07/12/2009

Ganadores sin brecha generacional (tomado de libreriasonica.wordpress.com)


Ayer finalmente se dio a conocer el veredicto del II Concurso de poesía de Librería Sónica en la emisión en vivo del programa. Fue muy grato compartir con los ganadores, escucharlos leer sus poemas y sentir la emoción de estar junto a dos generaciones unidas por el alma poética.

Luego de la lectura de los 268 poemas recibidos, el jurado, integrado por los conductores el programa Jason Maldonado y Linsabel Noguera y presidido por la poeta venezolana Beatriz Alicia García, realizó una selección de 8 poemas y otorgó de manera unánime el primer premio al poema NIEBLA , por “el preciso uso de la estructura y el lenguaje poético para la construcción de imágenes que comunican al lector con el poema y por las metáforas limpias, que revalorizan el trabajo con nuestro idioma.”

Así mismo decidió otorgar una mención especial al poema LA NOCHE CREPITA, por “la pulcritud del lenguaje y las imágenes plásticas que reflejan un estado emocional, vinculando el espacio íntimo con la condición urbana del poeta”.

Una vez reveladas las identificaciones digitales conocimos el nombre de los ganadores, siendo ellos la poeta Hildegart Acosta, de Venezuela, autora del poema NIEBLA y el joven Gabriel Medina, de Venezuela también, autor del poema LA NOCHE CREPITA. Dos generaciones no tan distantes unidas por la mirada común sobre la palabra, la poesía y el compromiso de escribir.

Dejamos entonces que sean sus versos quienes lleguen ahora hasta ustedes.

Primer premio:

NIEBLA

Cuántas veces presentí lo inminente
sin saberlo
el esplendor que sobrevive a la huella
tatuaje disonante sobre la arena
extendida húmeda
cuerpo ya sin límites

Cuántas veces
las ganas de quedarme mirando
dentro de sus ojos una aurora infinita

de atrapar para siempre
con mi boca rodante
la trascendencia de lo sentido

Cuántas veces presentí sin saberlo
el destino fugaz de las nubes
el último parpadeo de la llama

grano de sol extinguiéndose

Hildegart Acosta



Mención especial:

LA NOCHE CREPITA

“…La noche crepita y en ese instante Transcurren como cinco mil once años…”
Elmer Szabo

Hablo de las noches,
esas de latidos apresurados,
hablo de la luz
que entra por la ventana y se
refleja en el suelo,
de las figuras que se forman en la oscuridad,
esas que tienen su propia historia,
que sabrá Dios su vergüenza,
obligados a pernoctar en las penumbras,
hablo de gritos que retumban en las esquinas de mi habitación,
provenientes de voces perdidas
cansadas de no ser escuchadas,
espero entonces que llegue el silencio,
la calma, la noche verdadera
esa que surge cuando la ciudad muere,
quedando en ella un extraño rumor, como una bruma.

Gabriel Medina

04/12/2009

Cuartel de invierno


Cada vez que leo a Oscar Marcano me da la impresión de que algún truco tiene, que algún pacto tendrá con alguna entidad narrativa que clandestinamente le entrega las herramientas perfectas para construir sus historias, las cuales quedan retumbando en la memoria, tanto por sus imágenes, como por su precisa construcción relatora. Este es el caso –así como en Puntos de sutura y Sólo quiero que amanezca– de Cuartel de invierno.


Decir que es su más reciente publicación es cierto, ahí está, en el anaquel de las librerías. Pero más preciso sería decir que dicho texto inicialmente vio la luz pública hace quince años y fue producto de un fracaso, de un sinceramiento del propio autor consigo mismo sobre sus pocas facultades para la poesía (reitero, lo dijo el propio Marcano en la presentación del libro e incluso está escrito al principio del mismo). Mientras redacto esta brevísima reseña me viene a la memoria el hermoso poema de Rafael Cadenas titulado “Fracaso”, uno de mis favoritos, valga decir. Y es que después de asumir la derrota poética, después de quemar sus naves, la literatura venezolana perdió a un poeta pero ganó a un narrador fundamental.


El relato breve, el cuento y todas sus variantes, no pierden tiempo en ambages, miden milimétricamente las palabras para que no sobren y menos aún falten. Esto es lo que hace Oscar Marcano en su trabajo y la respuesta a ese enigma que llamé al principio como un “pacto” con quién sabe quién (o qué), está más que resuelto en el último relato de Cuartel de invierno, “No man’s land”, especie de ars narrativa del autor. Allí dice: “… porque estoy atado al suceso involuntario de redactar una y mil veces (pero si fuera una, pero si fueran mil las veces) el mismo relato…”. En otras palabras, es oficio, tiempo y terquedad; revisar una y mil veces lo escrito para dar con esa forma que jamás será perfecta, que jamás dará la satisfacción absoluta a un esteta de la palabra. “Algún día tengo que publicarlo, no?” –supongo que se dirá Marcano en su quehacer literario.


Cuartel de invierno está conformado por diecisiete relatos breves. Algunos de ellos se tornan un híbrido entre relato y ensayo, sin dejar por ello, el efecto esteticista que siempre busca el autor. Están los relatos “Festival”, el cual resulta emocionante, con un final que pudiera intuirse pero al fin de cuentas inesperado; “El doble”, la historia de un suicida que se ve a sí mismo mientras lo operan; “La culpa”, el fantasma de un aborto que persigue al personaje principal; “Teoría del nombre”, texto en donde el autor reflexiona –en parte– sobre el orden de los relatos en el libro (entre otros asuntos); “13-A”, un apartamento que controla a su inquilino; “Rana verde a pecesita azul”, estupendo cuento sobre el amor y la evolución humana, y otros relatos que por encima de las singulares situaciones, lo que destaca es la manera de contarlo.


Oscar Marcano se reafirma en su prosa como un excelso narrador cada vez que sale un libro suyo a la luz pública. Lo curioso en este caso particular es que son textos que ya bailan un vals quinceañero por su existencia, y supongo, que más temprano que tarde, tendremos el gusto de leer algún trabajo suyo de reciente hechura. A por él. Esperemos.

01/12/2009

La reina en el palacio de las corrientes de aire


Tal como señalara en otras ocasiones con respecto a la trilogía “Millenium”: vale la pena ser leída. Las emociones, la intriga y el suspenso no cesan desde el primer tomo, Los hombres que no amaban a las mujeres, pasando por La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, hasta llegar a La reina en el palacio de las corrientes de aire. Son varias las opiniones que pueden verse en Internet con respecto a cuál es mejor que cuál, pero saliendo de esta válida dicotomía de los lectores, cada uno de los tomos tiene su elemento particular en cuanto a situaciones y personajes que contribuyen con la motivación de la lectura, y el deseo irrefrenable por develar la verdad para salir ilesos, junto a Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist, del largo complot que abarca toda la trilogía.


Entran en juego otros personajes bien estructurados como los que vienen de la secuela del primer libro. Un buen ejemplo es la detective Mónica Figuerola, la cual juega un rol importantísimo en el desenlace de la historia. Poseedora, además, de envidiables atributos físicos y de una notable inteligencia, características que hacen predecible el nexo que a la postre tendría con el periodista Blomkvist. Sigue la presencia ineludible de Erika Berger quien ahora se enfrenta a un terrible acosador bautizado como el “Boli venenoso”. Descubra usted por qué y quién le colocó el singular apodo.



Este último tomo de 854 páginas, cierra el ciclo de esta fantástica historia que ha causado variopintas opiniones en todo el mundo. No obstante y sin ánimos de restarle méritos a
La reina en el palacio de las corrientes de aire, más allá de lo que pudiera ser predecible en la historia, hubo una prolongada parte de la misma que si dejara de leerla no perdería la esencia de la trama. En todo caso, esta dilación, tal vez como estrategia narrativa (elemento que también está presente en el primer libro de “Millenium”), beneficia en el repunte de la historia principal cuando vuelve a aparecer sobre el texto. Tres libros y una historia que Stieg Larsson dejó como legado para la literatura contemporánea. Vale la pena leerla, lo vale.

18/11/2009

Cuartel de invierno



En el día de ayer fue bautizado el libro Cuartel de Invierno de Oscar Marcano en la librería El Buscón. La presentación del texto estuvo a cargo del profesor y crítico literario Carlos Sandoval, quien con fino humor y solvencia en la palabra, dio a todos los presentes un pequeño abreboca de lo que se conseguirá en las páginas del libro.


Luego el propio autor no pudo dejar de manifestar su asombro por lo concurrido del lugar, considerando que a la misma hora de presentar su Cuartel de Invierno, se estaba jugando un Caracas-Magallanes en el Estadio Universitario. Un día sin duda agitado por el habitual tráfico de la ciudad, mezclado con deportes, literatura y una lluvia de estrellas que se iba a divisar a media noche en el cielo caraqueño.


Más allá del hecho anecdótico, Oscar Marcano comentó que el libro a bautizar merecía más bien un vals de 15 años, dado que se corresponde con el tiempo que tiene de haberlo escrito. El merecido agradecimiento no se hizo esperar para la Editorial Santillana por relanzar nuevamente este trabajo de su autoría, y en particular a Mariana Marzuck, por todo el empeño que puso en este proyecto.


Oscar Marcano ya ha compartido con nosotros en Librería Sónica, programa que se transmite todos los domingos a la 11:00am en Radio Caracas Radio. En aquella ocasión hablamos sobre Puntos de sutura y Sólo quiero que amanezca, y será un honor tenerlo nuevamente como invitado una vez realizada la lectura de Cuartel de invierno y si las agendas literarias lo permitan.


13/11/2009

Lecturas desplazadas


Acercarse a los grandes clásicos de la literatura siempre es confortante. Las razones son múltiples y una de ellas es corroborar tras la lectura, la maestría de la palabra, la forma y el tino de escribir no tanto de una situación o hechos particulares, sino la manera, el “cómo” lo hizo el autor.


Este es el caso de Cervantes y su obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, un texto que con el pasar de los siglos, no deja de asombrar a lectores que van hacia el reencuentro de este libro fundacional –y fundamental– de nuestras letras, como a quienes por primera vez se acercan a él. Arturo Gutiérrez Plaza, quien precisamente fue el recién ganador del Concurso Anual Transgenérico que otorga la Fundación Cultura Urbana por su ensayo Itinerarios de la ciudad en la poesía venezolana: una metáfora del cambio, hace este acercamiento a la obra de Cervantes –y a la literatura barroca– a través de su Lecturas desplazadas: encuentros hispanoamericanos con Cervantes y Góngora.


En la primera parte del libro, dedicada totalmente a un breve pero conciso análisis de El Quijote, el autor logra con fina pluma, exponer sus puntos de vista de una manera amigable, lo cual redundará sin duda, en que los lectores se sientan motivados a acercarse al texto de Cervantes, o por lo menos a tener una panorámica del mismo desde diversos puntos de vista sin ser academicista en su lenguaje, con lo cual logra romper esa barrera que separa a los lectores comunes de los lectores especializados en este tipo de texto. Esto de por sí, ya es un logro tratándose de un libro tan complejo con El Quijote.


En Lecturas desplazadas está presente además, la visión particular que tuvieron otros grandes de la palabra sobre El Quijote como lo fueron Borges y Lezama Lima, y de la importancia del análisis que éstos hicieron de tan importante texto. No se puede dejar de mencionar también, la visión romántica que hiciera Federico Schlegel de la obra de Cervantes, para terminar de complementar todo el análisis que hiciera Arturo Gutiérrez Plaza. Para la magnificencia que representa El Quijote dentro del mundo de las letras, el autor logra en este breve ensayo, un ameno análisis del mencionado libro que va desde la naturaleza simbólica del mismo, pasando por los aspectos morales, sociales y hasta cómicos que se le han adjudicado a la obra.


La segunda parte de Lecturas desplazadas, más breve que la anterior pero más condensada, aborda la literatura barroca (hablar de lo barroco siempre será complejo y profundo) desde la cosmogonía de Alejo Carpentier, Lezama Lima y Sarduy, partiendo desde el icono fundacional de lo barroco como lo fue Góngora. El autor establece conexiones bien fundamentadas entre los estilos de estos escritores, dejando muy en claro la erudición y el talento de éstos: “De la obra de Carpentier, con más afinidades con La Vorágine de Rivera o con Canaima de Gallegos que con Paradiso de Lezama Lima o Cobra de Sarduy, se desprende también una concepción de la literatura (y del barroco en particular) como otra forma de artificio, regida por la exhibición sobreabundante de una erudición cultista y verbal que busca refinar los procesos de enmascaramiento de sus referentes en el plano estilístico…”


Las lecturas –no tan desplazadas– que hiciera Arturo Gutiérrez Plaza de los textos y autores antes referidos, quedan en evidencia en este breve ensayo que da otras luces a los lectores que se acerquen a las mismas.

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11/11/2009

Cerrada la rueda


(Tomado de libreriasonica.wordpress.com)

Gracias a todos los que enviaron sus poemas para nuestro II Concurso de Poesía Librería Sónica. Estamos agradablemente sorprendidos porque la convocatoria superó nuestras modestas expectativas. Desde el 3 de agosto hasta el 8 de noviembre, recibimos participaciones desde la Patagonia hasta el otro lado del Atlántico; más de un centenar de poemas que tienen en común la pasión por la literatura y la vida.

El veredicto se hará saber el domingo 6 de diciembre durante la emisión del programa aniversario, donde estarán como invitados los ganadores del concurso, el jurado y los amigos que nos acompañarán ese día en el estudio de RCR 750 AM.

El jurado lee…

¡Mucha suerte a todos los participantes!