3 mar 2010

Con el ala alta


Después de leer Con el ala alta de la poeta venezolana Patricia Guzmán, hago un ligero ejercicio de reflexión sobre lo leído. Si bien es cierto que el texto se puede leer de una sentada, tanto por la disposición de los versos, sus espacios bien pensados, tanto por lo que refieren, lo que connotan, lo ideal es leerlo pausadamente, como si estuviésemos degustando –y es así– un sublime canto poético.

Estos poemas de Patricia no son para leerlos apresurados, hay que saborearlos tal como en algún momento señalara Hanni Ossott, otra de nuestras grandes poetas, en cuanto a cómo leer poesía (por cierto, recuerdo haber leído un estupendo ensayo que hiciera Patricia sobre el trabajo de Hanni, si mal no recuerdo fue en el Papel Literario), siendo uno de los principales atributos de la poesía contenida en Con el ala alta el aspecto místico que hace efervescencia a lo largo del libro, que como bien señala Luís Alberto Crespo en la introducción del mismo, “la obra de Patricia Guzmán se nos da como experiencia iniciática desde el cuerpo hasta su aura”, a lo que le añado –en extensión a esa aura– una emancipación del espíritu detrás de cada verso, tal vez buscando redimirse de un dolor tan propio como antiguo, o la sencilla escisión del yo poético de la autora regodeándose en sus versos implacables:



Estoy segura de mis miserias


(Son mías)


Lo más carne de mi corazón


Por lo bajo de esa carne aprendí a comer


Por lo bajo de esa carne aprendí a cantar


(Mis ojos están acostumbrados a guardar a guardar a guardar)


He jurado no quitarme el collar de perlas


No vaya a ser que me quede quieta cuando se abra el cielo


No vaya a ser que la flor sea perfecta


No vaya a ser que se me cierren los párpados


El corazón mío me devolverá


Estoy segura de mis miserias


(Son mías)


Ave apurada


Ave de mí



Los poemas contenidos en Con el ala alta, tienen la dualidad de lo terrible y lo romántico, lo amoroso, como algo insoslayable del ser humano. Por momentos te llevan por un camino iluminado y de pronto te entregan a lo oscuro, a la muerte. Este libro incluye la poesía de Patricia Guzmán desde 1987 hasta 2003 y puede notarse con claridad, bien sea dentro del período de tiempo o dentro del libro como conjunto, un corpus poético, una evidente uniformidad de estilo más que definido, lo cual hace –entre otras cosas– que sea una de las voces de estricta referencia en nuestra poética.


Voy a colocarle una piedra en la boca a cada muerto

Para que no olviden el peso de vivir

2 mar 2010

Sueño de vuelo raso

Creo observarte desde las alturas

en mi sueño de vuelo raso

los cierzos esgrimen

la ruta necesaria hacia tus almenas

donde escondes con descarada probidad

tu helénica belleza


giro repentinamente

con este adverbio inútil

empeñado en una victoria sin perdedores

y ya en picada

tu mirada es rayo

que de ataxia me enreda


quedo suspendido

en una burbuja de tiempo

que se niega a estallar

mientras el sol parpadea

sobre tu cuerpo de porcelana

epónimo de gloria y libertad.

26 feb 2010

Perdiendo el hilo del hijo y la zorra...

En el día de ayer fueron presentados los libros Para no perder el hilo de Krina Ber, y El hijo y la zorra de Miguel Gomes en la librería Kalathos. Ambos textos bajo el sello Random House Mondadori.

Las palabras iniciales estuvieron a cargo de Luz Marina Rivas, que después de dar un amplio paneo sobre el libro de Krina, tomó la iniciativa y cantó una canción infantil polaca. La reacción de la autora nacida en Polonia no se hizo esperar, se notó claramente emocionada y también cantó en su lengua natal. Creo que en la foto se le nota.

Seguidamente Antonio López Ortega hizo lo propio con el libro de Gomes, pero no se atrevió a cantar a pesar de mi recomendación. Empero, no hizo falta que lo hiciera puesto que con sus excelentes palabras, modulación y manera de dirigirse al público, quedó en claro que es uno de los grandes narradores y estupendo lector.

Luego “vino el vino” entre un número importante de copas que se mezclaron entre desconocidos -donde felizmente me encuentro– y entre unos cuantos representantes de nuestras letras contemporáneas ya consagradas: Eduardo Liendo, Ana Teresa Torres, Gisela Kozak, Carlos Pacheco, entre otros.

Valga la cuña: Kalathos es una librería en donde se puede pasar un buen rato escogiendo lecturas, tomando café y recorriendo el grato ambiente que rodea el lugar.

23 feb 2010

El último fantasma


Tal como comenté en días anteriores, me faltaba un poco menos de la mitad para concluir la lectura de El último fantasma. Este libro se lee cómodamente tanto por su brevedad, como por el tamaño de la letra y la disposición de sus capítulos.


Más allá de la maestría de Eduardo Liendo en su narrativa, su fino humor y la manera de desmontar el aparataje histórico que ha tenido a Lenin como icono del comunismo mundial, lo que llama la atención, al menos en lo que a mí respecta, es la originalidad de poner a conversar a Felisberto con el fantasma de Vladímir Ilich Uliánov. Esta ocurrencia sólo podía nacer de alguien que realmente estudió el comunismo, fue partidario de él e incluso vivió en Rusia, para luego, años después, despertar a la realidad y darse cuenta de la gran farsa, no tanto de la teoría comunista, sino de quienes la pusieron en práctica llevándose de por medio a miles de personas.


El fantasma de Lenin entra en dilema con Felisberto (un bibliotecario jubilado) cuando éste comienza a sacarle en cara todos sus crímenes, rememorando y haciéndole recordar, hechos que quedaron firmes en la historia no precisamente por humanitarios. A la vez Felisberto saca provecho de lo que a diario va discutiendo con el distinguido fantasma, hablándole incluso en su idioma natal, con el poco de ruso que aún recuerda y poniendo como ejemplo situaciones políticas de su entorno actual, en pleno siglo XXI: “Quizás no se trate de un hecho estrictamente personal, y su presencia en Caracas tenga relación con el desmadre generalizado que vive la ciudad en los últimos tiempos, encabezado por el locato Papa Upa”.


No resulta muy difícil identificar quién es el mencionado “locato” al cual alude Felisberto, quien por ocasiones duda de su propio estado mental, pues para nadie resultaría fácil entender cómo de buenas a primeras se instala en tu casa el fantasma de Lenin, que por cierto, no desaprovechó la trascendencia en el tiempo, para conocer un poco de las bondades del capitalismo: se envició tomando “koka-kola”, pasó horas frente al televisor, navegando por Internet y hasta hablando por celular. Si la primera cita no aclara bien a quién alude Felisberto, esta no necesita mayor explicación:

“¿Y cómo se puede ser marxista sin leer a Marx? Yo lo leí y comencé a traducirlo a los veinte años, creo que a esa edad también comencé a escribir El desarrollo del capitalismo en Rusia. Dijo el fantasma con evidente orgullo.

En mi país eso es perfectamente posible, señor Lenin. No sólo se puede ser marxista sin leer a Marx, leninista sin leer a Lenin, maoísta sin leer a Mao, sino que usted puede ser casi cualquier cosa sin haber leído nunca sobre el asunto en cuestión. Viene con nuestra idiosincrasia. Con decirle que hasta se puede ser presidente del país sin tener ni puta idea de lo que se trata…Parece que estuviéramos en víspera de octubre de 1917. ¿Setenta y un años de experimento fracasado no bastan? Repetido, además, en múltiples variantes también fracasadas.”


Grata lectura y además resultaría cruelmente esclarecedora para aquellos que creen en el comunismo como sistema de vida. Lo difícil sería convencer a algún proselitista del régimen actual para que lo lea. Por otra parte, no puedo dejar de mencionar que vi unos cuantos detalles de redacción, que por la calidad del autor y la editorial, asumo que son de tipeo. Tal vez el apuro por llevar pronto el libro a la imprenta. Al margen de este comentario, el libro es genial y no le resta en absoluto su valor literario.


PD.

Vea en el post "El fantasma a mitad de lectura" los libros que le recomienda leer Felisberto al fantasma de Lenin.

22 feb 2010

Vampyr


De niño lo que más me aterraba al irme a la cama era que me apareciera Drácula. Esperando su inminente presencia, bien sea con su capa negra o en forma de murciélago, me cubría todo el cuerpo hasta sofocarme y quedarme dormido bañado en mi propio sudor. Esa especie de masoquismo infantil me llevó a ver la inolvidable versión del temible príncipe de las tinieblas encarnado por Christopher Lee una y otra vez, y claro, ver a Béla Lugosi y un sinfín de versiones, incluyendo una que se hiciera en Venezuela a cargo de Raúl Amundaray.

Lo cierto es que vi unas cuantas películas del género pero sin leer nunca el clásico del irlandés Bram Stoker y que desde siempre lo he tenido como una deuda de lectura en mi lista infinita de libros pendientes. Luego sucede que irrumpe con un boom inmenso toda la saga vampírica de Stephenie Meyer, comparable a la ocasionada por Harry Potter. Llegan a mis oídos comentarios maravillosos de todos los adolescentes, sin excepción, sobre Crepúsculo y los siguientes libros, demostrando que ese germen por la lectura que sembrara J. K. Rowling, diera sus frutos en beneficio de los propios lectores y de los escritores que abordaran temas variopintos, pero más aún, si de colmillos, sangre y hormonas adolescentes se trata. No he leído los libros de Meyer, más sí he visto las dos adaptaciones al cine: la primera, bien para pasar el rato y escuchar los infinitos suspiros de las adolescentes en la sala del cine; la segunda, un completo aburrimiento. Los lectores de la saga me aclaran que “nada qué ver con los libros, son superiores”. Qué bueno.

Paso así a leer mi primer texto vampírico recreado por la colombiana Carolina Andújar, Vampyr, bajo la agradable influencia de la editorial que me garantiza cerro arrepentimiento. Después de leído, lo reitero, la lectura es envolvente y te sumerge en una serie de situaciones que rememoran lo más clásico de la literatura vampiresca, al menos con la idea y el recuerdo que tengo de las películas del terrible conde Drácula. El ambiente recreado, los lugares, los nombres de los personajes y otros espeluznantes elementos, dan fe de esto. Me atrevo a comparar, no con ánimos despectivos, lo que recuerdo entre los jóvenes protagonistas de Meyer y todo lo que sucede en la gran pantalla (que por ahora funge para mí como el libro), con el texto de Andújar, y puedo decir que ese elemento gótico presente en Vampyr, supera con creces el imaginario vampírico que hay en Crepúsculo y sus secuelas. Insisto que no quiero desacreditar al referido texto, sólo dar una opinión con respecto a lo que como lector esperaría de un libro plagado de vampiros, cruces y agua bendita. Dicho de otra manera, son estilos totalmente diferentes, mientras el primero va en una onda más actualizada y moderna de lo que pudiera esperarse de unos vampiros siglo XXI, con carros deportivos y tecnología digital de primera, el segundo, Vampyr, va tras las pistas de la reminiscencia de lo que siempre fue este género literario, recuperando la esencia creativa que Stoker dejó con su pluma.

Martina Sékely es la encargada de adentrarnos en este oscuro mundo de vampiros cuando apenas acaba de llegar a su mayoría de edad, junto a su inseparable amiga Carmen Miranda. Comienzan a suceder cosas extrañas en el elitesco colegio Saint-Marie tras la llegada de una enigmática alumna, Susana Strossner, la cual estará involucrada en los terribles acontecimientos que se desencadenarán a lo largo de toda la historia. Las muertes comienzan a causar pavor en el pueblo y “la peste negra” es la pantalla para cubrir lo que realmente estaba pasando.

En el desarrollo de la trama en Vampyr, otro elemento fundamental que le da ese matiz clásico antes mencionado y que sin duda es primordial para el devenir de varias situaciones dentro de la trama, es el aspecto epistolar que da soporte a la historia planteada por Andújar. Esto a la vez, da paso a otros personajes que terminarán siendo fundamentales para el desenlace de los hechos. No podía faltar, claro está, el incontenible amor entre los protagonistas, Martina y su misterioso protector, el cual le da un giro diferente a lo que pudiera ser un final predecible. Es el primer paso literario de la bogotana Carolina Andújar, dado con acierto dentro de la narrativa de misterio al mejor estilo clásico y con algunos toques de humor negro. Lectura entretenida.

19 feb 2010

Veo tu cuerpo sembrado en tejavana

veo tu cuerpo sembrado en tejavana

y de allí me prendo inútilmente

rasgando mi acequia de lágrimas


van mis palabras hirsutas

royendo el camino

y mis gualdrapas no disimulan

este famélico destino de hiedras


la evidente incuria de años

apuñala el pecho abierto

que se expande en tragedia

y me lanza a un abismo infinito


caigo



voy cayendo


y de pronto una jamuga fantasmal

me salva del inminente impacto que no llega


allí unos ojos

la caricia indispensable perdida en afrentas


un brillo último que se niega a morir


una palabra tierna

que pende de este abalorio de tropiezos

y sin querer

reemprendo el descenso a mi nada

18 feb 2010

El fantasma a mitad de lectura


No pude aguantar la tentación de escribir estas breves líneas sobre el libro que ven en la gráfica. Aclaro que apenas pasé la mitad del mismo y estoy más que enganchado con la prosa y el fino humor del maestro Eduardo Liendo. Para mí ya es costumbre hacer una mínima y escueta reseña de lo que he leído. En algunos casos me quedan regulares y en otras ocasiones muy malas, yo lo reconozco. Empero, y como no he terminado la lectura y lo que he leído me ha gustado, tomo de allí una pequeño párrafo textual en donde el personaje principal, Felisberto, le comenta lo siguiente al fantasma de Lenin. Claro, también es cierto que la cita se corresponde, se parece tanto a lo que hoy día vivimos en Venezuela, que no tuve otra que compartirla a través de estos escombros. A parte de lo que estamos viviendo en la actualidad sociopolítica de nuestro país, de esa cosa rara que llaman ‘socialismo del siglo XXI’ que nadie sabe con qué se come, al pobre Felisberto se le aparece el fantasma de Lenin. El colmo de la mala suerte. Después de la cita verán un listado de libros que el protagonista (¿o Liendo?) le recomienda leer al temible fantasma. Un listado que además me hace caer en cuenta sobre mi propia ignorancia y sobre la cantidad de libros que no he leído aún. Apenas he leído cinco para mayor INRI.


Dice Lenin en alguna parte: “la idolatría, la enajenación intelectual no es marxista, más bien me parece que linda con la estupidez…” Luego Felisberto añade: “Los soñadores temerarios como usted, señor Lenin, suelen ser de una alta peligrosidad. Toda su dialéctica oscila entre el cielo y el infierno; no aprecian el limbo que es, en cierto modo, lo más humano”.


La sociedad abierta y enemigos, Karl Popper
La tentación totalitaria, François Ravel
El malestar de la cultura, Sigmund Freud
Hojas de hierba, Walt Whitman
1984, George Orwell
El ogro filantrópico, Octavio Paz
Réquiem, Anna Ajmátova
Los heraldos negros, César Vallejo
El medio es el mensaje, Herbert McLuhan
Mi vida, Leon Trotsky
Yo el supremo, Augusto Roa Bastos
El proceso, Franz Kafka
El deshielo, Ilia Enrenburg
Reportaje al pie del patíbulo, Julios Fucik
El hombre rebelde, Albert Camus
Luz de agosto, William Faulkner
Confieso que he vivido, Pablo Neruda
El tambor de hojalata, Günter Grass
El segundo sexo, Simone de Beauvoir
Democracia y totalitarismo, Aron Raymond
Desde el jardín, Jerzy Kosinski
La edad de hierro, J.M. Coetzee
Pedro Páramo, Juan Rulfo
El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers
Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar
La guerra del fin del mundo, Maria Vargas Llosa
Los orígenes del totalitarismo, Hannah Arendt
El maestro y Margarita, Mijail Bulgákov
El gatopardo, Giuseppe Tomasi de Lampedusa
La conjura de los necios, John Kennedy Toole
La broma, Milan Kundera
El gran Burundún Burundá ha muerto, Jorge Zalamea
En el camino, Jack Kerouac
El doctor Jivago, Boris Pasternak
¡Tierra, tierra!, Sándor Márai
Checoslovaquia: el socialismo como problema, Teodoro Petkoff
Mi padre el inmigrante, Vicente Gerbasi
Austerlitz, W. G. Sebald
La nueva clase, Milovan Djilas
Si esto es un hombre, Primo Levi
La fiesta del chivo, Maria Vargas Llosa
Archipiélago Gulag, Alexander Solzhenitsyn
Antes que anochezca, Reinaldo Arenas
Rebelión en la granja, George Orwell
Cien años de soledad, Gabriel García Márquez


Luego Lenin como buen lector aceleró el paso y se leyó algunos de una sentada, interesante los comentarios que hizo sobre unos cuantos. Descubra usted qué dijo, ya que a mí me toca llegar al desenlace, ya les contaré.

11 feb 2010

Las tramas de los lectores


Volver a la historia es y será siempre necesario. De una u otra manera aquellos hechos que marcaron pauta en cualquier ámbito de la vida, repercuten hoy día en nuestro presente, tal vez de modo silente, pero contundentemente en algunos casos; y en otros, de manera evidente, como sería el caso de la ciencia desde el punto de vista farmacéutico por dar un sencillo ejemplo.


Lo que sería el aspecto cultural desde una perspectiva histórica, pero segmentando aún más lo que la cultura en sí abarca y llegando a lo que nos interesa, las lecturas y sus lectores, cómo se formaron, cuáles fueron los primeros textos en llegar a manos de la gente y todo lo que de allí se generó, está bien retratado en Las tramas de los lectores, Estrategias de la modernización cultural en Venezuela (siglo XIX), de Paulette Silva Beauregard.


En este ensayo la autora vuelve a los hechos, a las situaciones que dieron origen a los primeros lectores del país, a las estrategias que las incipientes editoriales utilizaron para llamar la atención de un público potencial que a finales del siglo XIX, aún sentía el rigor de una Venezuela post-colonial y apenas recién independizada. Nace así la inquietud de los creadores porque se les reconozca su trabajo (antes se le llamaba “Propiedad Literaria”, que no “intelectual), de los que veían en la imprenta una posibilidad para mejor la calidad de vida y, claro está, de hacer negocio, situación que sin duda alguna dio paso al proceso formador de lectores en el país.


En el mismo orden de ideas, la investigación realizada por Silva Beauregard, ofrece una mirada sobre aquellos primeros textos fundamentales para lo que fue llamado “la epidemia lectora” del momento, pasando por la emblemática Gaceta de Caracas cuyo primer redactor fue Andrés Bello, hasta pasarse por libros religiosos, tales como el Flos Sanctorum, libros que fueron prohibidos en la ciudad de Caracas, folletines y revistas ilustradas. Textos que, de una u otra manera, incentivaron la lectura y generaron un proceso de laicización de la misma, tal como la propia autora señala, en un contexto en donde hasta los obispos manejaron redes de poder en cuanto a redacción se trata, e incluso, creando redes clandestinas de poder para llevar a la imprenta determinados textos.


Las tramas de los lectores es un minucioso ensayo que se bandea en el delgado límite de lo literario con lo sociológico, tomando en cuenta las repercusiones que tuvo la llegada de la imprenta al país, en un momento en que las novelas eran consideradas –y tal vez sigan siendo– un vehículo educativo y de formación, que además, llevaron consigo una carga democratizadora en tiempos cuyo dilema fundamental fue cómo crear y estimular un público lector.


Para mayor referencia del libro, el mismo fue ganador del VII Concurso Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana del 2007. Bien merecido.

8 feb 2010

Joyita caribeña


¿Quién vende a su patria, los que defendemos lo poco que nos van dejando en esta tierra enceguecida por ideologías arcaicas, o aquel que trae a un esbirro para recibir del mismo una supuesta asesoría en materia energética?, ¿No hay personas más capaces en todo el continente americano en esta materia?

Las siguientes líneas fueron tomadas textualmente del libro Cómo llegó la noche del comandante Húber Matos, quien para su desgracia, cayó en prisión por no estar de acuerdo con las atrocidades que comenzaron a vivirse en Cuba después del triunfo de la Revolución. Cumplió su condena de veinte años y este libro da cuenta de las aberraciones vividas en la terrible cárcel “La Cabaña”.

Es un libro autobiográfico que pasa por el sueño hecho realidad de un grupo de hombres hartos de la dictadura de Batista hasta alcanzar la victoria de la Revolución, para luego despertar de lo que fuera un sueño de libertad y ver cómo los hermanos Castro –y sus aliados –se quitaban cínicamente las máscaras que llevaban consigo. Uno de esos aliados estuvo (bueno en realidad no sé si sigue por ahí) en Venezuela, en esta tierra que llegó a reconocerse en el continente por su democracia. Apenas son unas cuantas citas que ojalá llegasen a leer los que creen irracionalmente en este proceso político. Este es el tipo de personas con la que está contando el gobierno venezolano. Qué tristeza, en honor a los nuestros y a los de cubanos que murieron en busca de un sueño, en busca de un mar de la felicidad que no es tal.

Este es Ramiro Valdés.

Los capitanes, que no están de acuerdo con el arresto, al ver mi actitud pacífica entregan las armas. El comandante Ramiro Valdés, quien ha venido con Camilo de La Habana, se pone a mi lado en función de vigilante. Tiene fama de represivo desde los tiempos de la Sierra. Conmigo fue siempre atento hasta que supo de mis discrepancias por la desviación ideológica de la Revolución.

Media hora después del encuentro con los oficiales, Fidel sube al segundo piso. Pasa como un bólido por donde estoy, como si temiera que yo pudiera hacer o decirle algo, mientras Ramiro Valdés permanece a mi lado como un mastín…

(Fidel) Me señala como un traidor, un oportunista, un ingrato, un alto jefe que ha estado hablando en distintos actos público para sabotear la Revolución…Dice que no me atrevo a mostrar mi caso al público; que no me atrevo a ir allí a defenderme. Cuando escucho esto, le digo a Camilo que se le acerque y le comunique a Fidel mi deseo de contestarle ahí mismo, ante el público…Ramiro Valdés ha empuñado su pistola y me vigila…No hay forma de disuadirlos. Llevan presos a más oficiales en otros vehículos. Con el apoyo de una armada bastante nutrida, a cargo de Ramiro Valdés…

Me dejan solo otra vez. Enseguida, de la misma forma, llega otro personaje también amigo, o así lo creía. Es el Capitán Orlando Pantoja (murió con el Che en Bolivia, 1967), segundo de Ramiro Valdés, el hombre de Fidel para asuntos represivos…:

-Huber, sabes cómo te respeto. Eres realmente un hombre de primera en la Revolución y te estás dejando llevar por un camino que no es el correcto…


-No, Pantoja…Fidel no ha querido respetar mi actitud y ha respondido con infamias, en una forma baja y miserable. Escucha: si quieren fusilarme, deben saber que estoy dispuesto a hacerle frente a todo. Ni le tuve miedo a las balas de Batista ni le tengo miedo a las de Fidel. El mundo sabrá un día que el verdadero traidor a la Revolución es él. Díselo si quieres.


-Vea, Matos, aquí tenemos una carta suya que está llena de términos ofensivos e irrespetuosos que no podemos tolerar. Lo hemos mandado a buscar para que usted tenga la oportunidad de retractarse o retirar su carta… Se cruza mi mirada con el teniente Valdés, oficial permanente del G-2 en la prisión. Recorro los rostros ceñudos de los funcionarios del Ministerio, y finalmente miro de frente al Director…
-Lo dicho ahí –contesto y señalo con la mano la carta sobre el escritorio –es verdad y lo sostengo… Si ustedes la quieren retirar del expediente, háganlo. Es asunto de ustedes, no mío, pero lo que digo en la carta lo sostengo, no inventé nada. Si mis términos son duros, son el resultado de arbitrariedades e injusticias de las que ustedes son los responsables...

Lo que veo, entre el sopor, es que me han sacado y me tienen en el suelo. A mi alrededor están Medardo Lemus, el médico Batista y Alipio Zorrilla…Hay dos personas más: Alemán, el director y Valdés, agente del G-2 en la prisión...¿Qué es esto que me inyectan, que me punza los genitales? Lemus y Batista me pinchan por todas partes…Batista me punzonea los testículos con una jeringuilla y habla de buscar el bisturí para castrarme. Lemus dice “no, porque no está autorizado y si sobrevive es peligroso”…


-Es mejor castrarlo con esto que le estamos inyectando. Si queda vivo se matará con su propia mano –dice Lemus. Valdés y Alemán permanecen callados. Zorrilla participa del entretenimiento con los otros dos. Uno de los funcionarios del Ministerio del Interior, el oficial Valdés, que viene siguiendo el proceso del ayuno desde la misma prisión, dice:
-Bueno, está bien, lo vamos a llevar cumpliendo órdenes del Ministerio. Por mí, éste tendría que morirse; ya ha jodido mucho.

Mi agradecimiento a Rayma, que por casualidades de la vida, sus dos últimas creaciones han coincidido con lo que he escrito en estos escombros.

4 feb 2010

Día de la indignación


Es jueves en la mañana. Ya el smog se apodera de la ciudad y una tranca impertinente hace de las suyas con la paciencia de conductores y pasajeros. Qué pasará, es la pregunta obligada. La parte semi-subterránea de la Avenida Libertador se ve libre y los vehículos pasan raudos en sentido oeste. Qué pasara, se mueve muy poco la cola hasta que por fin la que fuera la gallinita de los huevos de oro del país (¿o sigue siéndolo?) aparece frente a mis ojos: PDVSA. La pregunta halla su respuesta: unos seis o siete autobuses gigantes, de esos con asientos reclinables, baños y otros beneficios, están postrados con música a todo volumen frente a la petrolera. Como hormigas van entrando las personas, unos con caras largas, otros riéndose, otros como escondiéndose la roja vestimenta rumbo a la concentración del día ¿de la dignidad? No me hagan reír –pienso (Recuerdo un numerito fatal que me confirma que de digno no hay nada: para el año 1999 el número de muertos a manos del hampa fue de 4.000, cantidad aberrante y preocupante. Diez años después, para el cierre del 2009, el número de víctimas llega a 15.000 Ese es el mar de la felicidad, sí, pero de los muertos).


Al pasar este punto el tráfico se aligera. El conductor compite con el taxista de al lado para que no le gane el puesto en la cola que ahora se desplaza velozmente a 30km. Considerando que ya estamos entrando al centro de Caracas, esto es rapidísimo.


-Conductor colectivo: sale improperio 1

-Conductor taxi: retorna improperio 2 + insulto

-Conductor colectivo: sale improperio 3 + insulto + saludos a su señora madre (la del taxista)

-Conductor taxi: retorna improperio 4 + insulto + recuerdos a la familia + insinuaciones que ponen en duda su sexualidad (la del conductor del transporte público).


El conductor del taxi se baja del vehículo y sube al colectivo. Salen improperios e insultos en cambote y luego un golpe directo al mentón. El conductor del colectivo se defiende y como puede le devuelve un derechazo. Uno de los pasajeros grita “dale su coñazo” y una señora más allá dice “pero bueno nos van a dejar aquí parados”. Yo río y lamento no tener a mano la cámara digital para tomarle una foto al “digno” espectáculo, la foto era perfecta para esta breve crónica. Pido a la corte celestial que ninguno saque un arma porque las balas siempre terminan en donde no deben. Daddy Yankke le reclamaba a una mujer insistentemente “abusadora…abusadora…abusadora…”. El fiscal que estaba como a media cuadra de los hechos estallaba de risa mientras leía mensajes de texto en su celular.


-Conductor colectivo: sale improperio 5

-Conductor taxi: retorna improperio 6 y luego a su vehículo.


El conductor del colectivo –llevaba por cierto una gorra de los Medias Blancas de Chicago– va hecho una fiera y aumenta los decibeles de la música (¿el reguetón es digno de llamarse música?), como la velocidad del destartalado minibús. Pasa el semáforo en amarillo y le toca corneta a otro conductor del gremio que va al lado. Cuando por fin frenan y quedan uno al lado del otro conversan lo siguiente de ventana a ventana:


-Conductor colectivo 1: Epa diablo, ¿vas pa’ la marcha?

Esto lo dijo con un pésimo intento de entonación cubana.

-Conductor colectivo 2: Y pa’ qué chico! Estoy más que instalao, ya no me hace fahta ir (“h”, aspiración cubana del fonema palatal “L”)

Esta frase sí salió en perfecto acento cubano.


Dignidad, vaya estulticia reconocer esta fecha, 4 de febrero, con tan hermosa palabra. Aquella intentona golpista de 1992 llega hoy a la mayoría de edad: 18 años de un mal recuerdo. Todos los muertos, propios y ajenos sin considerar antagonismos políticos, duelen, son irreparables y no tienen nada de digno. ¿Quién es el verdadero golpista en esta última década de indignación…?

28 ene 2010

II Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco


BASES DEL PREMIO

  1. Podrán optar al premio todos los escritores que lo deseen, sea cual sea su nacionalidad, siempre que la obra presentada se ajuste al concepto comúnmente aceptado de ensayo, esté escrita en idioma español, sea original, inédita y no haya sido premiada anteriormente en ningún otro concurso ni corresponda a un autor fallecido antes de presentar la obra al premio. En esta segunda convocatoria las obras deberán tratar el tema de LA LENGUA ESPAÑOLA, su unidad y su diversidad, su historia, su presente y su futuro, su relación con otras lenguas o su potencialidad literaria, cultural, económica, etc., desde cualquier enfoque académico y metodológico.
  2. Las obras tendrán una extensión mínima de 150 páginas, tamaño DIN A4 (21x29.7cm), impresas a una sola cara. Deberán enviarse 3 originales impresos y encuadernados y una copia digital en Word, grabada como archivo único de un CD rotulado con el seudónimo del participante y el título del ensayo. Deberán ir firmadas con seudónimo, adjuntándose en un sobre cerrado el nombre y apellidos, la dirección postal, correo electrónico y un teléfono de contacto. En dicho sobre se incluirá también una declaración firmada de que la obra no se halla presentada a ningún otro premio y la libre disposición de todos los derechos de explotación. No se mantendrá correspondencia con los remitentes ni se facilitará información alguna relativa al seguimiento de las obras presentadas. Una vez fallado el premio, los originales no galardonados y sus copias serán destruidos.
  3. Los originales podrán enviarse a las oficinas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, con domicilio en Av. Alemania 1370, Col. Moderna, C.P. 44190, Guadalajara, México y a cualquiera de las sedes de Santillana en América Latina, Estados Unidos y España, indicando claramente en el sobre Premio de Ensayo Isabel Polanco. Las entidades organizadoras no se hacen responsables de las posibles pérdidas o deterioros de los originales, ni de cualquier otra circunstancia imputable a correos o a terceros que pueda afectar al envío de las obras.
  4. La recepción de originales se abre con la publicación de esta convocatoria y se cerrará el 15 de mayo de 2010.
  5. El jurado estará compuesto por 5 destacados miembros del mundo cultural.
  6. Se entregará un único premio, indivisible, de 100.000 dólares USA, de los que se detraerán los impuestos que fueran aplicables según la legislación mexicana.
  7. El premio no podrá ser declarado desierto. Habrá un único ganador, sin finalista.
  8. El fallo del jurado será inapelable y se hará público en un acto que se celebrará en octubre de 2010 en la ciudad de Guadalajara.
  9. La obra galardonada será editada por Taurus y se comercializará en América Latina, España y Estados Unidos.
  10. El autor de la obra ganadora cede a Santillana Ediciones Generales, S.L. el derecho exclusivo de la obra en cualquier forma y en todas sus modalidades, para todo el mundo, por una duración de 10 años.
  11. El importe del premio retribuye la cesión de todos los derechos de explotación de la obra premiada en cualquier formato o modalidad y tiene el carácter de un anticipo sobre los porcentajes de derechos del autor, que serán de un 10% en las ediciones de tapa dura y/o rústica y de un 7% en las de bolsillo. Una vez cubierta la cantidad del premio, el autor percibirá estos porcentajes, calculados sobre el precio de venta al público sin I.V.A. de cada país.
  12. El autor de la obra ganadora se compromete a suscribir el contrato de edición según los términos expuestos en estas bases. De no formalizarse el contrato por cualquier circunstancia, el contenido de las presentes bases tendrá la consideración de contrato de cesión de derechos de autor entre la editorial y el ganador.
  13. La editorial Taurus se reserva durante un mes a partir del día en que se haga público el fallo el derecho de contratar cualquiera de las obras presentadas al premio.
  14. Los concursantes autorizan a los convocantes a utilizar con fines publicitarios sus nombres y su imagen como participantes en el premio. El ganador se compromete además a participar personalmente en los actos promocionales de la obra que se consideren adecuados por los organizadores del premio.
  15. La participación en este premio implica de forma automática la aceptación de las presentes bases por parte de los autores, así como su compromiso de no retirar su obra una vez enviada. Para cualquier diferencia que tuviera que dirimirse por vía judicial, las partes, renunciando a su propio fuero, se someten expresamente a los Juzgados y Tribunales de México D.F.
  16. Cualquier situación no prevista en la presente convocatoria será resuelta por el jurado y el secretario técnico permanente del premio.
  17. www.premioisabelpolanco.com

Convocan VI Edición de Premio de Cuento Ploclínica Metropolitana para Jóvenes Autores


B A S E S

1.- Podrán participar todos los autores venezolanos, o extranjeros residenciados en el país, menores de 40 años.

2.- Se admitirá un sólo cuento por autor, de tema libre, los cuales deberán ser originales, inéditos y escritos en lengua española, con una extensión máxima de veinticinco (25) cuartillas, a doble espacio e impresas por una sola cara. Los textos participantes deberán ser inéditos, no premiados anteriormente ni comprometidos en otro concurso o publicación.

3.- Se otorgará un 1er. premio de Bs.F. 7.000, un 2do. premio de Bs.F. 4.000 y un 3er. premio de Bs.F. 2.000. El jurado podrá otorgar, además, las menciones que considere necesarias.

4.- Los cuentos participantes serán recibidos hasta el 1 de marzo de 2010. El veredicto se dará a conocer el 23 de abril de ese año, fecha en que se precisará el día del acto de premiación. Un número limitado de cuentos podría resultar con menciones honoríficas, a consideración del jurado, con opción a ser publicados junto con el cuento ganador, sin que ello implique ninguna retribución monetaria para los autores. Policlínica Metropolitana se reserva el derecho de publicación y explotación de las obras premiadas, así como el de las menciones honoríficas, en cualquier forma y modalidad, dentro y fuera del territorio nacional, sin limitación alguna. En consecuencia, el ganador, los premiados y aquellos con posibles menciones honoríficas, cederán a Policlínica Metropolitana los derechos para editar, publicar y comercializar las obras, en un número limitado de ejemplares y por un plazo máximo de tres (3) años, contados a partir de la fecha del concurso, aunque se trate de una coedición.

5.- Los premios serán indivisibles y no podrán ser declarados desiertos.

6.- Los textos participantes se enviarán con seudónimo, en cuadruplicado, a la siguiente dirección: Junta Directiva, Sótano 2, Policlínica Metropolitana, Calle A-1, Urbanización Caurimare, Caracas, 1060. En sobre aparte se colocarán el nombre del cuento, el seudónimo y los datos completos del autor (nombre, dirección, CI, teléfono, correo y un breve CV literario). También podrán participar enviando al correo electrónico: concursodecuentos@pcm.com.ve y un archivo adjunto con el cuento en word, y otro con los datos del autor.

7.- El jurado del concurso estará integrado por Carlos Sandoval, Luz Marina Rivas y Salvador Fleján.

8.- Todo lo no estipulado en estas bases será resuelto por el Comité Organizador.

9.- Los ganadores se comprometen a participar personalmente en la ceremonia de entrega del premio, actos de presentación y promoción de su obra. Los autores ganadores y aquellos con menciones honoríficas autorizarán a los organizadores del premio utilizar su nombre e imagen con fines promocionales.

10.- No podrán participar aquellas personas que trabajen en la Policlínica Metropolitana, C. A., ni en sus empresas filiales. / FBV

Héctor Torres


26 ene 2010

TAS PONCHAO


Ser fanático es una cosa extraña. Es rebanarse las venas por un equipo y en la mayoría de los casos es totalmente irracional. Si miramos al vecino de al lado, tanto en la casa, como en la oficina o en el estadio, no entendemos por qué el hombre (o la mujer, y en este caso son hasta peores) aplaude y grita fervorosamente a favor del Real Madrid o del Barcelona, o a cualquier equipo de las Grandes Ligas.


En cuanto a nuestro béisbol no hay mucho que explicar si usted es venezolano y en caso de que no lo sea, hay que decirles que esa pasión deportiva llega a su máximo nivel entre los Leones del Caracas y los Navegantes del Magallanes. No hay para donde coger digan lo que digan marabinos, guaros, margariteños, maracayeros, guaireños y orientales en apoyo de sus equipos. Además, cabe decir que el Magallanes juega casi como local juegue donde juegue.


Pero lo que me lleva a escribir estas breves palabras no es sobre el sentir deportivo del béisbol venezolano, que por suerte, más allá de la rivalidad deportiva que antes mencioné, los contrincantes que están en el público con sus respectivos atuendos caraquistas y magallaneros, disfrutan, se abrazan, se burlan, se mofan los unos a los otros, pero al final, hay concordia, amistad y un respeto por encima de las chanzas típicas cuando se gana un emocionante juego de pelota; no, lo que realmente quiero decir o contarles, es lo impresionante que se torna un estadio repleto con más de dieciséis mil almas coreando al unísono “1, 2, 3, Chávez tas ponchao”.


Por un instante el juego se paralizó gracias al estruendo de un público que más allá de la sana rivalidad deportiva y de la catarsis que esto representa, está harto, cansado de tanta ineptitud gobiernera. El país parece estar apunto de un ACV y paradójicamente mientras el mismo está pendiente del Best Seller venezolano estelarizado entre turcos y capitalinos, esta final de película se convierte en una divina cortina de humo que el Estado (la mayúscula le queda grande) aprovecha de maravilla para seguir hundiéndonos con sus arremetidas comunistoides: cierran por segunda vez el canal más antiguo y querido por los venezolanos gracias a leyes fabricadas ad libitum del jefazo; los policías atacan sin pudor a los estudiantes y todo esto amén de los tres strikes básicos del béisbol, que el venezolano, cual umpire, le canta al presidente a gritos: sin agua, sin luz y a merced del hampa.


Al menos sé que Lezama y Capi (en el montículo de picheo para los amigos lectores de otras latitudes) al terminar el juego se darán la mano y la patica como siempre.

¿Alguien le puede decir al inquilino de Miraflores que somos del mismo equipo y que deje de poncharse?

20 ene 2010

Viajes por el scriptorium


Imagínense que de pronto despiertan o toman conciencia de su propio presente, y no saben en dónde están, qué hacen en una habitación rodeada de algunos objetos y que además éstos, están rotulados con sus nombres: mesa, lámpara, pared, etc. Intuyen que no han hecho cosas muy buenas en su pasado pero no tienen la certeza de ello y por tanto el presente se les torna un misterio. Sumado a ello están ya en edad avanzada, casi seniles y decrépitos.

Así es el mundo que rodea al personaje principal de Viajes por el scriptorium de Paul Auster, en donde la realidad y la ficción están solapadas una sobre otra a través de un texto que juega con la idea de ir en tono de “informe” o “reporte” de lo que está viviendo dicho personaje: Mister Blank, nombre que de por sí ya dice mucho y es más que una pista: Sr. en Blanco, pudiera traducirse, equivalente a Sr. Perdido.

Entran y salen personajes de la habitación de Mr. Blank y éste queda desconcertado pues no sabe quiénes son a priori, debe entablar conversación con ellos para entrar en la realidad y tener al menos una idea de qué hacen allí con él y qué quieren. El juego metaliterario de esta novela es fantástico, porque, sumado a la prosa desenfada de Auster la cual ya de por sí se torna adictiva, Mr. Blank descubre que sobre el escritorio hay un manuscrito que desencadena otra historia estupenda que en algún momento pareciera confundirse con la del amnésico personaje.

En la recta final de su vida, Mr. Blank vive algún momento de gloria gracias a Anna, la cual como personaje –entre otros– está retratada en unas viejas fotografías, que en vez de aclararle el pensamiento a Blank, lo inquietan y desconciertan más aún. Viajes por el scriptorium es una novela que de manera magistral linda con lo paradójico, en donde la soledad y la incertidumbre del personaje, resultan en ocasiones dolorosa y absurda al mejor estilo Beckettiano. “Sin Míster Blank no somos nada, pero la paradoja es que nosotros, seres puramente imaginarios, sobreviviremos a la mente que nos creó, porque una vez arrojados al mundo existiremos hasta el fin de los tiempos, y nuestras historias seguirán contándose incluso después de que hayamos muerto”.

Después de leer esta novela, me resultó inevitable preguntarme cuánto de Mr. Blank no habrá en el propio Paul Auster. En algún momento el mencionado personaje dice (¿o lo dice Auster?): “Si quieres contar una historia con garra, no hay que tener compasión”.

Estupenda portada. Lectura recomendada.


13 ene 2010

El viaje del elefante


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Comencé este 2010 leyendo El viaje del elefante de José Saramago. Si se indaga un poco en la web, podemos conseguir variopintas opiniones sobre este autor: los que le gusta su trabajo y los que no, por decir lo menos. Para ello mismo existe el mar de las opiniones, para discrepar o acordar, y en lo que a mí respecta sobre esta lectura de El viaje del elefante, puedo decir que es un libro evocador, un texto que te lleva de viaje por los parajes portugueses, españoles, italianos y austriacos del siglo XVI, durante el cumplimiento de una notable encomienda: obsequiarle un elefante al archiduque Maximiliano de Austria.



Mientras esto sucede, el narrador del texto, un cronista que forma parte de la pomposa caravana que atraviesa Europa y testigo fiel de los acontecimientos, en su particular lenguaje muy al estilo medieval –a veces– y otras tantas más bien moderno, jocoso e irónico, va contando las peripecias del cornaca Subhro –quien habla con elegancia y sapiencia– junto a las absurdas situaciones que se dan en el épico viaje de los humanos y el paquidermo, llamado primero Salomón antes de ser rebautizado con el nombre Solimán para efectos de satisfacer los caprichos del archiduque. Hecho que también afectó a Subhro que luego pasaría a llamarse Fritz.

El narrador tiene además la particularidad de tener conciencia y reconocer en diversas partes del texto, la utilización de términos que pudieran caer en anacronismos considerando el contexto de la historia: “El problema que Fritz tiene ahora para resolver es la falta de un instrumento capaz de soltar el maldito hielo de la piel del elefante, una espátula de lámina fina y punta redonda, por ejemplo, sería lo ideal, pero espátulas de esas no se encuentran por aquí, si es que ya en este tiempo hay gente para fabricarlas”. Luego más adelante añade: “Es una lástima que en el siglo dieciséis la fotografía todavía no hubiera sido inventada, porque entonces la solución sería facilísima, bastaría con insertar aquí unas cuantas imágenes de la época, sobre todo si son captadas desde helicóptero, y el lector tendría todos los motivos para considerarse ampliamente compensado y reconocer el ingente esfuerzo informativo de nuestra redacción”.

Por otra parte, ese narrador que tiene conciencia de lo que narra y del tiempo en el cual será leída su historia, primero interpela al lector para aclararle hechos y situaciones; y segundo, justifica al novelista en su oficio de escribir: “Una cosa que cuesta trabajo entender es que el archiduque Maximiliano haya decidido hacer le viaje de regreso en esta época del año, pero la historia así lo dejó registrado como hecho incontrovertido y confirmado, avalado por los historiadores y confirmado por el novelista, a quien se le tendrán que perdonar ciertas libertades en nombre no sólo de su derecho a inventar, sino también de la necesidad de rellenar los vacíos para que no se llegue a perder del todo la sagrada coherencia del relato”.
Lectura amena y ligera la que nos ofrece El viaje del elefante, en donde el lector podrá disfrutar de dos proezas realizadas por Salomón-Solimán en tan fantástico recorrido, consideradas además por casi todos los protagonistas y testigos de la historia como verdaderos milagros. También entre líneas hay espacio para la reflexión y el pensamiento, en donde la lectura pudiera verse enriquecida más allá de los hechos anecdóticos del elefante. Dice en alguna parte: “Una pena. Somos cada vez más, los defectos que tenemos, no las cualidades”.