13 may 2010

Los materiales humanos: antología poética

Cota mil… Lluvia intensa… vendedores de múltiples confites bajo paraguas multicolores…cola y más cola. En el breve jardín inclinado a la izquierda una indigente se baña en la lluvia mostrando lo que alguna vez fueron unos senos, se ríe con todos y saluda con sus manos al mejor estilo del Miss Venezuela… Veo en un funicular la inscripción que dice “Ahora Venezuela es de todos”…Suspiro…Me canso de Sabina y cambio a Led Zepellin, me estoy durmiendo…Llegaré tarde a Kalathos, sí, qué vaina… Dos horas y media para llegar, pero llegué…La librería full, amigos, conocidos y Leonardo multiplicándose entre firmas y las correspondientes poses fotográficas…


Esta breve cháchara fue para comentar que ayer fue el bautizo de Los materiales humanos: antología poética, de Leonardo Padrón. Editado por Común Presencia Editores y que sin duda lleva la palabra de otro venezolano fuera de nuestro pequeño patio. “Hay que pensar en grande, ver más allá de nuestras narices” dice una poeta amiga. Las palabras iniciales del evento estuvieron a cargo del poeta Alexis Romero, quien sin duda más allá de su pausada forma de hablar, lo que dice va con certeza y contundencia. Bien lo dijo Leonardo Padrón, más allá de buen poeta (Alexis), es un buen lector y mejor librero.



Luego disfrutamos de la lectura que hiciera el propio Leonardo Padrón de cinco de sus poemas. Todos destacados por la sencillez –que no simpleza– de su palabra. Sin parafernalia, construyendo imágenes de hechos y situaciones comunes que otros tal vez no vean, o que por evidentes, les pasan de largo. Por ello abrí esta mínima nota jugueteando con algunas imágenes típicas de Caracas, porque precisamente Padrón hace de la ciudad un canto, un poema. Quedé sorprendido con el que alude al Centro Comercial Sambil (cuando tenga el libro podré saber su nombre), de ese monstruo al cual le huyo y tiemblo cada vez que me llevan obligado.



Entramos en contacto con Leonardo y esperamos más temprano que tarde tenerlo en Librería Sónica. Da gusto ver a una persona consagrada como él por el don de la palabra, sea por la poesía, sea por sus telenovelas, logrando la tan necesaria simbiosis entre dicho talento y la humildad.



En fin, el vino se adelantó al bautizo y prosiguió después de ello. Huí como siempre en silencio, tratando de hacerme invisible. Tomé mi vehículo…otra vez Cota Mil…el tráfico insoportable como castigo de Dios…un choque en mis narices…ella se baja, insulta al otro conductor... él se baja… un motorizado pasa muy rápido y los moja a ambos gracias a un inmenso charco…ambos le envían saludos a su señora madre…Caracas.


“Poema bueno para el twitter”, así dijo Leonardo:

Has llegado
tan impuntualmente a mi vida

que he decidido corregir
todos los relojes
hacia tu posibilidad.

2 comentarios:

Icíar dijo...

Muy agradable este paseo, de verdad.

mharía vázquez benarroch dijo...

que bien escrito, querido poeta.