6 mar. 2016

La vida y la muerte me están desgastando

Primer libro que leo de Mo Yan y aunque en cierta parte se me tornó tedioso, admito que es un buen texto: La vida y la muerte me están desgastando. Tal vez esta sensación de tedio obedece a dos cosas: la primera, a la ingente cantidad de personajes y la confusión que produce sus nombres: Ximen Nao, Lan Lian, Lan Qiansui, Huang Tong, Lan Jiefang y un larguísimo etcétera. En algunas ocasiones tuve que volver atrás para estar seguro de que seguía a un personaje en particular y no a otro; la segunda cosa, que me viene de manera instintiva, tiene que ver con la traducción que se hace del chino, que en este caso y en gran parte de la obra de Mo Yan, no viene directo de dicho idioma sino del inglés. Mi amigo Li Fung, dueño del restaurante “Corona” cerca de donde vivo, me comentó que “no estoy de acueldo con algunas cosas”, pero justo cuando le iba a preguntar, sus cinco pequeñas crías se lo llevaron. Ya hablaré con Li Fung…

Lo cierto es que La vida y la muerte me están desgastando aborda de manera suprema el tema de la reencarnación, en este caso focalizado en Ximen Nao, un terrateniente exitoso de la aldea Ximen que es ejecutado por la revolución china liderada por Mao Zedong. Pero esto, a mi juicio, el tema de la reencarnación, no es más que un pretexto para desmontar al socialismo como sistema político fracasado (¿hace falta que me extienda en esto? Creo que no). Es entonces a través de los animales en que reencarna Ximen Nao, buey, burro, cerdo, perro y … (no diré el último) que Mo Yan se da a la tarea de contarnos cómo fue y ha sido la China socialista de la cual fue y es testigo. Ximen Nao reencarna en todos estos animales pero conservando la virtud del pensamiento humano. Así que podrán imaginarse los geniales pensamientos del buey, la jocosidad que se desprende del burro, las cochinadas propias del cerdo y así sucesivamente, para reflexionar sobre los procesos de expropiación, la escalada social sin mérito alguno, el abuso de poder, entre tantas cosas más.
Por lo demás, La vida y la muerte me están desgastando te hacer reír con situaciones verdaderamente hilarantes, pero también te hace sufrir y tragar grueso en momentos de profundo dolor, tristeza e impotencia, tal como la escena en que torturan sin piedad alguna al inmenso buey que labra la tierra de Lan Lian, último campesino independiente de toda China, y que justo por ello, fue víctima también de los más feroces atropellos. No obstante, fue capaz de sembrar y cosechar en su pequeño pedazo de tierra, que no era más que una ínfima parte de todo el campo perteneciente a la comuna. En un acalorada discusión con Hong Taiyue, este le dijo: “-Viejo Lan, después de treinta años de lucha, todavía permaneces victorioso, mientras que los demás, después de treinta años de trabajo lleno de sangre y sudor y de incuestionable lealtad, al final somos los perdedores…”

Por último y no menos importante, me pareció genial como algunos personajes, animales incluidos, recuerdan a Mo Yan a lo largo de la obra, refiriéndose a este como un niño más de la aldea, un niño impertinente y anormal; también citan algunas de sus obras que se enlazan con situaciones particulares del libro, pero que a medida que avanza la historia y ya hacia su final, Mo Yan  termina siendo un personaje que ha evolucionado para bien, tanto en lo social como en lo económico gracias a su talento como escritor. Recomiendo la lectura de este libro cargado de ironías y reflexiones sobre el ser humano. De hecho, Mo Yan, que quiere decir “no hables”, se explica por sí mismo en cuanto a lo irónico. Solo hay que tener algo de paciencia para no abandonar la lectura. Xie xie  谢谢