18 nov 2009

Cuartel de invierno



En el día de ayer fue bautizado el libro Cuartel de Invierno de Oscar Marcano en la librería El Buscón. La presentación del texto estuvo a cargo del profesor y crítico literario Carlos Sandoval, quien con fino humor y solvencia en la palabra, dio a todos los presentes un pequeño abreboca de lo que se conseguirá en las páginas del libro.


Luego el propio autor no pudo dejar de manifestar su asombro por lo concurrido del lugar, considerando que a la misma hora de presentar su Cuartel de Invierno, se estaba jugando un Caracas-Magallanes en el Estadio Universitario. Un día sin duda agitado por el habitual tráfico de la ciudad, mezclado con deportes, literatura y una lluvia de estrellas que se iba a divisar a media noche en el cielo caraqueño.


Más allá del hecho anecdótico, Oscar Marcano comentó que el libro a bautizar merecía más bien un vals de 15 años, dado que se corresponde con el tiempo que tiene de haberlo escrito. El merecido agradecimiento no se hizo esperar para la Editorial Santillana por relanzar nuevamente este trabajo de su autoría, y en particular a Mariana Marzuck, por todo el empeño que puso en este proyecto.


Oscar Marcano ya ha compartido con nosotros en Librería Sónica, programa que se transmite todos los domingos a la 11:00am en Radio Caracas Radio. En aquella ocasión hablamos sobre Puntos de sutura y Sólo quiero que amanezca, y será un honor tenerlo nuevamente como invitado una vez realizada la lectura de Cuartel de invierno y si las agendas literarias lo permitan.


13 nov 2009

Lecturas desplazadas


Acercarse a los grandes clásicos de la literatura siempre es confortante. Las razones son múltiples y una de ellas es corroborar tras la lectura, la maestría de la palabra, la forma y el tino de escribir no tanto de una situación o hechos particulares, sino la manera, el “cómo” lo hizo el autor.


Este es el caso de Cervantes y su obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, un texto que con el pasar de los siglos, no deja de asombrar a lectores que van hacia el reencuentro de este libro fundacional –y fundamental– de nuestras letras, como a quienes por primera vez se acercan a él. Arturo Gutiérrez Plaza, quien precisamente fue el recién ganador del Concurso Anual Transgenérico que otorga la Fundación Cultura Urbana por su ensayo Itinerarios de la ciudad en la poesía venezolana: una metáfora del cambio, hace este acercamiento a la obra de Cervantes –y a la literatura barroca– a través de su Lecturas desplazadas: encuentros hispanoamericanos con Cervantes y Góngora.


En la primera parte del libro, dedicada totalmente a un breve pero conciso análisis de El Quijote, el autor logra con fina pluma, exponer sus puntos de vista de una manera amigable, lo cual redundará sin duda, en que los lectores se sientan motivados a acercarse al texto de Cervantes, o por lo menos a tener una panorámica del mismo desde diversos puntos de vista sin ser academicista en su lenguaje, con lo cual logra romper esa barrera que separa a los lectores comunes de los lectores especializados en este tipo de texto. Esto de por sí, ya es un logro tratándose de un libro tan complejo con El Quijote.


En Lecturas desplazadas está presente además, la visión particular que tuvieron otros grandes de la palabra sobre El Quijote como lo fueron Borges y Lezama Lima, y de la importancia del análisis que éstos hicieron de tan importante texto. No se puede dejar de mencionar también, la visión romántica que hiciera Federico Schlegel de la obra de Cervantes, para terminar de complementar todo el análisis que hiciera Arturo Gutiérrez Plaza. Para la magnificencia que representa El Quijote dentro del mundo de las letras, el autor logra en este breve ensayo, un ameno análisis del mencionado libro que va desde la naturaleza simbólica del mismo, pasando por los aspectos morales, sociales y hasta cómicos que se le han adjudicado a la obra.


La segunda parte de Lecturas desplazadas, más breve que la anterior pero más condensada, aborda la literatura barroca (hablar de lo barroco siempre será complejo y profundo) desde la cosmogonía de Alejo Carpentier, Lezama Lima y Sarduy, partiendo desde el icono fundacional de lo barroco como lo fue Góngora. El autor establece conexiones bien fundamentadas entre los estilos de estos escritores, dejando muy en claro la erudición y el talento de éstos: “De la obra de Carpentier, con más afinidades con La Vorágine de Rivera o con Canaima de Gallegos que con Paradiso de Lezama Lima o Cobra de Sarduy, se desprende también una concepción de la literatura (y del barroco en particular) como otra forma de artificio, regida por la exhibición sobreabundante de una erudición cultista y verbal que busca refinar los procesos de enmascaramiento de sus referentes en el plano estilístico…”


Las lecturas –no tan desplazadas– que hiciera Arturo Gutiérrez Plaza de los textos y autores antes referidos, quedan en evidencia en este breve ensayo que da otras luces a los lectores que se acerquen a las mismas.

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11 nov 2009

Cerrada la rueda


(Tomado de libreriasonica.wordpress.com)

Gracias a todos los que enviaron sus poemas para nuestro II Concurso de Poesía Librería Sónica. Estamos agradablemente sorprendidos porque la convocatoria superó nuestras modestas expectativas. Desde el 3 de agosto hasta el 8 de noviembre, recibimos participaciones desde la Patagonia hasta el otro lado del Atlántico; más de un centenar de poemas que tienen en común la pasión por la literatura y la vida.

El veredicto se hará saber el domingo 6 de diciembre durante la emisión del programa aniversario, donde estarán como invitados los ganadores del concurso, el jurado y los amigos que nos acompañarán ese día en el estudio de RCR 750 AM.

El jurado lee…

¡Mucha suerte a todos los participantes!

6 nov 2009

Canción de ala triste


Voy a colocarle una piedra en la boca a cada muerto

(para que no olviden el peso de vivir)

Patricia Guzmán


Me refugio tras el ala de un ángel

su cuerpo

transparentado de súplicas

es la bóveda

protectora que espanta los miedos


va cayendo del cielo

con el vaivén

de una pluma solitaria

que se desliza en el viento


y se posa

en el escarpado dolor

de la tierra

que detiene su colosal viaje de esperanza.

2 nov 2009

Recital de Antonio Gamoneda

(Tomado de libreriasonica.wordpress.com)

Gracias a la querida Edda Armas, quien nos envió la invitación, compartimos la posibilidad de este encuentro. Si están en la ciudad no se pierdan esta preciosa oportunidad el miércoles 4 de noviembre a las 7:00 pm en Ciudad Banesco; organizado por el PEN VENEZUELA en alianza con FILUC 2009, la Embajada de España y el Marriot Hotel.

Con este recital en Caracas, Antonio Gamoneda: Esta luz, el poeta inicia sus actividades en Venezuela, pues estará también en la ciudad de Valencia, en la programación de la 10ª Edición de la “Feria del Libro de la Universidad de Carabobo” (FILUC 2009).

Tengo Frío Junto A Los Manantiales. He subido hasta cansar mi corazón.

Hay yerba negra en las laderas y azucenas cárdenas entre sombras, pero, ¿qué hago yo delante del abismo?

Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de significado

Antonio Gamoneda

De: El libro del frío

30 oct 2009

Boogie & Sperman

Por carambolas me enteré de la adaptación al cine del cómic Boggie, el aceitoso de Fontanarrosa. Así que me lo releí. ¿Mantendrá ese descarado sarcasmo, su mordaz ironía y el humor negro tan elocuente de la tira cómica? Lo de las balas y todo lo demás, se mantiene…

No apto para corazones sensibles.



Aprovecho la ocasión y de un tirón me releo Sperman…, ya su portada dice el resto. Este humor es más ligero, pero siempre inteligente y dedicado a los más grandes de la casa.


28 oct 2009

La mecánica del corazón


Por casualidad mis últimas lecturas –excepto la de Proust– han tenido al “frío” como un elemento fundamental dentro del texto, o al menos, como el punto de partida de la historia. Esto sucede en Un lugar lejano y se repite en La mecánica del corazón, un cuento largo y por igual hermoso de Mathias Malzieu. Más allá de la juventud de este autor francés, me resultó curioso descubrir, como apunta la solapa del libro, que es “cantante de uno de los grupos de pop más importantes de Francia, “Dionisos”. Saltando este hecho anecdótico, La mecánica del corazón ha sido un best seller en el país Galo, amén de ser el título del sexto disco de la mencionada banda, pero lo que compete aquí en esta brevísima reseña, es destacar los atributos literarios del mencionado texto.


Imagínense el día más frío del año en donde todo se congela y la brisa helada es una delgada navaja que atraviesa la piel, ese día precisamente, fue cuando nació el personaje principal de esta historia: Jack. Él mismo se encarga de relatar cómo fue el momento de su nacimiento, que más allá de su protagonismo por estar llegando al mundo, lo cuenta como un testigo oculto que sobre pasa la propia conciencia de un recién nacido: “Es el día más frío de la historia. Y hoy es el día de mi nacimiento…En este lugar mi joven madre está dando a luz, y mientras se esfuerza en parir, observa a través del cristal cómo los pájaros y los copos de nieve se estrellan contra la ventana silenciosamente…En su interior, yo emito un ruido como de hucha rota...”¡Abre los ojos! ¡Contempla la llegada de este pequeño copo de nieve que has creado!”, quiero gritar”.


Madeleine, la partera que recibe a Jack en este mundo y que en el pueblo es tomada por bruja dado a sus prácticas y excentricidades, se da cuenta que el pequeño bebé nació con el corazón congelado y es por ello que decide incorporarle en su lugar, un mecanismo que le reanime y le de vida. Así Jack crece al amparo de la doctora Madeleine, como jocosamente le dicen y de un par de prostitutas que terminan siendo como tías del infante, Anna y Luna. Mientras Jack poco a poco abre sus ojos al mundo, éste juguetea con su mascota “Cunnilingus” para pasar el tiempo.


La narrativa de Malzieu se muestra espléndida por encima de situaciones tan tristes, como por ejemplo, las referidas al constante rechazo que sufre Jack por parte de las familias que nunca quisieron adoptarlo, y por la vivida en el colegio cuando por fin Madeleine le permite incorporarse al mismo. El humor, bien sea del autor o de los personajes, hace que estos difíciles momentos de la historia sean leídos con ligereza y no con una pesadumbre absoluta. Jack se vuelve el centro de chanzas de todos los chicos y a la par le llega un fuerte golpe ¿al corazón? cuando descubre el amor en Miss Acacia, una pequeña cantante andaluza que le marcó para siempre y por la cual tuvo que atravesar Europa para verla de nuevo. En su recorrido conoce a un personaje que será su bastón de apoyo en las penurias: Georges Méliès, un mago relojero con atisbos quijotescos. También se da el terrible reencuentro con Joe, su mayor enemigo conocido en el colegio, y gracias a él, Jack comienza a padecer uno celos terribles al mejor estilo de Otelo cuando se disputan el amor de Miss Acacia: “Me asalta la duda. Mi columna vertebral se convierte en un cascabel. Escucho el eco de mis escalofríos en todas partes bajo mi piel”.


La mecánica del corazón
pudiera verse como un cuento que rinde tributo al amor y a todas las emociones encontradas que dicho sentimiento provoca en los seres humanos. No obstante, también se destaca en el entramado de la historia, el delicado hilo conductor que nos lleva a reflexionar sobre el valor de las personas por lo que son y sienten, y no por lo que tienen. Descubre con tu lectura qué artefacto sustituyó el corazón de Jack para que pudiera seguir con vida.

26 oct 2009

Un lugar lejano


En Un lugar lejano pueden sucede muchas cosas. Situaciones que pueden ser totalmente ajenas a nuestras emociones y otras que son muy cercanas por su similitud. La muerte, por ejemplo, tema fundamental de la novela de Fernando Butazzoni, es esa instancia universal que más allá donde nos reciba, es la misma. Cambia el andamiaje, los personajes, pero ella es la misma aunque estemos repletos de nieve y a temperaturas bajo cero. Apenas iniciado el texto, ésta es comparada con un tren que “golpea en la noche”.


Julián Palacios, un reconocido fotógrafo que es diagnosticado con un cáncer terminal, se aferra a una imagen que le llega en sueños de un lugar equidistante en la Patagonia argentina. Quiere hacer realidad esta imagen, esta fotografía que aún no existe y que de algún modo la ve reflejada en una revista, la cual ya se transforma en impulso, en el motivo que lo lleva a entregar sus últimas fuerzas para lograr captar esa última imagen de su vida. Quedarían así en su pasado laboral tanta foto de ahogados, naufragios y pesadumbre, como bien le recuerda en su momento su asistente, Roque, para dar paso a una foto única en medio de la estepa fría y solitaria de Manchuria.


La narrativa de Butazzoni se decanta con sutileza en Un lugar lejano, a pesar de lo duro que pudiera ser el abordaje del tema de la muerte. Por una parte, allí está inmersa la imaginería del viaje de principio a fin, en donde Julián, vive su última aventura entre la conciencia y el delirio; y por la otra, el narrador se apoya en pequeñas historias paralelas que van en el sentido de reforzar esta idea: Julián, en su alucinación mientras enfrenta la inhóspita y helada llanura, se recuerda a sí mismo junto a su padre y abuelo a la deriva en el mar y el prodigio que significó volver a tierra firme; también los casos de la niña Magdalena, María Antonieta de las dos Sicilias, Jimena Sánchez y Juan Venría, son historias que de una u otra manera van en el mismo sentido.


También es notable la brevedad de los diálogos entre los personajes, como si los mismos hicieran juego con el frío, con la parquedad necesaria en un ambiente tan hostil. Da la impresión de que cualquier palabra demás implica un esfuerzo extra y por tanto una pérdida de energía y calor fundamentales para estar vivos. Julián continúa su peregrinación hacia Manchuria en un acto de soberbia y estupidez –sugiere el narrador. Vive su propio Viacrusis y al mejor estilo bíblico aparece un personaje que le ayuda en su peregrinaje: María. Con ella se vive uno de los momentos más estremecedores en la novela, y es cuando ésta exhorta a Julián, a gritar, a mantenerse en pie, despierto.


Un lugar lejano, más que de la muerte, va de la vida, de la esperanza de un personaje condenado a morir por conseguir esa fotografía soñada cueste lo que cueste. Jugarse la vida es lo de menos, puesto que sus días están contados, pero en ese andar en medio de la soledad, el frío y el silencio, la fragilidad humana se expande en su evidencia: “El frío deja de doler. Eso es lo primero, dicen. Al comienzo la temperatura del cuerpo desciende un par de grados y resulta difícil mover las manos y los brazos. La respiración se vuelve más rápida, hay una vaga sensación de disnea que dura algunos minutos y luego una repentina calidez que reconforta y engaña”.


Un lugar lejano fue llevada al cine recientemente por José Ramón Novoa y fue finalista del más reciente Premio Rómulo Gallegos 2009. Sólo resta ver la adaptación a la gran pantalla. Dice el narrador: “La revelación, pues, procede de la lectura y no de la imagen. Primero fue el verbo…La sabiduría no estará en saber lo ocurrido sino en aceptarlo”.



Lectura recomendada.

21 oct 2009

Por el camino de Swann


Me comprometí conmigo mismo a leer al menos un clásico al año, y no se me ocurrió otra cosa que cometer la osadía de comenzar con En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Más allá de lo intimidante de sus más de cuatro mil páginas inmersas en sus siete tomos, mi atrevimiento se vio por una parte compensado en mi ejercicio lector frente a la obra insignia de la modernidad; y por la otra, noté cómo mi concentración y atención eran totalmente vulneradas frente a los largos incisos y paréntesis a los cuales el narrador recurre para armar su historia. Es necesario en todo momento volver atrás para no sentirse perdido, por algo En busca del tiempo perdido es una de las obras más abandonadas por los lectores que se acercan a ella.
Leer a Proust, ahora sí puedo decirlo, no es nada fácil. Me exigí a mí mismo a buscar la mejor ocasión para leer Por el camino de Swann, en un momento del día en donde el silencio y la soledad me permitieran la mayor concentración posible y hecho esto, el texto se develó a sí mismo como una obra sublime e inconmensurable por encima de su complicado estilo. Paradójicamente, amén de la elegancia del lenguaje utilizado, el texto ofrece un sublime placer en el acto de lectura que sobrepasa la dificultad del mismo.
Por el camino de Swann –e intuyo que los restantes seis tomos– va de la memoria en términos generales, es decir, en hacer historia con las constantes reminiscencias inmersas página tras página, en la exploración de la psique humana e indudablemente del amor. En esto, Swann, como personaje principal, se desarrolla como un perfecto Dandy, como un hombre de gustos refinados que ve poesía en todo, en la pintura, en el teatro, en la música y por encima de todo, en el amor. Amor que le despierta Odette (de dudosa reputación) por el simple hecho de hallarla similar a la Séfora representada en un cuadro de Botticelli y a quien en un momento le explica también cómo llegó a enamorarse de un simple fraseo musical procedente de la Sonata para piano y violín de Vinteuil: “la breve frase, apenas oída, acertaba a liberar en él el espacio que necesitaba, y las proporciones del alma de Swann cambiaban por entero…la breve frase despertaba en él esa sed de un encanto desconocido, pero no le proporcionaba nada preciso para saciarla… viendo la cara de Swann mientras escuchaba aquellas notas, hubiérase dicho que estaba absorbiendo un anestésico que ensanchaba su respiración…jugaba con la tristeza que desparramaba la música, sentía su roce, pero como una caricia que hacía más profundo y más dulce el sentimiento que experimentaba de su dicha”.
La Francia aristócrata es retratada a la perfección en Por el camino de Swann, de la cual el propio personaje (y también el mismo Proust) formó parte. La descripción de los ambientes, de la vestimenta, de sus costumbres, de todo el entorno cultural y urbano del momento, es muy precisa en este sentido y a través de todos estos elementos, la voz narrativa va expandiendo el vasto contenido cultural de la época que recurre en múltiples ocasiones a notas a pié de página para mayor referencia, sin dejar de lado, obviamente, todo lo que pudiera desmembrarse de un personaje tan complejo como Swann que incluso auto reconoce su propio elitismo: “Yo vivo a demasiados millares de metros de altura por encima de los bajos fondos en los que chapotean y chismorrean de forma tan inmunda, para que pueda sentirme salpicado por las bromas de una Verdurin”.
En varias partes del texto Swann se desdobla, se ve a sí mismo y se juzga en cuanto considera pertinente y además es descrito en varias ocasiones como un personaje que vive en un estado epicúreo absoluto, en donde el placer y la buena vida lo es todo, aunque los celos y el desamor que le produce Odette sugiera lo contrario: “Swann tenía suficiente experiencia de la vida para saber que nunca hay más ocupaciones que los placeres”.
Nada más complejo y difícil que resumir el argumento de una novela, y más aún si se trata de Proust y su En busca del tiempo perdido. Esto es apenas un ínfimo acercamiento a Por el camino de Swann, texto que abre las puertas a un mundo narrativo extraordinario, que como mencioné líneas atrás, requiere de atención absoluta. Como dato curioso y para reforzar la idea de lo trascendental de esta obra, hace unos cuantos años atrás existió un concurso que consistía en seleccionar dentro de un número importante de participantes, el mejor resumen de En busca del tiempo perdido. Por algo el viejo adagio de que los clásicos nunca mueren es cierto. Cierro con una célebre frase de Swann (¿o Proust?) parafraseando a La Rochefoucald: “No sabemos apreciar nuestra felicidad. Nunca somos tan desgraciados como creemos serlo”.

7 oct 2009

Equinoccio de Poesía

En el día de ayer fueron presentados y bautizados en Ciudad Banesco los títulos poéticos de Luis Moreno Villamediana, Edda Armas y Rafael Castillo Zapata, los cuales son respectivamente Eme sin tilde, Toma lo simple por el tallo y Estancia. Debo decir que el trabajo conjunto entre Banesco y la Editorial Equinoccio es estupendo. Se nota, se ve, y sobre todo, se lee, el esmero de la editorial como el de los poetas.


Todo se desarrolló a través de una tertulia amena e intimista entre cada uno de los poetas y sus correspondientes presentadores que fueron Arturo Gutiérrez Plaza, Luís Enrique Belmonte y Gina Saraceni, acompañando en este orden a los protagonistas de la noche. Cada charla estuvo precedida de un video que ambientó, tanto visual como musicalmente, lo que representa en opinión de los poetas, su trabajo presentado. Y vaya que lo lograron, cada video, cada imagen y cada foto, fueron estupendas, así como el acompañamiento musical. Me sorprendió sobre todo el compuesto por Andrés Levell en compaginación con la estupenda selección de Edda Armas, así como, las “nubes” de Rafael Castillo Zapata en sublime componenda con la música de Arvo Pärt.




Mis felicitaciones al profesor Carlos Pacheco y a todo su equipo por el encomiable trabajo que hace en Equinoccio. Aplausos a todos y a nuestro galardonado Rafael Cadenas que también estuvo acompañando a sus herederos.



28 sept 2009

El dinero del diablo


En mi caso particular todo lo que aborda el tema religioso teniendo como foco el Vaticano me despierta suspicacia. Aquellos hombres, siervos de Dios inmaculados, correctos, incorruptibles y que demuestran una exacerbada santidad hacia el mundo entero, me parece, buenísimo sí, pero utópico e imposible a la vez. Tanta perfección se me antoja truculenta.


Previo a leer El dinero del diablo de Pedro Ángel Palou, el año pasado me leí El poder y la gloria de David Yallop. Y fíjense ustedes que dentro de la bibliografía de Palou figura dicho libro. Si la obra de Yallop, siendo netamente documental impresiona por lo que dice, el texto de Palou, El dinero del diablo, genera la misma impresión y despierta esa suspicacia que comenté al principio, a través del mundo ficcional que allí se expone teniendo como soporte una serie de personajes y eventos reales de la historia canónica.


En El dinero del diablo, se entrelazan dos historias que en principio pudieran sentirse muy distanciadas la una de la otra, tanto por razones temporales como por la historia per se de cada una. La narrativa poco o poco nos lleva a encajar los cabos sueltos para entender el por qué de las intrigas vividas en el Vaticano desde momentos previos a la II Guerra Mundial, razón por la cual la presencia de Hitler como de Mussolini es inevitable para el entendimiento de la trama, y para el develamiento de los espeluznantes y macabros asesinatos en las habitaciones del Vaticano.


Justo en estos sangrientos sucesos, entran la pericia del padre Gonzaga y la habilidad analítica de Shoval, una exótica forense israelí, para aclarar los asesinatos. El padre le dice a Sor Edith (Shoval disfrazada de religiosa): “Confiaban en el secreto vaticano. Nada, prácticamente nada, sale de estas paredes. Éste es un Estado, recuérdalo, con sus propias leyes, su propia guardia, y está lleno de fango. Un fango, sin embargo, que ensucia a muy pocos”.


Desde el complot para asesinar a Pío XI, hasta la secuela que dicha situación produjo en el Vaticano del presente, incluyendo el asesinato de Jonathan Hope, entre otros religiosos, están inmersas en El dinero del diablo. Un libro que va de intrigas religiosas hasta momentos históricos del siglo XX, como por ejemplo el referido a “La noche de cuchillos largos”. Una novela producto de una evidente y acuciosa investigación que resultó finalista del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamerica 2009.

25 sept 2009

La negación de los productos

No sé si a ustedes les ha sucedido esto. Es la clásica situación en la que, por razones desconocidas, el producto de su deseo, ocasional o no, se les escapa de las manos. Dicho de otra manera, usted se empeña en comprarse cualquier pendejada y por aquellas cosas de economía o de conciencia, termina por dejarlo en el estante, anaquel, o peor aún, en la propia caja registradora. Esto a mí me ha sucedido un montón de veces con tres productos en particular. Uno de ellos me lo he inventado por mero ocio, capricho o porque en más de una oportunidad, me he figurado con dicho objeto en un futuro lejano, macerando mi vejez con el recuerdo de cosas que hice y no hice; por cosas que pudiendo haber hecho no se concretaron pero que dieron paso a otras experiencias trascendentales y otras totalmente inútiles.


Para los amigos de otras latitudes, la isla de Margarita, Estado Nueva Esparta, es uno de los principales paraísos turísticos de Venezuela (aunque cada vez menos por la inseguridad), bien por sus playas, los precios exentos de IVA (Puerto Libre) y las noches prometedoras de un desnalgue bárbaro, es decir, fiesta, rumba, etc. Aquí es donde siempre he sufrido –en parte– de este síndrome de la negación del producto. Independientemente del local comercial que escoja, bien sea Sigo, Rattan o cualquier licorería, siempre he tomado una botella de Swing, de whiskey, y muy orondo la coloco en el carrito de compras mientras el inmenso arsenal de confites importados y productos varios se van reflejando en mis pupilas. Luego comienza la inevitable reflexión sobre el potencial y dionisiaco producto: “Para qué te vas a comprar eso si tú no tomas… Con eso te puedes comprar otra cosa…” y otros pensamientos en el orden de patatín y patateros. La calculadora mental empieza a exprimir números de mis neuronas hasta que sucumbo a su voluntad. Si esto es teniendo el dinero para poder comprar la susodicha bebida, no me imagino sin él. Ahí me ves entonces, dejando a la pobre y desolada botella arrinconada con otros objetos devueltos por otros clientes que padecen del mismo síndrome.


El otro producto que cae en esta patética categoría de la negociación es un libro. Sé que muchos me siquitrillarán y lo entiendo. Me dirán “cómo es posible que un tipo como tú y tal, no lo hayas leído…” Sin embargo, en mi defensa debo decir que es imposible haber leído todo. El caso es que Coetzee me huye, o no sé si yo le huyo a él, son innumerables las veces que he tenido en mis manos su texto intitulado Desgracia, que, irónica y “desgraciadamente”, no compro para darle paso a otros libros menos a ese. Y ojo que la edición de De Bolsillo es económica. ¿Será que me resisto a comprarlo porque muy bien la editorial pudiera enviármelo sin costo alguno? ¿soy tan miserable así o la casa editora bulle de egoísmo? Aclaro: lo intenté varias veces pero caso omiso con mi solicitud. Una persona muy reconocida en el mundo del libro en Venezuela, me dijo, que “con tu programa no hace falta que compres más libros, los pides a las editoriales y ya”. Sí y no, algunos me llegan gentilmente de algunas editoriales –libros que leo, reseño y comento en mi programa– y otros que en definitiva debo comprar. En todo caso, asumo mi culpa y espero más pronto que tarde excluir a Desgracia de la negación de los productos.

Por último, si de estulticia e inutilidad se llama, este último producto se lleva todas las preseas olímpicas de mis caprichos. A ver, cómo les explico… Imagínense ustedes a un tipo que medianamente trata –cada vez menos –de mantenerse en forma haciendo al menos treinta minutos de ejercicio, que no fuma y que cuando lo ha hecho, ha fumado un cigarrillo Light cada cinco años y porque sucumbe a la estúpida tentación. El hecho es que tomo una pipa en las manos, la huelo, olor a madera nueva o al material que sea. Qué bella, qué linda. ¿Cuánto cuesta? –pregunto. Me quedo perplejo con que el vanidoso antojo sea tan costoso. En sueños huelo las picaduras de vainilla y chocolate. Me hago el loco y le devuelvo el producto como quien no quiere la cosa al encargado de la tienda y bye bye. Me digo a mí mismo que no me hace falta, cosa cierta. Pero qué ganas de experimentar las volutas de humo en un posible momento de relax tan necesario al final de la jornada diaria. Algún día.

PD.
Los números impares se me antojan mejores pero había olvidado que existe también un cuarto objeto que ha sido –afortunadamente– víctima del síndrome en cuestión. Creo que la triste gráfica habla por sí misma. En mi vida es disparado una y no es que me interese el tema bélico y de la pólvora, pero cuando uno ha sido víctima del hampa piensa en que hay que tener una. La muerte no me va, al menos no así. Ya en varias ocasiones he sentido el frío metal en mi cabeza y no hay nada más cercano a la pelona que eso. Creo que como sibarita me muero de hambre, digo, por los tres primeros productos no por este. Me niego, y en contradicción al síndrome de la negación de los productos, no quiero un arma, quiero la tranquilidad perdida que por “desgracia” parece no estar en venta en ninguna parte.
Preferí recortar la imagen del arma porque hacia el fondo se veía el occiso bañado en su propia sangre. En este caso el hampón consiguió su propia medicina en alguna calle caraqueña.

24 sept 2009

Escritoras venezolanas del siglo XIX


En el día de ayer fue presentado en los espacios abiertos del Grupo de Empresas Econoinvest, el libro Escritoras venezolanas del siglo XIX, de María Eugenia Díaz S. de Sánchez. Libro que está editado por la Fundación para la Cultura Urbana.


Las palabras de apertura las dio la profesora Gloria Cuenca, quien más allá de sufrir una aparente jugarreta de las hojas que parecían esconderse tras sus manos para evitar ser leídas, su elocuencia dejó muy en claro tanto su lectura, como la joya literaria que representa el trabajo de la autora.


María Eugenia Díaz S. de Sánchez, por su parte, agradeció a los presentes y no pudo contener sus lágrimas al dedicar su libro a un ser muy querido, que dada su conmoción, no pude escuchar de quién se trataba. Ya conversamos con ella para tenerla como invitada en Librería Sónica una vez realizada la lectura. Para mayor referencia del texto y como bien indica el boletín informativo de la propia editorial, “en esta investigación la autora reflexiona en torno al rol de la mujer venezolana en el siglo XIX a través de un conjunto de escritoras venezolanas, cuyas fechas de aparición en el registro hemerográfico datan entre 1839 y 1899…”


Vino para todos y lectura pendiente.


23 sept 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina


Concluí con la segunda entrega de la trilogía Millennium: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. La intensa aventura vivida por su protagonista Lisbeth Salander me obligó a continuar con la lectura desde las tres de la mañana. Ya a las seis había finalizado con la página 749 e inevitablemente sentí la necesidad de darle paso al tercer tomo de la saga de Stieg Larsson. Es sólo cuestión de días, tal vez de horas, cuando de seguro vaya a por él.



Así como en Los hombres que no amaban a las mujeres, en esta segunda parte las emociones continúan haciendo de las suyas para atrapar al lector. Lisbeth Salander después de las terribles situaciones por las que pasó, decide tomarse unos merecidos días en el Caribe, especialmente en Las Bahamas. No obstante, parece que las circunstancias extremas la persiguen y en aquel apacible lugar comienzan a darse situaciones de las cuales también debe tomar partido.




Por su parte, Mikael Blomkvist continúa con sus labores en la revista Millennium y ve con agrado el resurgimiento de la misma. A la par se hace de valiosos periodistas dentro de su staff de trabajo y a través de uno de ellos llegan a un aberrante caso que va a desencadenar todas las historias del texto: el tráfico de mujeres para la prostitución o como bien se indica en el texto, el traffiking.




Surge así un caudal de personajes policíacos que va a girar en torno a un brutal triple asesinato que de a poco, nos lleva a desentrañar el terrible pasado de la infancia de Salander, hasta el punto de dejarnos con la angustia por descifrar un gran enigma que sólo hacia el final –como era de esperarse– es develado, eso que insistentemente es soltado en pequeñas cápsulas como “todo lo malo” que vivió Lisbeth Salander.




El caso abierto de Nils Bjurman que viene desde Los hombres que amaban a las mujeres, consigue su desenlace en esta segunda novela. Tal vez no de la manera que el lector hubiera deseado, pero no alejado de hacerse justicia. Lisbeth sigue siendo una gran heroína, atípica por su apariencia física, pero heroína al fin y en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina demuestra por qué. En esta entrega se dan situaciones tanto inesperadas como espeluznantes y que en momentos particulares rayan en lo sobrenatural: “Una cosa estaba clara: ese ser no pertenecía a este mundo. Era un monstruo surgido del infierno”. Para que el mismo Vargas Llosa haya sucumbido a la trilogía Millennium es por algo. Como bien dijo en relación al trabajo de Larsson: “Como todas las grandes historias de justicieros que pueblan la literatura, esta trilogía nos conforta secretamente haciéndonos pensar que tal vez no todo esté perdido en este mundo imperfecto y mentiroso que nos tocó…Bienvenida a la inmortalidad de la ficción, Lisbeth Salander.”




Qué mejor manera para referirse a esta trilogía. Es una lectura que mantiene la expectativa en alto y a mi juicio no tiene desperdicio. Cada vuelta atrás en el pasado es por algo y mientras más se hurga en él, más desgarrador nos resulta lo que hallamos.

21 sept 2009

Equinoccio de Poesía

EL EQUINOCCIO DE POESÍA SERÁ EL 6 DE OCTUBRE a las 7 pm. en Ciudad Banesco. Allí tendrá lugar la presentación audiovisual y el diálogo con los autores de los tres poemarios de la Colección Papiros 2009: Edda Armas, Rafael Castillo Zapata y Luis Moreno Villamediana. Serán proyectados videos breves de cada obra, diálogos entre el autor y su presentador respectivo y la lectura de algunos poemas. Será una velada con un verdadero EQUINOCCIO DE POESÍA. Además, toda la poesía del catálogo estará a la venta con llamativos descuentos.

18 sept 2009

Sylvia


Hice el ejercicio: releí Sylvia teniendo como fondo musical a Gershwim, me olvidé de Woody y su Manhattan. Tal vez por capricho seleccioné la música o porque en el poema IV, el poeta alude a esta célebre pieza. Fue un gusto encontrarme después de tanto tiempo con la poesía en prosa, manejada en este caso, con una contundencia carnal que evidencia que no hay improvisación alguna sobre lo que el poeta, más que decir, sentía.


Quien ligeramente sucumbe ante la poesía y más aún si va en prosa, no puede dejar de pensar en Baudelaire, que muy seguramente recibió inspiraciones teniendo a la vista algún lago de la campiña francesa, o del bien conocido Lago Lemán, referido también por Voltaire y Rousseau. Este hecho geográfico no pasa de largo en el caso de Valmore Muñoz Arteaga, en donde un lago –seguramente el Lago de Maracaibo– está presente como un sutil detalle de pertenencia: “La realidad, la maldita realidad de cuerpo negro, donde la luna se para y deja su danza guindada sobre el cutis del lago”. Esa nocturnidad, es lo que está presente a lo largo de Sylvia marcando la voz desesperada del poeta.


El texto está repleto de emociones encontradas, así el dolor y el placer se dan la mano para cantarle a una musa, que es más carne que entelequia en la mayor parte del texto, pero que en determinadas ocasiones esta relación se invierte puesto que el objeto del canto, la mujer amada, Sylvia, ya se evidencia lejana: “los gritos desesperados de esta soledad (la del poeta) que sólo reconoce las cosas de este mundo por tu nombre”. Más adelante dice: “me despides, ahora, en un interminable mar de fantasmas y cosas que pasaron”.


Hay una relación orgásmica explícita que acompaña al objeto placentero del poeta –y los ejemplos sobran– como un tratamiento sensorial que se aposenta en lo literario, en lo poético. Los siguientes versos insisten en esa mujer ya etérea, no por ausencia de cuerpo sino por su distanciamiento y complementa esta idea que va en el orden de la palabra sembrada de erotismo: “No tengo otra meta que acariciar en el vacío la forma divina de tus senos, montañas boscosas donde han desaparecido tantos besos. Duros como esta certidumbre de perderte…”

El poeta, verso a verso, va expiando su pena. Le habla a su propio dolor ya que Sylvia es fantasma. Ha quedado en el pasado que no en el olvido y se regodea en su desesperada pérdida: “Sólo a través de la palabras te poseo” y por más que la llame, que la invoque a través de incontables memorias pasionales, ella sigue inalcanzable.


Esa nocturnidad que mencioné líneas atrás, marca una relación simbiótica con Sylvia. Ella es noche, es oscuridad a través del delirio pasional del poeta y es cerrando sus ojos como éste puede alcanzarla nuevamente: “Cierro mis ojos para perderme entre cada palpitación de tu sexo. Cierro mis ojos para existir entre las apariencias. Entre esta dolorosa existencia diaria”. Luego dice:”Tú Sylvia, río de oscuridades, música de la noche”. Se transforma en “espiga milagrosa”, es poseedora de una “belleza demoníaca” y cuando está desnuda proyecta una “plegaria infernal”. El poeta se rehúsa a despertar, a recibir con alegría el amanecer que se le antoja despreciable. Quiere eternizar la noche para continuar su ensueño, ese paraje en el que Sylvia siempre estará presente: “Que nuestro linaje camine junto para vencer la vida, para permanecer en la noche… No me abandones en la luz. No me dejes olvidado en la luz…a través de la noche, Sylvia, eres profundamente real…”


Valmore Muñoz Arteaga me hizo llegar con un exceso de humildad su trabajo Sylvia –cosa que se agradece– y cabe decir que al entrar en él, la lectura se me dio de un solo tirón. No había otra manera de hacerlo, pues de haber sucumbido a la más mínima pausa, el ritmo avasallante que impone con sus versos tal vez se hubiera visto afectado. Hay que seguirle los pasos a la poética de Valmore y acercarse a sus ensayos que de seguro deben traer su particular sello. En cuanto a Sylvia, es una lectura que recomiendo y de la cual se pueden sacar otros temas que no toco aquí para hacer honor a la brevedad. Cierro con este verso en donde la entrega y el sometimiento pasional que despierta Sylvia es innegable: “Hazme un instrumento de tu placer inconfesable”.

17 sept 2009

II Concurso de poesía Librería Sónica


Para celebrar el segundo aniversario del programa radial Librería Sónica, convocamos a un concurso de poesía, bajo las siguientes bases:

1.- Podrán participar las personas que así lo deseen, residentes o no en Caracas, Venezuela.

2.- La extensión del poema no deberá exceder una hoja carta, manuscrita o impresa. En este último caso, debe hacerse a doble espacio, con tipografía Arial 12, en idioma español.

3.- El tema del poema es libre y podrán enviarse hasta 3 poemas por autor, el cual debe estar identificado en el mismo correo electrónico.

4.- El premio único consiste en la publicación del poema en el blog Librería Sónica y en el grupo de Facebook; una invitación al programa y la lectura al aire del poema ganador y las menciones seleccionadas, en caso de que existan.

5.- El jurado estará integrado por destacados poetas de amplia trayectoria, cuyos nombres serán publicados posteriormente.

6.- La fecha de recepción inicia en la fecha de publicación de estas bases y finaliza el domingo 15 de noviembre. Los poemas deben ser enviados a la dirección de correo electrónico:libreriasonica@gmail.com, colocando en el asunto II CONCURSO DE POESÍA LIBRERÍA SÓNICA, seguido de su nombre. En el cuerpo del correo deben escribir nombre y apellidos; número de cédula, ID, o pasaporte y teléfono de contacto.

7.- El veredicto se dará a conocer el domingo 29 de noviembre durante la emisión del programa aniversario, y el poema ganador, como las menciones que hubiera, se publicarán en el grupo de Facebook y en el blog Librería Sónica durante la semana siguiente a la emisión del veredicto.

8.- Este concurso no podrá declararse desierto.

16 sept 2009

Polidipsia de breve angustia

no importa si muero de sed
si la resolana transforma mi piel en lija
y el polvo se torna
en el preciado líquido de mis entrañas


no importa aunque esto suene a Benedetti
si tus manos no le dan cobijo
a este moribundo cuerpo que vuelve del desierto
hecho un puñado de huesos

no importa todo lo demás
si ya en mi último aliento
en vez de suspirar y despedirme de la vida
digo tu nombre
para prenderlo en la eternidad de mi recuerdo