búsqueda de la verdad, del por qué se cometió tan extraño asesinato, se viera mermada por las diversas situaciones culturales y religiosas que abarcan la novela en todo su recorrido. Seguramente esta fue la intención del autor, mostrarnos un mundo desconocido para muchos y en ese sentido estuvo bien logrado el texto. Sin embargo, el hecho más impactante de la novela, el asesinato cometido por una mujer que en gran parte de la misma es la protagonista y que jamás pudiera imaginarse llevando a cabo una acción tan atroz, pierde la fuerza hacia el desenlace final.

23 abr 2009

Diario de una rebelión...



En el día de ayer fueron presentados en la Casa de Estudios de la Historia de Venezuela “Lorenzo A. Mendoza Quintero”, los libros Gual y España: la independencia frustrada (varios autores) y Diario de una rebelión…de Gustavo Adolfo Vaamonde. Esta iniciativa, tanto cultural e histórica de la Fundación Empresas Polar, es una de las tantas que están por venir y que sin duda apuntan hacia una Venezuela mejor, en donde el reconocimiento de nuestra historia es uno de los tantos elementos a considerar para construir un mañana próspero y lleno de posibilidades.




El evento comenzó con las palabras de la presidenta de la Fundación Empresas Polar, Alicia Pimentel, seguido del señor Manuel Rodríguez Campos, Coordinador Editorial de la Colección, quien hizo una concisa referencia de los libros presentados. Por último, el historiador Gustavo Adolfo Vaamode tuvo la ocasión de agradecer a la fundación por el encomiable trabajo realizado, así como al público presente. Ya entramos en contacto con el autor de Diario de una rebelión…para tenerlo en Librería Sónica una vez realizada la lectura.


Vale destacar que el lugar escogido para la presentación de los libros, el cual no había tenido el gusto de conocer, es muestra de lo dicho anteriormente, puesto que apenas al traspasar el umbral de la entrada y dejar el bullicio del centro de Caracas, tan sólo con el olor a madera, intuyo que olor a caoba, uno se remonta cientos de años atrás. Años en donde comenzó la construcción de un país y que en la actualidad pareciera que todo apuntara a la demolición de aquello que tanto costó levantar. No obstante, iniciativas como estas, demuestran que aún hay mucho por hacer.

20 abr 2009

taller de poesía IMAGO MUNDI 2009


La poeta y amiga Mharía Vázquez Benarroch, me hizo llegar la siguiente información la cual publico en mis escombros.


queridos amigo@s

están abiertas las inscripciones de mi taller de poesía IMAGO MUNDI 2009.

la duración es de seis meses, a partir del 5 de mayo de este año. las reuniones se harán los jueves de 2 a 6 pm.

quienes estén interesados llamar al 961.4846 (mi casa), para que reciban la información detallada de autores y metodología, costos y lugar de reunión... no es un taller de lectura de poesía, es un taller de escritura, donde por medio de ejercicios se analizan las herramientas necesarias para afrontar la escritura de la poesía, ya sea en prosa o en verso. la idea es que el taller sirva de base para la hechura de un libro de poemas, que será producto final del taller.

abarca más de 30 autores fundamentales venezolanos (Montejo, Crespo, Cadenas, María Calcaño, Hanni Ossott, Ramos Sucre, Enriqueta Arvelo, patricia Guzmán, etc) y más de 10 autores internacionales fundamentales. Es un taller de ejercicios, no sólo de lectura, y es para un nivel básico.

de los integrantes del taller 2007, cuatro ganaron premios de poesía este año 2008: leonardo gonzalez, beatriz calcaño, maría dayana fraile y una servidora.

un gran abrazo a todo@s.

Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores


La siguiente nota me llegó por parte del amigo y escritor Héctor Torres. Me alegro mucho por los ganadores y en especial por Leonardo Rodríguez, con quien tuve el gusto de estudiar en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y graduarnos en la misma promoción. Felicidades a todos.

Con El profanador del Señor, una ficción ambientada en el año 30 dC, el zuliano Scott García se adjudicó el primer lugar del Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores, según decisión de Ednodio Quintero, Krina Ber y Alberto Barrera Tyzska, miembros del jurado de dicho certamen, el cual que se reunió ayer, 15 de abril, para decidir el veredicto. El jurado señala que El profanador del Señor, presentado a concurso bajo el seudónimo de Caribe Santamaría, es “un texto original y brillante, que se impone con mucha fuerza, proponiendo una versión apócrifa de la vida de Jesús de Nazareth, que busca acentuar su naturaleza humana”. García ya había obtenido mencion de honor en la edición anterior de este certamen.

El segundo lugar del concurso, recayó sobre sobre el cuento Guaracha para un gallo muerto, firmado bajo el seudónimo de Alfeo Orfila, por “la belleza narrativa de ese inquietante monólogo de una mujer que se dice tres: la vieja, la niña y la loca, con una voz fresca y contemporánea, así como un gran acierto poético”. Abierta la plica, el autor resultó ser Leonardo Rodríguez.

Por último, el tercer premio de este certamen, recayó sobre el texto Mi vida con Fiori, enviado a concurso bajo el seudónimo de Teresa de los Símbolos, por “su manejo narrativo de las claves del extravío generacional, encarnado en el personaje de una muchacha en su desesperado forcejeo con las reglas que rigen su mundo”. Teresa de los Símbolos resultó ser María Dayana Fraile.

De igual manera, el jurado decidió otorgar menciones de honor a los siguientes cuentos:
Lima-limón, de Williams Oswaldo Vivas
Lucila y el resto de las cosas, de Enza García Arreaza
Pigmalión, de Manuel Llorens
Cíclope, de Javier Eduardo Domínguez Torres
Dí que quema, de Eduardo Febres Muñoz

El ganador de este certamen obtendrá un premio en metálico de BsF. 6.000, mientras que los dos premios restantes serán de BsF. 3.000 y BsF. 1.500, respectivamente. De igual manera, tanto ganadores como menciones de honor, formarán parte de la publicación del concurso para ese año.

El acto de premiación tendrá lugar durante el mes de mayo de este año, en fecha que la organización revelará con anticipación.

17 abr 2009

Bajo tierra


Llegó a mis manos Bajo Tierra del escritor venezolano Gustavo Valle editado por Norma. Siempre tengo un grado de reticencia cuando los textos previos a la lectura llevan los laureles de la victoria, que en este caso, eran los de la III Bienal de Novela Adriano González León 2008. Sin embargo, con el jurado calificador y con el maestro de ceremonia bautismal que tuvo el libro, era de esperarse que lo que estaba por leer iba a ser bueno. Hecha la lectura, no puedo más que decir “bien merecido”. Es el tipo de libro, de novela, que te atrapa desde el principio y no te suelta, te zarandea con la explosión imaginativa que el autor le imprimió partiendo de un hecho tan absurdo como es el de seguir por las calles caraqueñas a un mendigo para ver en dónde vive, qué hace, cuál es su verdadero nombre.


Este indigente llamado Mawari, que es una especie de proyección del padre perdido del personaje principal de la novela, Sebastián C., termina siendo el balsero que lo lleva de la mano a él y a Gloria, a través de un viaje inesperado por un mundo oscuro y subterráneo de la compungida Caracas. Mawari, a pesar de su silencio, irónicamente es un hombre que sabe contar historias, como aquella del chimpancé violinista y tras silencios, humedad, mucho fango y oscuridad, nos vamos adentrando en un viaje que rememora en varios de sus pasajes a Verne incrustado en el centro de la tierra: “Sentí que era una marioneta. Mi cuerpo estaba siendo vapuleado por una violencia desconocida…yo sólo esperaba el instante en que la ola de lodo me empujara contra una pared de piedra, contra una roca saliente y quedase aplastado como una rata”.


La prosa que Valle mantiene en Bajo Tierra, es –y tomo una espléndida imagen que va dentro del texto– un “siniestro raftin” que pasa de emoción en emoción inquietando al lector hacia un desenlace que, ya desde las primeras páginas, se hace necesario conocer. Mientras se da esa especie de delirium tremens por el final que aún no llega, la aventura bajo los cimientos de Caracas transcurre entre los más grandes nidos de cucarachas del país, miles de ratas y situaciones aún más escatológicas. Bajo Tierra tiene los elementos necesarios, por demás trepidantes, para enganchar al lector en todo momento. Como en los buenos textos de ficción, épicos y mitológicos, está la presencia de una aterradora serpiente: “Debajo de la tierra habita la serpiente con cuatro cabezas y cada cabeza apunta a un sitio y forma una cruz debajo de la tierra”; y de un extraño club de lectores en donde el más joven de ellos rememora al profeta Fineo en medio de su ceguera, el mismo que entre otros guió a Jasón a buscar el vellocino de oro, sólo que en este caso no era el preciado tesoro sino el camino hacia la luz: “Volví a donde estaba el joven lector y le pregunté si el túnel que se veía al final de la cueva era una salida a la superficie. Pero el joven lector parecía no entenderme…Tras intentarlo por última vez me di por vencido, lo agarré por los hombros y grité: -¡El túnel, hacia dónde va el túnel!-. Y cuando lo tuve frente a frente pude ver que sus ojos eran dos manchas grises”. Bajo Tierra no da tregua con su imaginería. Una lectura de ficción que pone al lector a vivir un desbocado vértigo de emociones junto a Sebastián C. transfigurado en un Jasón moderno y caraqueño.

16 abr 2009

Inéditos Monte Avila 2008

En el día de ayer fueron presentadas las obras ganadoras de la VI Edición del Concurso para Autores Inéditos 2008 Monte Ávila Editores Latinoamericana. Las obras ganadoras fueron: en Poesía Expediciones de Beatriz Calcaño, Imposible de lugar de Claudia Sierich, Mi padre y otros recuerdos de Víctor Alfonso Alarcón; Ensayo: Brillo póstumo. Lo religioso en Tarkovski de Nenúfar Colmenares; Narrativa Cuando bajaron las aguas de Gabriel Payares; Dramaturgia Yo soy John Lennon de Paul José Salazar Rivas y Maritales de Ciro Alfonzo Acevedo Yañez; Literatura infantil El cementerio de las cosas de Minerva Reyes Rojas, El plan increíble de Rit-Ronald-Rat de Tomás Adrián y El camino de los pájaros de Pura Garriguet.

En el estrado estuvieron Carlos Noguera, Edgar Páez y Gabriel Payares (quien se botó con sus palabras de agradecimiento) haciendo la parte introductoria a cada uno de los ganadores y sus respectivas obras. Hubo tiempo para el emotivo agradecimiento de parte de Claudia Sierich y Beatriz Calcaño, como de los dramaturgos Ciro Alfonzo y Paul Salazar quienes con mucho humor despertaron el interés por sus obras. Esperamos tenerlos a todos en Librería Sónica.

Cabe destacar además que después de que un asistente al evento improvisará unos versos poéticos con los que al final cerraba haciendo loas al “comandante Chávez”, otra persona intervino para exponer su preocupación –que es la de muchos– sobre el caso de la reciente masacre de algunas bibliotecas y de cientos de libros que fueron reducidos al comercio pulpero del papel. La dicotomía que esta persona planteaba -más que irónica por supuesto- es que mientras el estado por un lado premia a estos dignos autores inéditos, se hace un trabajo de marketing para incentivar la lectura, entre otros factores positivos, por otra vertiente se dan estos casos aberrantes y abominables que atentan contra la cultura y el libre pensamiento. Carlos Noguera, insigne narrador venezolano y presidente de Monte Avila Editores, estuvo en total acuerdo con llevar hasta la última instancia el caso para hacer las respectivas averiguaciones que esclarezcan la situación, pero a su vez recordó todas las labores positivas que en pro de la lectura y los libros ha hecho el gobierno venezolano. Es lamentable que un evento como este, hacia sus minutos finales, haya tomado ribetes políticos, lo que sin duda nos dice que algo pasa. Fue curiosísimo sentir el cuchicheo de la gente y los aplausos contenidos al final del verso poético que mencioné líneas atrás (el hombre venía de lo mejor), así como el mismo efecto antes las respuestas –considero que acertadas- de Noguera. Intuyo que si aún no se sabe quién mató a Danilo Anderson menos sabremos quién mató a esos libros. Ya veremos.

14 abr 2009

¿Se va a robar mis juguetes?


-Señor, ¿se va a robar mis juguetes?

-No

-¿Y por qué esta amarrando a mi papá?

- …

-¿Esa pistola es de verdad?

- …

-¿Por qué el otro señor le pegó a mi papá?

- …

-¿Usted es un ladrón o una persona normal?

- …

Mientras uno de los cuatro hampones fuertemente armados me ataba de espaldas con las trenzas de mis zapatos, mi hijo de apenas cinco añitos se transformó en una implacable máquina de preguntas a la cual el delincuente no pudo dar respuestas. Vi el rostro de la inocencia en mi hijo combinado con una seguridad y tranquilidad pasmosa mientras mi sobrino de cuatro años temblaba y lloraba del pánico.


Sentí cómo la sangre iba desapareciendo del torrente de mis manos y pies hasta quedar totalmente helados y adormecidos. A mi mente llegó la inesperada muerte y pensé en la orfandad de mi hijo, la viudez de mi esposa. Mi mente gritaba “no, no…hoy no” y se me hizo inevitable sentir los versos de Pavese en mi pequeño infierno mental: Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, mientras con una ligera sonrisa muy al estilo “La vida es bella” le decía a mi hijo: “no pasa nada papá, están de visita y ya se van”. Dije esto y otras cosas más para calmarlo y ya mi espalda estaba sintiendo el balazo que nunca llegó.


Después del ensañamiento de uno de los antisociales conmigo dado a que era más grande que ellos y de mi supuesta actitud beligerante tomada de un simple “tranquilo, hay niños aquí”, me sorprendí de la valentía de mi esposa, de manejar la situación con una frialdad pasmosa que horas después cuando renacimos nuevamente, se transformó en un solo llanto junto al mío dándole la bienvenida a la vida.


Mi cuñado y su esposa también actuaron sabiamente en un momento que nadie sabe cómo reaccionaría hasta que le sucede. Lamentablemente para ellos, por cosas del destino o de las fuerzas del mal, tenían que estar de visita en mi casa para que vivieran junto a nosotros, el encuentro con la muerte que a Dios gracias no se dio. El miedo estaba allí, el terror deambulaba en mi casa, mientras las madres trataban de disimular el pánico con un improvisado juego de escribir y leer, de palabras en inglés y rugidos mortales de algunos dinosaurios de mi hijo. Las amenazas de balas y represalias iban y venían en mi contra “que se vayan, Dios protege a mi hijo, protégenos a todos…que se vayan, que se vayan”.


No me importa nada, ya no hay cámaras, celulares, relojes, ipod, dinero, equipo de sonido, joyas, oro y un sin fin de cosas que se llevaron no de mi casa, sino de mi hogar, del santo lugar en donde tratamos de construir el país que no existe en las calles de Venezuela, el país que vive en la miseria y en la ceguera de la gente que piensa que todo está perfecto, sobre todo aquellos que lo pregonan tras mil escoltas pagados por el estado entre miles de beneficios más contados en dólares, mansiones y quién sabe en cuántas cosas más. Estoy vivo y la ausencia de reloj en mi muñeca me lo recuerda.


Escribo esto y no puedo evitar un par de lágrimas que son un deslave de emociones juntas, pero en donde prevalece la emoción de estar vivo junto a los míos, de recibir el mejor cumpleaños de mi vida por poder contarlo y comerme un pedazo de torta, por la solidaridad de mi cuñado, esposa y sobrino en atreverse a volver a mi casa para cantar las célebres notas de Emilio Arvelo mientras yo, con un esfuerzo sobrehumano, pude contener las lágrimas nuevamente. Ese yo tan normal que me diría internamente “no seas ridículo”, estaba –y está– sosegado, arremolinado en los escombros más oscuros de mi alma, mientras el “yo” limpio, ligero, fresco, rebosaba de alegría este día 13. El mejor de mi vida por estar vivo con mi esposa y mi hijo.


-¡Papi soy un héroe!

-Claro que sí…¿pero por qué?

-Yo los salvé


Estoy seguro que sin mi hijo y mi sobrino este escombrero ya no existiera.

9 abr 2009

Tren sin retorno


Gracias a la transmisión del programa Librería Sónica ha llegado a nosotros algunos libros de César Gedler, quien gentilmente nos escribió y entró en contacto con el equipo de Producción. Gran sorpresa nos llevamos cuando por obligatoriedad leímos la solapa de unos de sus libros en donde se detallaba parte de resumen curricular. Es un orgullo que personas como César nos escuche.

No obstante, la mayor sorpresa fue leer Tren sin retorno, que como bien se nota en el título, ese aspecto simbólico del regreso, tan necesario para los seres humanos, el mismo que llevó años por concretar Ulises en su viaje, está ausente en su libro. Ese “no regreso” está enfocado en la historia y específicamente en aquellos lugares que algún día fueron punto de referencia para los ciudadanos de Los Teques y sus alrededores: plazas, museos, cementerios, casas, colegios, parques, entre otros lugares, que fueron devastados por la promesa energizante de la modernidad.

César, desde una profunda nostalgia, reconstruye parte de sus vivencias y la de otras personas (familiares y amigos) para hacer reflexionar al lector sobre la destrucción que progresivamente ha acabado con parte del patrimonio histórico de una población. Si bien es cierto que toda su crónica amalgamada con una estupenda prosa casi novelesca está enfocada en la capital del Estado Miranda, todo, absolutamente todo lo narrado es aplicable a cualquier ciudad de Venezuela que haya sido víctima de este proceso devastador. En alguna parte de su libro dice: “Una población adormecida por el consumo o por la ideologías mesiánicas no se pertenece, y su destino es la rebelión o la consumación”. Esta breve frase dice mucho puesto que evidentemente nuestra ciudad, mejor aún, nuestro país, vive en una rebelión constante –necesaria en la mayoría de los casos- para zafarse de esas “ideologías mesiánicas” que han hecho de este país un hervidero de caos y miseria. No es un misterio para nadie que muchos lugares caraqueños (y del país en general) que en un pasado fueron punto de referencia para el encuentro, la tertulia, el esparcimiento y la contemplación ya no existan.

Tren sin retorno, es la crónica perfecta de una ciudad que hoy día contiene su propio pandemónium, similar al de la capital y al de otras ciudades. César Gedler se dio una tarea encomiable a través de sus vivencias y conocimiento de mundo, marcando en todo momento la tónica nostálgica del pasado pero asegurando a la vez “que todo sigue un curso interminable y (que) de nada vale que uno intente revivir el semblante de otros tiempos porque nos parezca de más valor”. Humildemente discrepo aquí con el autor, puesto que si no valiera de nada, este libro no existiera y me atrevo a decir que el mismo debería pertenecer a los textos de carácter obligatorio al menos en los colegios pertenecientes a Los Teques.

Además de todo lo dicho anteriormente, son notables las referencias culturales y literarias del autor, donde no se quedan en el olvido sus lecturas de Anatole France, Henry Barbusse y Hermann Hesse por mencionar sólo algunos. Elementos que enriquecen al texto sin la menor duda. Tren sin retorno habla “de un pueblo que se acostumbró a vivir en la desidia y que acepta como hecho irremediable envejecer sin memoria…todavía mantiene algo de su antiguo poder que encanta y embruja por su misterio y lejanía, pero al mismo tiempo produce tristeza su caída, como una proa vencida y jadeante a punto de hundirse”. Ha sido una suerte haber leído este libro por su calidad emotiva como informativa, y por la indudable calidad como cronista de César Gedler que pronto estará de visita en la misma emisora que muchos años atrás lo cautivaba con el “Reporte Esso”.