8 ene 2026

Resumen de lecturas 2025

Escribir esto para quebrar el impacto visual y la memoria que se forma con lo que veo mientras unos misiles caen sobre Caracas. No sé qué decir, enmudezco. La desgracia que nos tocó vivir nos ha llevado a esto. Tres líneas para espantar lo que siento, justo cuando iba a escribir que:     soy un subversivo. Por ello leo todo lo que puedo y quiero.  Además, cada vez me alejo más de las redes sociales, esa suerte de hoguera de las vanidades en donde la inmediatez -entre muchas cosas más- es lo que importa. En definitiva soy un bicho raro que lee, y para mayor INRI, no tiene ni un solo tatuaje en el cuerpo. Ya lo he dicho, soy un bicho rarísimo, que ahora se le olvidó lo que iba a escribir porque mi ciudad vuelve a repiquetear hondo, con los sonidos aterradores de las explosiones y las diversas expresiones, tan venezolanas (y caraqueñas), de quienes con estupor graban todo. Pero como me dijo un gringo amigo, “había que extirpar el tumor”. 


Más allá del breve e inconsistente introito, son poco más cincuenta libros los que leí. Me paseé por una diversidad de libros y autores en donde prevaleció la narrativa (novela y cuentos), algo de poesía y ensayo. Como es costumbre, también leo a autores venezolanos, que es una de mis maneras de mantenerme conectado con nuestra literatura (y no gracias a las bombas), no tanto como quisiera ni como hacía hace más de ocho años antes de partir. Leí a Israel Centeno, Lesbia Quintero, Fedosy Santaella, Ednodio Quintero, Marisol Marrero Herrera y a los poetas Miguel Marcotrigiano y Patricia Guzmán (QEPD). Para terminar y honrar lo breve, mi gran triunfo literario de este 2025, amén de lo que leí, fue el taller de narrativa “Yo escritor” impartido por dos mujeres estupendas, la poeta chilena Carolina Muñoz y la también escritora argentina Mercedez Fasciolo. Un gustazo. Esto leí:


  1. El arreo de los vientos. Israel Centeno

  2. Carcoma. Layla Martínez

  3. El viejo y el mar. Hemingway

  4. La oscura memoria de las armas. Ramón Díaz Eterovich

  5. La torre invertida, Israel Centeno

  6. Vivir en zapatillas. Pascal Bruckner

  7. Un hombre sin patria. Kurt Vunnegut.

  8. Lo oculto. Miguel Marcotrigiano

  9. Logia. Francisco Ortega 

  10. Nostalgia de otro mundo. Ottesa Moshfegh

  11. El round del olvido. Eduardo Liendo (relectura)

  12. Carnicero. Joyce Carol Oates

  13. El loco de Dios en el fin del mundo. Javier Cercas

  14. Los escapistas. Fedosy Santaella

  15. Como una novela. Daniel Pennac

  16. Libros marcados. Antonia Torres

  17. El sur. Daniel Villalobos

  18. Literatura infantil. Alejandro Zambra

  19. Para escribir hay que leer. Vanni Santoni

  20. Casi un objeto. José Saramago

  21. La realidad quebradiza. José María Merino

  22. Los mejores relatos. Ednodio Quintero

  23. Canon de cámara oscura- Vila Matas

  24. La virgen del árbol seco. Patricia Guzmán

  25. Defecto mariposa. Carolina Muñoz

  26. El aliento del cielo. Carson McCullers

  27. La soledad del lector. David Markson

  28. Actos humanos. Han Kang

  29. Theodoros. Mircea Cartarescu

  30. Polvo de oro. Marisol Marrero Higuera

  31. Distancia de rescate. Samanta Schweblin

  32. Kramp. María José Ferrada

  33. Diario de Japón. María José Ferrada

  34. Intimidad. Hanif Kureishi

  35. A pedazos. Hanif Kureishi

  36. El buda de los suburbios. Hanif Kureishi

  37. Ese imbécil va a escribir una novela. Juan José MIllás

  38. Santa María de las flores negras. Hernán Rivera Letelier

  39. El secuestro. George Perec

  40. Escalofríos urbanos. Les Quintero

  41. Para hechizar a un cazador. Luciano Lamberti

  42. El loro que podía adivinar el futuro. Luciano Lamberti

  43. La crisis de la narración. Byung-Chul Han

  44. La agonía del eros. Byung-Chul Han

  45. Lo inolvidable. Eduardo Berti

  46. Un hijo extranjero. Eduardo Berti

  47. Suicidios ejemplares. Vila-Matas

  48. De qué hablo cuando hablo de escribir. Haruki Murakami

  49. La vida instrucciones de uso. George Perec.

  50. El rumor del oleaje. Yukio Mishima

  51. Elogio de la sombra. Junichiro Tanizaki

  52. Vivir con nuestros muertos. Delphine Horvilleur

  53. Relatos de lo inesperado. Roald Dahl


PD. Leí y releí al menos tres veces (y lo que falta) Gato encerrado de Mireya Tabuas. A mi hijo le encanta.

 

11 ene 2025

Resumen de lectura 2024


A la distancia, en solitario y como un verdadero voyeur  observo lo que sucede en el mundo literario venezolano, o una mínima parte de lo que sucede, imposible abarcarlo todo y tampoco quiero. Admiro y aplaudo a los que están en Venezuela y que a pesar de las circunstancias, sigan haciendo lo que hay hacer para continuar promoviendo la lectura, a través de eventos, presentaciones, círculos de lectura, librerías (las pocas que quedan) e instituciones que sudán la camiseta con gallardía para seguir adelante. También felicito a cada escritor coterráneo que desde su parcela en cualquier parte del mundo, hace lo suyo: escribe y escribe; escribe y publica (los más destacados, perseverantes, afortunados o buenos lobbistas). ¿Todo lo que se escribe es publicable? Supongo que no. ¿Y qué hay con la crítica? Bueh, esto sí es un tema de discusión con su inevitable diatriba de por medio: que si no hay una crítica seria; que si bombos y platillos de los amigos de siempre para los escritores de siempre; que si la crítica es descaradamente complaciente. El etcétera puede ser largo. En todo caso, y me pregunto, cuándo leeré una crítica que desmonte, desbarate o explique con argumentos y ejemplos que cierta novela, libro de cuentos o poemario no sirve para nada. Quién se atreverá a escribir algo así de nuestros autores que, bien o mal, son publicados. Ahí les dejo esa inquietud.



Sigo con la mirada puesta en mi patio y lamentablemente dos admiradas personas y destacadas escritoras que conocí  y tuve el privilegio de entrevistar más de una vez, se mudaron a la eternidad y al descanso: Violeta Rojo y Krinar Ber. Luego, días después, leo la noticia de un tercer fallecimiento: el de Roberto Lovera de Sola. En fin, la vida haciendo lo suyo. Pero lo cumbre me llegó el 7 de enero, como a las seis de la mañana, mientras escribía (escribo) estas líneas: por whatsapp, un amigo poeta, me dio la mala noticia del fallecimiento de la poeta Mharía Vázquez Benarroch. Hago un inciso aquí:


“Mharía, llegué tarde. Corrijo, llegué tarde a escribirte estas breves palabras, porque a la noticia de tu partida llegué pronto, incluso antes de que saliera en medios digitales o en las redes sociales. Estuve pensando en ti empezandito diciembre, te escribí un correo y, memez digital de mi parte, el mismo se quedó en la bandeja de salida y nunca partió. Lo peor fue que me di cuenta de esto después de enterarme de la mala noticia. Deja de reírte, sé que te estás riendo. En todo caso, guerrera, recordaré todas nuestras anécdotas y una de ellas fue cuando regañaste a mi hijo menor (entonces tendría unos seis años) por estar lanzando avioncitos de papel desde tu maravilloso balcón, lugar en donde muchas veces leímos y leímos poesía de la buena. Si hay alguien que sabía corregir  textos eras tú. Eras implacable, corrigiendo y en la vida misma. Eras difícil, lo sabes. Pero una vez que uno saltaba esa barrera, allí estaba ese ser humano maravilloso que se quitaba el pan de la boca para dárselo a quien lo necesitara. No te molestes conmigo por estar escribiendo en pasado, es lo que toca. No seas tan fosforito (¿recuerdas que así te decía cuando te molestabas por algo?). Gracias por tus libros dedicados, están a buen resguardo en mi casa caraqueña; por dedicarme un poema en tu antología; por haberme hecho partícipe de tu taller literario Imago Mundi; por algunas y buenas fotos que me tomaste y te tomé; por creer en mi poesía, al menos recuerdo haber compartido contigo en tres recitales poéticos. En fin, eres la única que supo amarrar la paciencia a un árbol y en ser la gurú poética de unos cuantos, me incluyo. Descansa tranquila, lo mereces. Te recordaré siempre.


(Acuarela Martínez, Mharía Vázquez Benarroch y Linsabel Noguera. Foto Jason Maldonado)


Fin del inciso. En lo personal, tuve el privilegio de ser entrevistado por Andrea Rondón y Víctor Maldonado para el espacio Aquí se habla libertad. Allí conversé sobre mis lecturas, las que verán a continuación. De igual modo, sigo escribiendo a pesar de mi esfuerzo por no hacerlo, no tengo alternativa: escribo, corrijo, edito, y así. ¿Publico? Ja, no he tenido esa suerte o el talento para lograrlo. Me he embelesado como nunca de la cuentística, sin dejar de lado la narrativa larga y la poesía. Mis lecturas, ahora seleccionadas con mayor ojo (quiero hacerme la idea de que es así), siempre incluyen una relectura de algún libro fundamental para mí. Cada quien se construye su propio canon literario en un abanico inmenso —y al parecer infinito— de opciones que parecen nacer cada diez segundos, en papel o en digital. Leí menos que el año pasado, pero con mayor fruición y regusto; disfruté de mis relecturas y me di banquete con mis dos descubrimientos: la rumana Ana Blandiana y la chilena Lina Meruane. En lo que pueda las seguiré leyendo. Tengan todos un excelente 2025.



Mis lecturas:


  1. Proyecto de pasado. Ana Blandiana

  2. Las cuatro estaciones. Ana Blandiana

  3. Autobiografía. Eric Clapton

  4. Movimiento perpetuo. Augusto Monterroso

  5. Moby Dick. Hermann Melville (relectura)

  6. Geografía de la oscuridad. Katya Adaui

  7. Cuentos completos. James Salter

  8. Avidez. Lina Meruane

  9. Sangre en el ojo. Lina Meruane

  10. Fin. Karl Ove Knausgard

  11. Cuentos escogidos. Shirley Jackson

  12. Nacido de ninguna mujer. Franck Bouysse

  13. Padres, hijos y primates. José Bilbao

  14. Ocho entrevistas inventadas. Enrique Vila-Matas

  15. El nadador en el mar secreto. William Kotzwinkle

  16. Sacrificios humanos. María Fernanda Ampuero

  17. Baumgartner. Paul Auster

  18. Oryx y Crake. Margaret Atwood

  19.  Cien años de soledad. Gabo (relectura)

  20. El fin de la tristeza. A. B. Tyzka

  21. Las partículas elementales. Michel Houellebecq

  22. Un lugar soleado para gente sombría. Mariana Enríquez

  23. En agosto nos vemos. Gabo

  24. La voz de los cuatro vientos. Fernando Paz Castillo (poesía)

  25. El mar atrás del mar. Adalber Salas (poesía)

  26. Ampliación del campo de batalla. Michel Houellebecq

  27. Qué solos se quedan los muertos. Mempo Giardinelli

  28. El año del diluvio. Margaret Atwood.

  29. Maddaddam. Margaret Atwood.

  30. Mientras estamos muertos. José Ovejero

  31. Mesa para dos. Amor Towles

  32. Canciones para el incendio. Juan Gabriel Vásquez

  33. Técnicas de iluminación. Eloy Tizón

  34. La palabra del mudo. Julio Ramón Ribeyro.