29 dic. 2009

Feliz abrazo del hastío


Feliz 2010 hasta el hastío

hasta que duela el bienestar

y la tristeza sea anhelada


feliz 2010 por allá en octubre

por los abrazos de falsa sorpresa

tal vez no tan lejos

digamos en abril

ese mismo que le robaron a Sabina


«feliz año» a voz Pópuli –con equis o zeta-

y todo el mundo mire su reloj de pulsera buscando la fecha


feliz año con dietas

tristezas

y promesas

que se cumplirán hasta la mitad

con recuerdos que matan

con tus errores a cuestas haciendo de las suyas aún

en este año a pañales


feliz año a los amigos y a los enemigos

quizás los tienes y no lo sabes

con café incluido y endulzado con splenda

con kilos de más y con anaqueles vacíos


con hambre


miseria


y corrupción


feliz año

porque somos fuertes como la moneda absurda

fuertes como la esperanza que no muere

feliz año

22 dic. 2009

Para no perder el hilo


Finalizando este año 2009 leí Para no perder el hilo, primero por la inquietud que me causa su autora, Krina Ber, arquitecta, políglota y narradora; y segundo, porque tendré el gusto de compartir con ella acerca de su trabajo literario, en la primera grabación del 2010 para el espacio radiofónico Librería Sónica.


El libro está compuesto por más de una docena de textos, incluyendo el cuento “Amor”, el cual resultó ganador del Concurso de Cuentos de El Nacional (2007), del cual no puedo decir menos que es un hermoso y extraordinario cuento que aborda el tema universal homónimo al título, desde una narrativa espléndida teniendo como personaje principal a una mujer exitosa en su matrimonio.



También están los relatos “La vida en colores”, que de una u otra forma me hizo recordar la película “La vida es bella”. Creo que con esta comparación ya lo dije todo: un canto a la vida a pesar de la muerte; “Pequeños encargos”, el cual nos lleva ligeramente de paseo por las calles de la ciudad en un hecho tan trivial como hacer las diligencias del día en medio del caos. Me pregunto: ¿una especie de reflexión de la propia autora después de un día de compras?; en “Liberación animal”, reinan las voces femeninas entre el particular dialogar de las hermanas Berta y Zoila, hasta llegar a un final inesperado en medio de una trama compleja; y en “Carta a Klara Ostfeld”, la autora deja entrever mucho de lo que pudiera ser parte de su historia personal en este extraordinario texto.



Los relatos incluidos en
Para no perder el hilo, tienen la particular característica de que no se parecen entre ellos, lo cual no le resta valor al libro como conjunto, más bien todo lo contrario, están dispuestos de tal manera para que la atención del lector permanezca en guardia a lo largo del mundo ficcional creado por Krina Ber. Como bien dice en “De cuchillos y tenedores”: a veces el hilo reaparece donde menos lo esperamos. La ficción está allí para encaminar rumbos y alternativas, sin ella “nada sería inteligible, ni soportable, y con ella hay orden y música, y con ella aún soy parte de todo”, dice Natasha, Kandela, Carlota, Equis (¿o Krina?)…en “El secuestro”.

17 dic. 2009

Pentagrama imaginario de tu vientre

tus ojos de palisandro

con su ferviente mirada de astilla

me arropan con rabia volcánica


ignoro tu malestar

porque sin razón alguna

disfruto de tu casquivano corazón



ven

hazme un trozo de carne

en tu deglutir de adjetivo macabro



que mi penumbra

sea el ocio altruista

imaginario de tu vientre


ese pentagrama

de finos vellos

en cuya puerta reza

senza misura


y tu cuerpo

batuta en mano

ya es partitura de ángeles

15 dic. 2009

Los 40 del 2009

Para muchos en tiempos de tecnología el encuentro con el libro resulta retrógrado. Internet (con sus redes sociales y demás), ipods, mp3 (y mp4), smartphones, televisión por cable y un largo número de aparatos, de una u otra forma ciertamente, contribuyen para que el hábito de lectura se vea amenazado por tanto juguetito nuevo (unos excelentes, lo reconozco). Aparecen así los artefactos que ofrecen un acercamiento digital a la palabra, desde los grandes clásicos de la literatura universal, hasta los textos de autoayuda, logrando esa simbiosis entre el acto de lectura y los avances de la tecnología, para que la gente –y esto es mera intuición porque aún no tengo uno de estos e-readers– tenga un pie en el pasado y otro en el futuro a la hora de leer.


Lo de retrógrado o no, es discutible. Basta echar un vistazo en una librería y ver como la gente se lleva los libros por lotes a pesar de su precio. Claro, estarán los compradores impulsivos, los que quieren sencillamente aparentar una vasta cultura a través de la biblioteca personal y leen menos de la mitad de lo que compran; estarán los que compran libros para regalar –más en estas fechas navideñas; y por supuesto los que sí compran para leer con voracidad. ¿Se lee o no se lee? Esa es la cuestión.

Después de estar más de dos años en el aire llevando un programa radial literario, puedo decir que sí se está leyendo. No sé si mucho, no sé si poco, pero sí se lee. Esta grata experiencia me ha hecho ver el panorama literario desde otra perspectiva, conocer gente muy capaz en el ámbito escritural y en el campo editorial, más en un país tan golpeado por las ineficientes políticas cambiaras –por decir lo poco– que sin duda ha afectado a la industria. No obstante, de lo malo lo bueno: esta situación ha hecho que el mercado apueste más al talento local, a los escritores de la casa. Semanalmente hay casi un bautizo de libro por día y parece que el mismo, mantuviera una posición firme frente al boom tecnológico y otras fuentes de distracción (considerando la lectura como una de esas fuentes). Surge así otra pregunta: ¿hay más escritores que lectores? Parece que ahora todo el mundo escribe. Dejo la pregunta abierta para la reflexión. Y, ¿todo el mundo lee?



Lo cierto es que por distracción, pasión, compromiso o simplemente gusto, me propuse leer al menos cuarenta libros al año. Cumplí mi meta entre autores foráneos y propios, algunos muy conocidos y otros en pleno nacimiento literario. No incluyo en esta lista algunos comics, blogs literarios y menos aún la prensa del día y una que otra revista. El tiempo no dio para más, pero haber cumplido el objetivo es más que suficiente. Estos fueron mis cuarenta (y un tilín más), ya veré cuáles libros me esperan para el 2010.


1. La picardía del venezolano o el triunfo de Tío Conejo de Axel Capriles

2. Mira por dónde de Fernando Savater

3. El doble arte de morir de José Balza

4. La carpa y otros cuentos de Federico Vegas

5. La distorsión de J E Chelín

6. Verbos predadores de Jacqueline Goldberg

7. Close Up de Armando Coll

8. Tren sin retorno de César Gedler

9. Bajo tierra de Gustavo Valle

10. Dioses lejanos de Misha Berlinski

11. El Telémaco de Ángel Suárez

12. La casa de papel de Carlos María Domínguez

13. Cuando bajaron las aguas de Gabriel Payares

14. Una ola tras otra de Eli Bravo

15. Expediciones de Beatriz Alicia Calcaño

16. Imposible de lugar de Claudia Sierich

17. Bisexual de Vivian Stusser

18. Gomorra de Roberto Saviano

19. Bartleby y compañía de Enrique Vila-Matas

20. El país de la canela de William Ospina

21. Siempre Fragmentos de Tadeusz Różewicz

22. Amarrando la paciencia a un árbol de Mharía Vázquez Benarroch

23. Un vampiro en Maracaibo de Norberto José Olivar

24. Mi oído en su corazón de Hanif Kureishi

25. La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón

26. Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson

27. El mundo según Cabrujas compilación de Yoyiana Ahumada

28. Sylvia de Valmore Muñoz Arteaga

29. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina de Stieg Larsson

30. El dinero del diablo de Pedro Ángel Palou

31. Breviario Galante de Roberto Echeto

32. Cautiva de Clara Rojas

33. Lugares olvidados de Beatriz Alicia García

34. Estancias de Rafael Castillo Zapata

35. Un amor de Swann de Marcel Proust

36. Un lugar lejano de Fernando Butazzoni

37. La mecánica del corazón de Mathias Malzieu

38. Lecturas desplazadas de Arturo Gutiérrez Plaza

39. La reina en el palacio de las corrientes de aire de Stieg Larsson

40. Cuartel de invierno de Oscar Marcano

41. Antología esencial de Luís Beltrán Mago

42. Para no perder el hilo de Krina Ber

11 dic. 2009

Feliz daga de labios

Sonrisa

flor de la vida


dádiva abierta

que tiñe todo de luz


experimento

ancestral que deviene alegría


señal abierta de un sano corazón


el mejor momento del día



Chaplin en el recuerdo



alimento perfecto del alma



la camisa que cubre los dientes

disimulando felices huellas



el aleteo de un espíritu libre



la cola del perro cuando llegas a casa



de las tormentas

la peor enemiga


la daga de labios

contra las penurias

7 dic. 2009

Ganadores sin brecha generacional (tomado de libreriasonica.wordpress.com)


Ayer finalmente se dio a conocer el veredicto del II Concurso de poesía de Librería Sónica en la emisión en vivo del programa. Fue muy grato compartir con los ganadores, escucharlos leer sus poemas y sentir la emoción de estar junto a dos generaciones unidas por el alma poética.

Luego de la lectura de los 268 poemas recibidos, el jurado, integrado por los conductores el programa Jason Maldonado y Linsabel Noguera y presidido por la poeta venezolana Beatriz Alicia García, realizó una selección de 8 poemas y otorgó de manera unánime el primer premio al poema NIEBLA , por “el preciso uso de la estructura y el lenguaje poético para la construcción de imágenes que comunican al lector con el poema y por las metáforas limpias, que revalorizan el trabajo con nuestro idioma.”

Así mismo decidió otorgar una mención especial al poema LA NOCHE CREPITA, por “la pulcritud del lenguaje y las imágenes plásticas que reflejan un estado emocional, vinculando el espacio íntimo con la condición urbana del poeta”.

Una vez reveladas las identificaciones digitales conocimos el nombre de los ganadores, siendo ellos la poeta Hildegart Acosta, de Venezuela, autora del poema NIEBLA y el joven Gabriel Medina, de Venezuela también, autor del poema LA NOCHE CREPITA. Dos generaciones no tan distantes unidas por la mirada común sobre la palabra, la poesía y el compromiso de escribir.

Dejamos entonces que sean sus versos quienes lleguen ahora hasta ustedes.

Primer premio:

NIEBLA

Cuántas veces presentí lo inminente
sin saberlo
el esplendor que sobrevive a la huella
tatuaje disonante sobre la arena
extendida húmeda
cuerpo ya sin límites

Cuántas veces
las ganas de quedarme mirando
dentro de sus ojos una aurora infinita

de atrapar para siempre
con mi boca rodante
la trascendencia de lo sentido

Cuántas veces presentí sin saberlo
el destino fugaz de las nubes
el último parpadeo de la llama

grano de sol extinguiéndose

Hildegart Acosta



Mención especial:

LA NOCHE CREPITA

“…La noche crepita y en ese instante Transcurren como cinco mil once años…”
Elmer Szabo

Hablo de las noches,
esas de latidos apresurados,
hablo de la luz
que entra por la ventana y se
refleja en el suelo,
de las figuras que se forman en la oscuridad,
esas que tienen su propia historia,
que sabrá Dios su vergüenza,
obligados a pernoctar en las penumbras,
hablo de gritos que retumban en las esquinas de mi habitación,
provenientes de voces perdidas
cansadas de no ser escuchadas,
espero entonces que llegue el silencio,
la calma, la noche verdadera
esa que surge cuando la ciudad muere,
quedando en ella un extraño rumor, como una bruma.

Gabriel Medina

4 dic. 2009

Cuartel de invierno


Cada vez que leo a Oscar Marcano me da la impresión de que algún truco tiene, que algún pacto tendrá con alguna entidad narrativa que clandestinamente le entrega las herramientas perfectas para construir sus historias, las cuales quedan retumbando en la memoria, tanto por sus imágenes, como por su precisa construcción relatora. Este es el caso –así como en Puntos de sutura y Sólo quiero que amanezca– de Cuartel de invierno.


Decir que es su más reciente publicación es cierto, ahí está, en el anaquel de las librerías. Pero más preciso sería decir que dicho texto inicialmente vio la luz pública hace quince años y fue producto de un fracaso, de un sinceramiento del propio autor consigo mismo sobre sus pocas facultades para la poesía (reitero, lo dijo el propio Marcano en la presentación del libro e incluso está escrito al principio del mismo). Mientras redacto esta brevísima reseña me viene a la memoria el hermoso poema de Rafael Cadenas titulado “Fracaso”, uno de mis favoritos, valga decir. Y es que después de asumir la derrota poética, después de quemar sus naves, la literatura venezolana perdió a un poeta pero ganó a un narrador fundamental.


El relato breve, el cuento y todas sus variantes, no pierden tiempo en ambages, miden milimétricamente las palabras para que no sobren y menos aún falten. Esto es lo que hace Oscar Marcano en su trabajo y la respuesta a ese enigma que llamé al principio como un “pacto” con quién sabe quién (o qué), está más que resuelto en el último relato de Cuartel de invierno, “No man’s land”, especie de ars narrativa del autor. Allí dice: “… porque estoy atado al suceso involuntario de redactar una y mil veces (pero si fuera una, pero si fueran mil las veces) el mismo relato…”. En otras palabras, es oficio, tiempo y terquedad; revisar una y mil veces lo escrito para dar con esa forma que jamás será perfecta, que jamás dará la satisfacción absoluta a un esteta de la palabra. “Algún día tengo que publicarlo, no?” –supongo que se dirá Marcano en su quehacer literario.


Cuartel de invierno está conformado por diecisiete relatos breves. Algunos de ellos se tornan un híbrido entre relato y ensayo, sin dejar por ello, el efecto esteticista que siempre busca el autor. Están los relatos “Festival”, el cual resulta emocionante, con un final que pudiera intuirse pero al fin de cuentas inesperado; “El doble”, la historia de un suicida que se ve a sí mismo mientras lo operan; “La culpa”, el fantasma de un aborto que persigue al personaje principal; “Teoría del nombre”, texto en donde el autor reflexiona –en parte– sobre el orden de los relatos en el libro (entre otros asuntos); “13-A”, un apartamento que controla a su inquilino; “Rana verde a pecesita azul”, estupendo cuento sobre el amor y la evolución humana, y otros relatos que por encima de las singulares situaciones, lo que destaca es la manera de contarlo.


Oscar Marcano se reafirma en su prosa como un excelso narrador cada vez que sale un libro suyo a la luz pública. Lo curioso en este caso particular es que son textos que ya bailan un vals quinceañero por su existencia, y supongo, que más temprano que tarde, tendremos el gusto de leer algún trabajo suyo de reciente hechura. A por él. Esperemos.

1 dic. 2009

La reina en el palacio de las corrientes de aire


Tal como señalara en otras ocasiones con respecto a la trilogía “Millenium”: vale la pena ser leída. Las emociones, la intriga y el suspenso no cesan desde el primer tomo, Los hombres que no amaban a las mujeres, pasando por La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, hasta llegar a La reina en el palacio de las corrientes de aire. Son varias las opiniones que pueden verse en Internet con respecto a cuál es mejor que cuál, pero saliendo de esta válida dicotomía de los lectores, cada uno de los tomos tiene su elemento particular en cuanto a situaciones y personajes que contribuyen con la motivación de la lectura, y el deseo irrefrenable por develar la verdad para salir ilesos, junto a Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist, del largo complot que abarca toda la trilogía.


Entran en juego otros personajes bien estructurados como los que vienen de la secuela del primer libro. Un buen ejemplo es la detective Mónica Figuerola, la cual juega un rol importantísimo en el desenlace de la historia. Poseedora, además, de envidiables atributos físicos y de una notable inteligencia, características que hacen predecible el nexo que a la postre tendría con el periodista Blomkvist. Sigue la presencia ineludible de Erika Berger quien ahora se enfrenta a un terrible acosador bautizado como el “Boli venenoso”. Descubra usted por qué y quién le colocó el singular apodo.



Este último tomo de 854 páginas, cierra el ciclo de esta fantástica historia que ha causado variopintas opiniones en todo el mundo. No obstante y sin ánimos de restarle méritos a
La reina en el palacio de las corrientes de aire, más allá de lo que pudiera ser predecible en la historia, hubo una prolongada parte de la misma que si dejara de leerla no perdería la esencia de la trama. En todo caso, esta dilación, tal vez como estrategia narrativa (elemento que también está presente en el primer libro de “Millenium”), beneficia en el repunte de la historia principal cuando vuelve a aparecer sobre el texto. Tres libros y una historia que Stieg Larsson dejó como legado para la literatura contemporánea. Vale la pena leerla, lo vale.

18 nov. 2009

Cuartel de invierno



En el día de ayer fue bautizado el libro Cuartel de Invierno de Oscar Marcano en la librería El Buscón. La presentación del texto estuvo a cargo del profesor y crítico literario Carlos Sandoval, quien con fino humor y solvencia en la palabra, dio a todos los presentes un pequeño abreboca de lo que se conseguirá en las páginas del libro.


Luego el propio autor no pudo dejar de manifestar su asombro por lo concurrido del lugar, considerando que a la misma hora de presentar su Cuartel de Invierno, se estaba jugando un Caracas-Magallanes en el Estadio Universitario. Un día sin duda agitado por el habitual tráfico de la ciudad, mezclado con deportes, literatura y una lluvia de estrellas que se iba a divisar a media noche en el cielo caraqueño.


Más allá del hecho anecdótico, Oscar Marcano comentó que el libro a bautizar merecía más bien un vals de 15 años, dado que se corresponde con el tiempo que tiene de haberlo escrito. El merecido agradecimiento no se hizo esperar para la Editorial Santillana por relanzar nuevamente este trabajo de su autoría, y en particular a Mariana Marzuck, por todo el empeño que puso en este proyecto.


Oscar Marcano ya ha compartido con nosotros en Librería Sónica, programa que se transmite todos los domingos a la 11:00am en Radio Caracas Radio. En aquella ocasión hablamos sobre Puntos de sutura y Sólo quiero que amanezca, y será un honor tenerlo nuevamente como invitado una vez realizada la lectura de Cuartel de invierno y si las agendas literarias lo permitan.


13 nov. 2009

Lecturas desplazadas


Acercarse a los grandes clásicos de la literatura siempre es confortante. Las razones son múltiples y una de ellas es corroborar tras la lectura, la maestría de la palabra, la forma y el tino de escribir no tanto de una situación o hechos particulares, sino la manera, el “cómo” lo hizo el autor.


Este es el caso de Cervantes y su obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, un texto que con el pasar de los siglos, no deja de asombrar a lectores que van hacia el reencuentro de este libro fundacional –y fundamental– de nuestras letras, como a quienes por primera vez se acercan a él. Arturo Gutiérrez Plaza, quien precisamente fue el recién ganador del Concurso Anual Transgenérico que otorga la Fundación Cultura Urbana por su ensayo Itinerarios de la ciudad en la poesía venezolana: una metáfora del cambio, hace este acercamiento a la obra de Cervantes –y a la literatura barroca– a través de su Lecturas desplazadas: encuentros hispanoamericanos con Cervantes y Góngora.


En la primera parte del libro, dedicada totalmente a un breve pero conciso análisis de El Quijote, el autor logra con fina pluma, exponer sus puntos de vista de una manera amigable, lo cual redundará sin duda, en que los lectores se sientan motivados a acercarse al texto de Cervantes, o por lo menos a tener una panorámica del mismo desde diversos puntos de vista sin ser academicista en su lenguaje, con lo cual logra romper esa barrera que separa a los lectores comunes de los lectores especializados en este tipo de texto. Esto de por sí, ya es un logro tratándose de un libro tan complejo con El Quijote.


En Lecturas desplazadas está presente además, la visión particular que tuvieron otros grandes de la palabra sobre El Quijote como lo fueron Borges y Lezama Lima, y de la importancia del análisis que éstos hicieron de tan importante texto. No se puede dejar de mencionar también, la visión romántica que hiciera Federico Schlegel de la obra de Cervantes, para terminar de complementar todo el análisis que hiciera Arturo Gutiérrez Plaza. Para la magnificencia que representa El Quijote dentro del mundo de las letras, el autor logra en este breve ensayo, un ameno análisis del mencionado libro que va desde la naturaleza simbólica del mismo, pasando por los aspectos morales, sociales y hasta cómicos que se le han adjudicado a la obra.


La segunda parte de Lecturas desplazadas, más breve que la anterior pero más condensada, aborda la literatura barroca (hablar de lo barroco siempre será complejo y profundo) desde la cosmogonía de Alejo Carpentier, Lezama Lima y Sarduy, partiendo desde el icono fundacional de lo barroco como lo fue Góngora. El autor establece conexiones bien fundamentadas entre los estilos de estos escritores, dejando muy en claro la erudición y el talento de éstos: “De la obra de Carpentier, con más afinidades con La Vorágine de Rivera o con Canaima de Gallegos que con Paradiso de Lezama Lima o Cobra de Sarduy, se desprende también una concepción de la literatura (y del barroco en particular) como otra forma de artificio, regida por la exhibición sobreabundante de una erudición cultista y verbal que busca refinar los procesos de enmascaramiento de sus referentes en el plano estilístico…”


Las lecturas –no tan desplazadas– que hiciera Arturo Gutiérrez Plaza de los textos y autores antes referidos, quedan en evidencia en este breve ensayo que da otras luces a los lectores que se acerquen a las mismas.

BLOGUZZ-8b3c915099


11 nov. 2009

Cerrada la rueda


(Tomado de libreriasonica.wordpress.com)

Gracias a todos los que enviaron sus poemas para nuestro II Concurso de Poesía Librería Sónica. Estamos agradablemente sorprendidos porque la convocatoria superó nuestras modestas expectativas. Desde el 3 de agosto hasta el 8 de noviembre, recibimos participaciones desde la Patagonia hasta el otro lado del Atlántico; más de un centenar de poemas que tienen en común la pasión por la literatura y la vida.

El veredicto se hará saber el domingo 6 de diciembre durante la emisión del programa aniversario, donde estarán como invitados los ganadores del concurso, el jurado y los amigos que nos acompañarán ese día en el estudio de RCR 750 AM.

El jurado lee…

¡Mucha suerte a todos los participantes!

6 nov. 2009

Canción de ala triste


Voy a colocarle una piedra en la boca a cada muerto

(para que no olviden el peso de vivir)

Patricia Guzmán


Me refugio tras el ala de un ángel

su cuerpo

transparentado de súplicas

es la bóveda

protectora que espanta los miedos


va cayendo del cielo

con el vaivén

de una pluma solitaria

que se desliza en el viento


y se posa

en el escarpado dolor

de la tierra

que detiene su colosal viaje de esperanza.

2 nov. 2009

Recital de Antonio Gamoneda

(Tomado de libreriasonica.wordpress.com)

Gracias a la querida Edda Armas, quien nos envió la invitación, compartimos la posibilidad de este encuentro. Si están en la ciudad no se pierdan esta preciosa oportunidad el miércoles 4 de noviembre a las 7:00 pm en Ciudad Banesco; organizado por el PEN VENEZUELA en alianza con FILUC 2009, la Embajada de España y el Marriot Hotel.

Con este recital en Caracas, Antonio Gamoneda: Esta luz, el poeta inicia sus actividades en Venezuela, pues estará también en la ciudad de Valencia, en la programación de la 10ª Edición de la “Feria del Libro de la Universidad de Carabobo” (FILUC 2009).

Tengo Frío Junto A Los Manantiales. He subido hasta cansar mi corazón.

Hay yerba negra en las laderas y azucenas cárdenas entre sombras, pero, ¿qué hago yo delante del abismo?

Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de significado

Antonio Gamoneda

De: El libro del frío

30 oct. 2009

Boogie & Sperman

Por carambolas me enteré de la adaptación al cine del cómic Boggie, el aceitoso de Fontanarrosa. Así que me lo releí. ¿Mantendrá ese descarado sarcasmo, su mordaz ironía y el humor negro tan elocuente de la tira cómica? Lo de las balas y todo lo demás, se mantiene…

No apto para corazones sensibles.



Aprovecho la ocasión y de un tirón me releo Sperman…, ya su portada dice el resto. Este humor es más ligero, pero siempre inteligente y dedicado a los más grandes de la casa.


28 oct. 2009

La mecánica del corazón


Por casualidad mis últimas lecturas –excepto la de Proust– han tenido al “frío” como un elemento fundamental dentro del texto, o al menos, como el punto de partida de la historia. Esto sucede en Un lugar lejano y se repite en La mecánica del corazón, un cuento largo y por igual hermoso de Mathias Malzieu. Más allá de la juventud de este autor francés, me resultó curioso descubrir, como apunta la solapa del libro, que es “cantante de uno de los grupos de pop más importantes de Francia, “Dionisos”. Saltando este hecho anecdótico, La mecánica del corazón ha sido un best seller en el país Galo, amén de ser el título del sexto disco de la mencionada banda, pero lo que compete aquí en esta brevísima reseña, es destacar los atributos literarios del mencionado texto.


Imagínense el día más frío del año en donde todo se congela y la brisa helada es una delgada navaja que atraviesa la piel, ese día precisamente, fue cuando nació el personaje principal de esta historia: Jack. Él mismo se encarga de relatar cómo fue el momento de su nacimiento, que más allá de su protagonismo por estar llegando al mundo, lo cuenta como un testigo oculto que sobre pasa la propia conciencia de un recién nacido: “Es el día más frío de la historia. Y hoy es el día de mi nacimiento…En este lugar mi joven madre está dando a luz, y mientras se esfuerza en parir, observa a través del cristal cómo los pájaros y los copos de nieve se estrellan contra la ventana silenciosamente…En su interior, yo emito un ruido como de hucha rota...”¡Abre los ojos! ¡Contempla la llegada de este pequeño copo de nieve que has creado!”, quiero gritar”.


Madeleine, la partera que recibe a Jack en este mundo y que en el pueblo es tomada por bruja dado a sus prácticas y excentricidades, se da cuenta que el pequeño bebé nació con el corazón congelado y es por ello que decide incorporarle en su lugar, un mecanismo que le reanime y le de vida. Así Jack crece al amparo de la doctora Madeleine, como jocosamente le dicen y de un par de prostitutas que terminan siendo como tías del infante, Anna y Luna. Mientras Jack poco a poco abre sus ojos al mundo, éste juguetea con su mascota “Cunnilingus” para pasar el tiempo.


La narrativa de Malzieu se muestra espléndida por encima de situaciones tan tristes, como por ejemplo, las referidas al constante rechazo que sufre Jack por parte de las familias que nunca quisieron adoptarlo, y por la vivida en el colegio cuando por fin Madeleine le permite incorporarse al mismo. El humor, bien sea del autor o de los personajes, hace que estos difíciles momentos de la historia sean leídos con ligereza y no con una pesadumbre absoluta. Jack se vuelve el centro de chanzas de todos los chicos y a la par le llega un fuerte golpe ¿al corazón? cuando descubre el amor en Miss Acacia, una pequeña cantante andaluza que le marcó para siempre y por la cual tuvo que atravesar Europa para verla de nuevo. En su recorrido conoce a un personaje que será su bastón de apoyo en las penurias: Georges Méliès, un mago relojero con atisbos quijotescos. También se da el terrible reencuentro con Joe, su mayor enemigo conocido en el colegio, y gracias a él, Jack comienza a padecer uno celos terribles al mejor estilo de Otelo cuando se disputan el amor de Miss Acacia: “Me asalta la duda. Mi columna vertebral se convierte en un cascabel. Escucho el eco de mis escalofríos en todas partes bajo mi piel”.


La mecánica del corazón
pudiera verse como un cuento que rinde tributo al amor y a todas las emociones encontradas que dicho sentimiento provoca en los seres humanos. No obstante, también se destaca en el entramado de la historia, el delicado hilo conductor que nos lleva a reflexionar sobre el valor de las personas por lo que son y sienten, y no por lo que tienen. Descubre con tu lectura qué artefacto sustituyó el corazón de Jack para que pudiera seguir con vida.

26 oct. 2009

Un lugar lejano


En Un lugar lejano pueden sucede muchas cosas. Situaciones que pueden ser totalmente ajenas a nuestras emociones y otras que son muy cercanas por su similitud. La muerte, por ejemplo, tema fundamental de la novela de Fernando Butazzoni, es esa instancia universal que más allá donde nos reciba, es la misma. Cambia el andamiaje, los personajes, pero ella es la misma aunque estemos repletos de nieve y a temperaturas bajo cero. Apenas iniciado el texto, ésta es comparada con un tren que “golpea en la noche”.


Julián Palacios, un reconocido fotógrafo que es diagnosticado con un cáncer terminal, se aferra a una imagen que le llega en sueños de un lugar equidistante en la Patagonia argentina. Quiere hacer realidad esta imagen, esta fotografía que aún no existe y que de algún modo la ve reflejada en una revista, la cual ya se transforma en impulso, en el motivo que lo lleva a entregar sus últimas fuerzas para lograr captar esa última imagen de su vida. Quedarían así en su pasado laboral tanta foto de ahogados, naufragios y pesadumbre, como bien le recuerda en su momento su asistente, Roque, para dar paso a una foto única en medio de la estepa fría y solitaria de Manchuria.


La narrativa de Butazzoni se decanta con sutileza en Un lugar lejano, a pesar de lo duro que pudiera ser el abordaje del tema de la muerte. Por una parte, allí está inmersa la imaginería del viaje de principio a fin, en donde Julián, vive su última aventura entre la conciencia y el delirio; y por la otra, el narrador se apoya en pequeñas historias paralelas que van en el sentido de reforzar esta idea: Julián, en su alucinación mientras enfrenta la inhóspita y helada llanura, se recuerda a sí mismo junto a su padre y abuelo a la deriva en el mar y el prodigio que significó volver a tierra firme; también los casos de la niña Magdalena, María Antonieta de las dos Sicilias, Jimena Sánchez y Juan Venría, son historias que de una u otra manera van en el mismo sentido.


También es notable la brevedad de los diálogos entre los personajes, como si los mismos hicieran juego con el frío, con la parquedad necesaria en un ambiente tan hostil. Da la impresión de que cualquier palabra demás implica un esfuerzo extra y por tanto una pérdida de energía y calor fundamentales para estar vivos. Julián continúa su peregrinación hacia Manchuria en un acto de soberbia y estupidez –sugiere el narrador. Vive su propio Viacrusis y al mejor estilo bíblico aparece un personaje que le ayuda en su peregrinaje: María. Con ella se vive uno de los momentos más estremecedores en la novela, y es cuando ésta exhorta a Julián, a gritar, a mantenerse en pie, despierto.


Un lugar lejano, más que de la muerte, va de la vida, de la esperanza de un personaje condenado a morir por conseguir esa fotografía soñada cueste lo que cueste. Jugarse la vida es lo de menos, puesto que sus días están contados, pero en ese andar en medio de la soledad, el frío y el silencio, la fragilidad humana se expande en su evidencia: “El frío deja de doler. Eso es lo primero, dicen. Al comienzo la temperatura del cuerpo desciende un par de grados y resulta difícil mover las manos y los brazos. La respiración se vuelve más rápida, hay una vaga sensación de disnea que dura algunos minutos y luego una repentina calidez que reconforta y engaña”.


Un lugar lejano fue llevada al cine recientemente por José Ramón Novoa y fue finalista del más reciente Premio Rómulo Gallegos 2009. Sólo resta ver la adaptación a la gran pantalla. Dice el narrador: “La revelación, pues, procede de la lectura y no de la imagen. Primero fue el verbo…La sabiduría no estará en saber lo ocurrido sino en aceptarlo”.



Lectura recomendada.

21 oct. 2009

Por el camino de Swann


Me comprometí conmigo mismo a leer al menos un clásico al año, y no se me ocurrió otra cosa que cometer la osadía de comenzar con En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Más allá de lo intimidante de sus más de cuatro mil páginas inmersas en sus siete tomos, mi atrevimiento se vio por una parte compensado en mi ejercicio lector frente a la obra insignia de la modernidad; y por la otra, noté cómo mi concentración y atención eran totalmente vulneradas frente a los largos incisos y paréntesis a los cuales el narrador recurre para armar su historia. Es necesario en todo momento volver atrás para no sentirse perdido, por algo En busca del tiempo perdido es una de las obras más abandonadas por los lectores que se acercan a ella.
Leer a Proust, ahora sí puedo decirlo, no es nada fácil. Me exigí a mí mismo a buscar la mejor ocasión para leer Por el camino de Swann, en un momento del día en donde el silencio y la soledad me permitieran la mayor concentración posible y hecho esto, el texto se develó a sí mismo como una obra sublime e inconmensurable por encima de su complicado estilo. Paradójicamente, amén de la elegancia del lenguaje utilizado, el texto ofrece un sublime placer en el acto de lectura que sobrepasa la dificultad del mismo.
Por el camino de Swann –e intuyo que los restantes seis tomos– va de la memoria en términos generales, es decir, en hacer historia con las constantes reminiscencias inmersas página tras página, en la exploración de la psique humana e indudablemente del amor. En esto, Swann, como personaje principal, se desarrolla como un perfecto Dandy, como un hombre de gustos refinados que ve poesía en todo, en la pintura, en el teatro, en la música y por encima de todo, en el amor. Amor que le despierta Odette (de dudosa reputación) por el simple hecho de hallarla similar a la Séfora representada en un cuadro de Botticelli y a quien en un momento le explica también cómo llegó a enamorarse de un simple fraseo musical procedente de la Sonata para piano y violín de Vinteuil: “la breve frase, apenas oída, acertaba a liberar en él el espacio que necesitaba, y las proporciones del alma de Swann cambiaban por entero…la breve frase despertaba en él esa sed de un encanto desconocido, pero no le proporcionaba nada preciso para saciarla… viendo la cara de Swann mientras escuchaba aquellas notas, hubiérase dicho que estaba absorbiendo un anestésico que ensanchaba su respiración…jugaba con la tristeza que desparramaba la música, sentía su roce, pero como una caricia que hacía más profundo y más dulce el sentimiento que experimentaba de su dicha”.
La Francia aristócrata es retratada a la perfección en Por el camino de Swann, de la cual el propio personaje (y también el mismo Proust) formó parte. La descripción de los ambientes, de la vestimenta, de sus costumbres, de todo el entorno cultural y urbano del momento, es muy precisa en este sentido y a través de todos estos elementos, la voz narrativa va expandiendo el vasto contenido cultural de la época que recurre en múltiples ocasiones a notas a pié de página para mayor referencia, sin dejar de lado, obviamente, todo lo que pudiera desmembrarse de un personaje tan complejo como Swann que incluso auto reconoce su propio elitismo: “Yo vivo a demasiados millares de metros de altura por encima de los bajos fondos en los que chapotean y chismorrean de forma tan inmunda, para que pueda sentirme salpicado por las bromas de una Verdurin”.
En varias partes del texto Swann se desdobla, se ve a sí mismo y se juzga en cuanto considera pertinente y además es descrito en varias ocasiones como un personaje que vive en un estado epicúreo absoluto, en donde el placer y la buena vida lo es todo, aunque los celos y el desamor que le produce Odette sugiera lo contrario: “Swann tenía suficiente experiencia de la vida para saber que nunca hay más ocupaciones que los placeres”.
Nada más complejo y difícil que resumir el argumento de una novela, y más aún si se trata de Proust y su En busca del tiempo perdido. Esto es apenas un ínfimo acercamiento a Por el camino de Swann, texto que abre las puertas a un mundo narrativo extraordinario, que como mencioné líneas atrás, requiere de atención absoluta. Como dato curioso y para reforzar la idea de lo trascendental de esta obra, hace unos cuantos años atrás existió un concurso que consistía en seleccionar dentro de un número importante de participantes, el mejor resumen de En busca del tiempo perdido. Por algo el viejo adagio de que los clásicos nunca mueren es cierto. Cierro con una célebre frase de Swann (¿o Proust?) parafraseando a La Rochefoucald: “No sabemos apreciar nuestra felicidad. Nunca somos tan desgraciados como creemos serlo”.