28 jul. 2010

2x1


Mi tiempo personal no ha estado a favor de dedicarle más líneas a mis habituales reseñas de lectura. No obstante y para que no se me acumulen los libros, va este 2x1 breve y escueto sobre un par de textos.


El primero es sobre la antología poética de María Auxiliadora Álvarez, Lugar de pasaje. Tal vez de manera inconciente, la primera lectura que hice fue un viaje, un pasaje que al llegar al final del libro me dejó con el grato gusto por volver. Y así lo hice. Comencé de nuevo la lectura y en aquellos poemas en donde quedé extraviado por la imaginería, hallé de pronto un mundo que antes se me había velado.

Esta segunda e inmediata lectura, no solamente me mostró una poesía trabajada, pensada, en cuanto a sus metáforas y simbolismos que van de la mano de un misticismo indiscutible, sino que también, y después de descifrar el andamiaje de sus formas, me abrió una ventana diferente en cuanto a la estructura con la cual se puede hacer poesía y que la poeta logra con destreza.

Lugar de pasaje es una antología que va más allá de ofrecerle al lector un acercamiento al trabajo poético de María Auxiliadora Álvarez. Se interna en varios de sus libros para que el panorama final sobre su obra sea, si no completo, muy cercano de serlo. Vale la pena decir que esta poeta venezolana es una de las voces contemporáneas más destacadas de habla hispana. El sello español Candaya publicó su poemario Las nadas y las noches, y para aquellos que indaguen un poco más sobre esta poeta, se darán cuenta de su impresionante currículo literario.


"Hacer

poesía

es

más

o menos

comparable

a necesitar

a Dios…"


“El olvido es el descanso del recuerdo.”


Ma. Auxiliadora Álvarez.




El segundo texto –nobleza poética a parte– es El símbolo perdido. Confieso mi placer culposo por los libros de Dan Brown. Opino que los dos anteriores me gustaron más (no digo que son mejores puesto que para eso están los gustos): Ángeles y demonios y El Código Da Vinci. La aventura del profesor Robert Langdon ahora va en dirección del culto masónico y todo lo que le concierne. Sentí que la emoción iba en escalada tal como ya es habitual en los libros de este autor hasta un poco más allá de la mitad del texto. No obstante, comencé a hacerle honor al título: me sentí perdido (y no precisamente por la trama tan enrevesada). Me pareció un sacrificio llegar hasta el final. Más allá de las situaciones inverosímiles planteadas en el libro, lo que me llevó a la decepción fue el final tan kistch en medio de un ocultismo que no dice nada, que sencillamente viene a reafirmar lo que ya está dicho en textos antiguos como La Biblia, El Corán, La Torah, etc. ¿Y que eso que se reafirma en otras palabras?, el respeto al prójimo, ergo, tolerancia y libre culto. Como guión cinematográfico iría bien y no me extrañaría que Tom Hanks ya esté dándole vida nuevamente al profesor Langdon con su reloj de Mickey Mouse en la muñeca, pero como literatura perdurable en el tiempo, nada qué ver. Por cierto, la traducción tampoco es muy buena que digamos.

15 jul. 2010

Olor a pólvora


Fuente: una amiga

Hechos: reales


Un destacado comerciante de la ciudad al salir de su tienda fue secuestrado. ¿Novedoso? No. Sin ofrecer resistencia con cuatro pistolones en la cabeza, fue llevado por sus captores a un pequeño infierno.


El olor a orines ya se le colaba a través de la capucha negra antes de que se la quitaran. Tardó algunos segundos en enfocar. Piso de tierra, rancho de hojalata con múltiples huecos de balas. En el medio una mesa pequeña de cuatro puestos y El Celador esperando por la mercancía.



-¿Quieres un guamazo?

-No, gracias.
-Flaquito, ponte cómodo y déjate de mariqueras que aquí puedes pasar días.


El Celador se empinó la botella de ron, aspiró con destreza dos largas rayas blancas que estaban sobre un pequeño espejo y dijo…



-¡Coño, esto está calidá!



El flaquito después de empujones e insultos se sentó también en la mesa.



-¿Tú crees que la vaina es joda?



Acto seguido, El Celador con sus ojos color infierno y la mandíbula dándole vueltas como noria, disparó hacia el piso e inmediatamente le colocó el arma en sus narices y le sopló el delicado hilo olor a pólvora que salía del metal como una cobra hipnotizada.



Los captores pidieron una cantidad multimillonaria para liberarlo, pero los familiares lograron negociar mucho menos con los delincuentes (se omiten las cantidades por razones de seguridad, era que jode).



-Mi amor, no llames a los policías. Si no, quebramos a tu maridito, la cosa va así… –le dijo uno de los malandros.



Pasaron varios días hasta llegar el momento del canje: billete por humano. 21:00 horas, lugar concurrido del centro de Caracas. Allí estaban los captores esperando. Ella sabía quiénes eran porque también fue plagiada junto al comerciante-mercancía-flaquito-maridito. La liberaron para que llevara el mensaje.



-Tengan –dijo ella entregándoles la suntuosa cantidad en un paquete pequeño.

-Listo mi amor, en un ratico soltamos a tu maridito.



Desde las 21:00 horas, el ratico fue hasta el día siguiente a las cinco de la mañana del viernes. Lágrimas y abrazos en la puerta de la casa y los captores junto a la mercancía.



-Flaquito, no te mudes, no te vayas del país, ya hicimos platica contigo. Así que tranquilo que no te vamos a fastidiar más. Por cierto, préstanos la camioneta esa…



-Pero…



-Tranquilo flaquito, no vamos hacer nada malo con ella, es que tenemos cuadrados unos culitos pal fin de semana y tú sabes cómo es la vaina…



¿Qué haría usted en esta situación?



Acto seguido el flaquito le dio las llaves de su camioneta a sus captores. El día domingo a las 18:00 horas, sonó el timbre de la casa. Cuando salieron a ver quién tocaba, estaba la lujosa camioneta intacta, con las llaves pegadas y una nota que decía “gracias”.

8 jul. 2010

El arquero dormido


Seguramente se preguntarán qué es una novela en miniatura. De dónde y cómo nace esa reducción que lleva a la novela, como objeto literario, a tan particular y breve tamaño. Esto me llevó a pensar también en los mini cuentos o mini relatos, muy bien trabajados y definidos en el texto de Violeta Rojo titulado Breve manual para reconocer mini cuentos. El asunto tal vez sea de percepción y la categorización no sea más con una treta del autor para llamar la atención, pero lo que sí es cierto, es que en El arquero dormido, las cinco novelas (o novelas en miniatura) escritas por Ednodio Quintero, hablan por sí solas en este sentido.


Desde la primera novela en miniatura del libro, La bailarina de Kachgar (la preferida de Quintero según me dijera) hasta la que se hace homónima con el libro, El arquero dormido, puede notarse en el imaginario narrativo de cada uno de los textos, todo un mundo con sus personajes y situaciones tan propios como el de una novela convencional, digamos, de las que van de mediano a largo aliento.


En este compilado de cinco narraciones, están con clara presencia las anécdotas, las emociones, los conflictos que cada personaje vive en las diversas tramas. Estos elementos a la vez, van de la mano de un factor primordial dentro de este imaginario en miniatura y que hacen del mismo, un aluvión de ideas: me refiero a la velocidad con que el autor cuenta cada historia, como si el tiempo fuera insuficiente y hubiera que contarlo todo antes de un virtual pitazo final.


Lo otro que me gustaría destacar son las licencias propias de una novela larga que Quintero utiliza en estos textos, y tienen qué ver con las digresiones que hacen que la lectura tome otro rumbo, pero que a la postre y necesariamente, vuelve a su cauce dentro de la trama principal. Esto se ve perfectamente en El cielo de Ixtab, en donde el personaje principal (Federico) mientras espera el ascensor, le da por rememorar varias historias.


También el tema de lo pasional, de lo carnal, marca una pauta importante dentro de El arquero dormido como elemento inquietante y llamativo. Dice en La bailarina de Kachgar: “el deseo aniquila las más sutiles intervenciones de la razón o de la voluntad. Lástima, querida, que esta experiencia mía, reveladora e inusual, y que no cambiaría por ninguna otra, no puede ser comunicada. Quizá se la cuente a mi dentista, pero tú la ignorarás”.


De igual modo en El cielo de Ixtab en un tono similar y siendo una novela en miniatura a parte, que incluye además una relación incestuosa, dice: “Es cierto que el deseo se nos adelanta como una sonda, pero el hombre amigo mío, es el único animal capaz de postergar su placer”. Y más adelante añade: “Y el deseo es mi única guía, el aguijón que me acicatea y traza mi derrotero”.


En Corazón ajeno el personaje principal recibe una terrible noticia vía fax. En el mismo le dicen sobre el fallecimiento de tres familiares. Al llegar a Venezuela procedente de Alemania, todo cambia y comienza la verdadera historia. Quintero nos lleva a indagar en el sub conciente de la voz narrativa a través de su prosa, que en muchas ocasiones, parece interpelar al lector. Este texto particular, lleva el humor muy bien trabajado entre líneas, situación que por demás se torna jocosa cuando el narrador entabla un “diálogo virtual con un mocoso danés”. durante su vuelo a Venezuela.


Lazos de sangre, comienza con un ajuste de cuentas. Un hombre recibe cinco disparos y queda paralítico. El personaje principal tomó esta decisión en defensa de la mujer que quería por respeto a su dignidad. Éste llega a la cárcel y su amada termina metiéndose a monja, pero el destino con sus extraños vuelcos, los transforman en un ex presidiario y en una monja fugitiva.


Me reencuentro con la literatura de Ednodio Quintero desde la última vez que lo leí en mis años de adolescencia. Un rescate y una lectura que necesitaba hacer, y qué mejor manera de lograrlo con este estupendo quinteto de novelas en miniatura concentradas en El arquero dormido, que parecen estar regidas por su propio ritmo y velocidad, y por las mujeres que construyen el mundo particular de cada historia.

7 jul. 2010

Jaleo poético


Desde el pasado 17 de junio la poesía halló un nuevo espacio para hacerse sentir. El restorante El Jaleo ubicado en El Hatillo (frente a la Plaza Bolívar) es ese lugar en donde usted podrá disfrutar, amén de una comida exquisita, lo mejor de la música flamenca –tablao incluido– y de las voces poéticas más destacadas del momento.

Estos “jueves de jaelo” ya están en marcha, puesto que ya pasaron por allí PATRICIA GUZMÁN, EDDA ARMAS, ALEXIS ROMERO, CARLOS SUÑER, ALOMA HENRIQUEZ, LEONARDO PADRÓN, BLANCA STREPONNI, SONIA CHOCRÓN y se vienen en una próxima tanda el jueves 15 de julio, MIGUEL MARCOTRIGIANO, BEATRIZ CALCAÑO, ACUARELA MARTINEZ, MARÍA TERESA OGLIASTRI, y dos semanas arriba (el 29 de julio), ARMANDO ROJAS GUARDIA, JAVIER MARICHAL, MHARÍA VÁZQUEZ BENARROCH y CAMILA RÍOS ARMAS.


En lo particular aplaudo esta estupenda iniciativa sin fines de lucro de la empresaria y poeta Aloma Henríquez, quien quiere promocionar este nuevo espacio de café-concert para la poesía. Felicito a la poeta Mharía Vázquez por la excelente organización del recital y le agradezco por invitarme a leer mi poesía junto a Leonardo Padrón, Blanca Streponni y Sonia Chocrón.

Los duendes de Lorca se hicieron sentir. Magia y poesía en un lugar donde hay espacio para todos. Aquí la carta para que vaya preparando sus papilas gustativas. Vale la pena. Y olé!

6 jul. 2010

Qué aguada


-Niños, vamos para el parque!

Y como era de esperarse todos gritaron al unísono:

-¡Siiiiiiiiiiiiiii!


Bate, guantes y pelotas de béisbol a la maleta; frisbee y flatball, también; pelotas de baloncesto y fútbol, adentro; protector solar dada la rosácea blancura; mucho líquido: té frío, agua, “gueitorei”, jugo de pera y manzana; galletas y un sin fin de cosas más, incluyendo las sillas plegables. Con los niños es mejor que sobre a que falte. Uy, faltó el repelente de insectos. Qué más da, ya estamos en el carro y la muchachada aturde como vuvuzelas sudafricanas.


Las canchas estaban full, tomadas por adolescentes y unos ya pasaditos de los treinta. No importa, arriba está la grama en donde podemos pasar un buen rato divirtiéndonos al aire libre. El promedio de edad de todos los niños que jugaban junto a sus padres era de seis años. Mi hijo me hizo pasar por Casillas, y él era Forlán, a veces el niño Torres y otras tantas Messi (“No importa que esté eliminado –dijo). Luego fue Abreu, Vizquel y Santana.


Veo que dos mujeres se vienen acercando a mí lentamente, como tanteándome. Giro hacia los lados y en efecto la cosa es conmigo. En estos caso siempre suelo decirme a mí mismo, si es que en mi frente se pinta el letrero “métete conmigo”, o “pídeme, tengo mucho dinero”.


-Disculpe señor…

-Sí, dígame…

-No se puede jugar en la grama…

-¿Perdón? A ver si entendí: ¿no puedo jugar pelota con mi hijo en la grama?

-Sí, para eso están las canchas.

-Las canchas están ocupadas. Si usted le dice a la gente que nos cedan una, me voy para allá… Pero además, ¡cómo es eso que no se puede jugar en la grama, para qué es el parque entonces!

-Bueno, que juegue el niño solo…


A todas estas ya un grupo de padres nos rodeó escuchando la conversación que también los afectaba. Le dije a la mujer:


-Permítame preguntarle a mi hijo de seis años si quiere jugar sólo. Qué insólito lo que está diciendo señora…


La respuesta no se hizo esperar, porque amén de un NO rotundo y enfático. Dijo:

-Papi, ¿no dejan jugar a los niños en el parque?


La mujer tragó grueso, no supo qué decir. Alegaba que estaba haciendo su trabajo, cuidando la grama (por demás en muy mal estado en su mayor parte) para el disfrute de todos. Sentía el letrero imaginario en mi frente titilar con intensidad “métete conmigo…métete conmigo”. La mujer se fue en silencio cuando los demás padres intervinieron en la situación. No consiguió argumentos convincentes para lograr su cometido. Todos muy educadamente, así como la propia mujer en su manera de dirigirse a nosotros, hay que decirlo, siguió su rumbo. No obstante, oh! Curiosidad, la misma mujer que nos conminaba a no jugar en el parque, se estaba dando profundos, apasionados y acalorados besos con su –supongo– pareja. Esto me lo contaron. Lamentablemente no lo vi porque en ese instante o estaba pichando o estaba protegiendo alguna portería virtual, porque si no, hubiera sido ella la del letrero en la frente llamándome a discutir. Como dijo una madre que estaba allí presente, “no nos quiere dejar jugar con los niños, pero ella anda dándose lengua delante de todo el mundo”.


Recordé que hace un par de años en el Paseo Los Próceres, un militar nos siguió para decirnos que el lugar era “sólo para la contemplación”, que estaba prohibido andar en triciclo por ahí. Por los clavos de Cristo y la filosofía de Sun Tzu, ¿será que nos dejarán un lugar en donde ir a jugar en paz con los niños? ¿o habrá que enseñarles a meditar desde chicos para que se entreguen a la máxima contemplación del espíritu humano? Ommmmm…!


Ya prohibieron algunos video-juegos porque supuestamente son violentos (cosa absurda cuando el estado venezolano gasta millones de dólares en armamento) y ahora el desatino llega a los parques con situaciones como la referida. Para mejor referencia, esto fue en el Parque “La Aguada”, y si hay alguien que no tiene nada de “aguada”, es la apasionada mujer que vetaba pelotas pero blandía su lengua con suma experiencia. Ommmmmm!

1 jul. 2010

Agua bendita

("Agua bendita", iglesia de Saint Sulpice, París)

Esto fue lo que leí ayer en la clausura de la exposición fotográfica UNA VENTANA AL CIELO de Mariam Krasner:


El ojo avizor del fotógrafo es único y éste a su vez se conecta con momentos e instancias irrepetibles. Tal vez como ejercicio, sería interesante que tratara de tomar la misma foto, logrando la misma luminosidad, los mismos matices y colores para calcar su propia obra. Esto sin lugar a dudas suena imposible, que amén de las dificultades de volver a una ciudad distante en el mundo para hallar nuevamente el objeto de la foto, las emociones que tuvo la autora al momento de congelar la imagen, también va en ese sentido de irrepetibilidad.


Mariam Krasner jugó con la luz, con el centro de atención de la fotografía. Esto sin duda sería el lugar común de cualquier fotógrafo. No obstante, el hecho artístico de tomar una foto digna de exposición, de sacarle intención y casi poesía a una imagen, es lo que hace de “Agua bendita”, una de mis fotos preferidas, y no digo de las mejores, puesto que sería entrar en la subjetividad de cada quien.



Esa pila bautismal se encara al cielo, a una luz que le llega casi en posición cenital. No sabemos si de la luna o el sol, pero esto termina siendo irrelevante. Tal vez por la fuerza con que irrumpe en la oscuridad que domina toda la foto, pudiera inferirse que es el astro rey que colabora con Krasner. Empero, ¿no pudiera ser que por su pericia técnica dejó abierto el tiempo necesario el ojo de su cámara para lograr esa imagen gracias a la luna? No sería tan descabellado. Y si esto fuera así, imagínense el encuentro antagónico entre una luna de aquelarre y una pila bautismal cristiana, casi una herejía.



Imaginerías a parte, ese objeto construido a base de piedras sacramentales y que guió a muchos a dar un paso más hacia la purificación, proyecta un eclipse perfecto que no acaba jamás, que contrasta su calidez en comparación con el –probablemente– frío piso del lugar. Ese anillo luminoso que destaca por su perfección, quedó inamovible para el disfrute de quien lo mire gracias al talento de Mariam Krasner.



“Agua bendita”, como concepto fotográfico, dice mucho o pudiera decir mucho. Tan sólo debemos respirar profundamente justo cuando estemos frente a ella, distendernos y olvidarnos de las preocupaciones; comulgar en ese instante con lo que nos dice la foto, abstraernos y dejarnos atrapar por el momento inigualable. Justo allí, en ese estado de transparencia, casi de trance, tal vez logremos mirar con los propios ojos de la autora, el bautismo que logra en cada imagen y ver el cónclave de invisibles ángeles que la asisten, como diáconos ocultos tras la cámara, que purifican y engalanan sus fotos como regalo de Dios.