30 abr. 2010

La vida vivida: Vinicius de Moraes


Llegué a la obra de Vinicius de Moraes por su música. Un buen día me quedé embelesado escuchando una de sus tantas composiciones –honestamente no recuerdo cuál fue– y luego a su poesía, que si de cultura se trata, ésta y la música se dan la mano. Este es el tipo de personaje que abordándolo por cualquiera de sus facetas artísticas, no puede más que causar una grata impresión. Está lleno de reconocimientos del lado de la industria musical –para muchos es el padre de la bossa-nova– y lo propio por el lado de la poesía.


En esta deliciosa poesía concentrada en la antología La vida vivida, lo que más destaca es ese verso extenso e incluso grandilocuente, en donde el aspecto romántico y elegíaco, aborda muchos temas, particularmente el de la mujer. Vale la pena decir que se casó nueve veces y esto sin duda no pasó de largo sobre sus versos. Allí pueden leerse versos que son fantásticas sentencias poéticas: “cargo las campanas de semen que se alegran de la carne”…”cuando mis labios tocaron tus labios / comprendí que la muerte ya estaba en tu cuerpo”…”al caminar, algo en ti rechina en do sostenido”…”llevas la cabeza enterrada en los hombros cual oscura rosa sin tallo”, y así como muchos versos que marcan un estilo muy moraesiano, los cuales nos hemos perdido tal vez por esa barrera idiomática o por simple desconocimiento.


Vale la pena pasar por esta lectura, pues el ritmo te lleva a sentir el espíritu musical del autor y un evidente desprendimiento de falsas apariencias poéticas. Sus versos son sencillos, pero llenos de humanidad y precisión, de pasión y sentimiento, tal como si lo dijera por primera vez, en medio de la euforia o la tristeza. Poemas como “Ausencia”, “Receta de mujer”, “El poeta” o “Mensaje a la poesía”, son apenas una ínfima muestra de todo su legado poético. Vinicius fue más que el compositor de la “Garota de Ipanema”.


Sólo una pequeña parte del poema “Ausencia”:


Dejaré que muera en mí el deseo de amar tus ojos

dulces,

porque nada te podré dar sino la pena de verme eternamente

exhausto…


No quiero tenerte porque en mi ser todo estará terminado.

Sólo quiero que surjas en mí como la fe en los desesperados,

para que yo pueda llevar una gota de rocío en esta tierra

maldita

que se quedó en mi carne como estigma del pasado.



y de “La ausente”:


mi desnudez es absoluta,

mis ojos son espejos para tu deseo

y mi pecho es tabla de suplicios,

ven. Áspera es mi barba y mis músculos

serán dulces a tus dientes. Ven a zambullirte en mí

como en el mar, ven a nadar en mí como en el mar,

ven a ahogarte en mí, amiga mía,

en mí como en el mar…


http://www.youtube.com/watch?v=DSJ5xZci9mI

1 comentario:

Icíar dijo...

Cuando me hablan de Bossa Nova me viene a la mente aquella película en blanco y negro que se llamaba Orfeo Negro, que me dio a conocer esta música. De eso hace ya muchos años.
Me ha gustado mucho conocer a Vinicius de Moraes.
Un beso