21 abr. 2008

Niebla de pasiones


Hay libros que te dejan un grato sabor en la boca y con la gula despierta más que nunca para seguir en el festín de la lectura. Así como sucede en muchas ocasiones cuando una persona va a una entrevista laboral en donde el porte o la mal llamada apariencia es lo que cuenta para ganar puntos con el entrevistador, así nos sucede con las presentaciones y los títulos de los libros. Confieso que con cierta reticencia comencé a leer Niebla de pasiones de la escritora venezolana Marisol Marrero, y debo decirles que, adelantándome a lo que pudiera ser el final de esta breve reseña, concluyo que esta hermosa y extraordinaria novela no pudiera llamarse de otra manera.

Escogí arbitrariamente tres grandes temas, aunque hay más, sobre los cuales su autora desarrolla lo pasional en su obra. El primero de ellos tiene que ver con los hechos históricos que dan el marco referencial al desarrollo de la estupenda trama, manejado con hilos de suspenso. Vemos referenciadas las constantes guerras de una nación insipiente, la Guerra Federal y los encontronazos entre un Páez y un Zamora. De éste último hallamos pasajes como este: “Fue ascendido a Comandante de Armas de la Provincia de Maracaibo. Ese mismo año es nombrado Gobernador de Barinas. Me asombró su ascendente carrera militar ya que él siempre estuvo contra el Gobierno…El hermoso pueblo sucumbió ante sus irrefrenables ímpetus de pirómano…Seguía en rápido ascenso. Aquí, cuando los alzados se pasan al gobierno suceden estas cosas. ¡No se puede creer en nadie!”. No podemos obviar la pequeña referencia al entorno político que se vivió cuando el gobierno del destituido José Tadeo Monagas, ni la importante presencia como personaje de Manuel Felipe de Tovar, el primer presidente elegido por votación en Venezuela, quien en el mundo ficcional de la novela juega un rol importante en el desencadenamiento de la historia junto al personaje principal.

El segundo tema de importancia lo focalizo en los inmigrantes fundadores de la Colonia Tovar, en todas las peripecias que llevaron acabo para poder asentarse en estas tierras, con sus éxitos y sus fracasos, en lo trágico que resultaba en aquel entonces tomar un barco para hallar nuevos horizontes en donde la lengua les era ajena y no les generaba más que temor: “¿Cómo despertar de esta pesadilla?¿Cómo librarnos de este estado de sueño en que nos encontramos? No somos de allá, de aquí tampoco. Parece que no existimos”. En este apartado debemos destacar la precisión y el dominio con que su autora desarrolla el tema botánico y el de la siembra y la cosecha de los cafetales, lo que se convertiría a posteriori en el sustento de todos los colonieros.

Por último, está el tema amoroso que va de principio a fin solapándose cuando debe hacerlo para darle paso a los subtemas de la novela y tomando la voz de mando cuando se hace incontenible lo pasional entre dos seres que se necesitan mutuamente. El personaje principal de la obra, en ocasiones, parece esconderse del lector para que éste hurgue entre la trama y logre con ello descifrar quién narra la historia. El mismo, una mujer impetuosa y luchadora, vive con los prejuicios propios de la época a cuestas, con terribles sentimientos de culpa ante lo desbocado de sus emociones y en donde el sentido de la responsabilidad y el respeto por la tierra es condición sine qua non para llevar una vida correcta. Es a través de sus recurrentes sueños que pareciera canalizar todo el torrente afectivo que va creciendo en sí misma. Vemos lo que me ha dado por llamar una estupenda imaginería del agua por medio del cual su autora, hace gala de un control fabuloso de su prosa y de un lirismo preciso para transmitir el mundo interior de los personajes: “En la noche, ya en mi lecho, vuelvo a soñar que robaba las manzanas de Hans, pero esta vez me convertí en río e inundé sus cosechas. El misterio me prende en forma de vértigo”. Esta imaginería está presente a todo lo largo de Niebla de pasiones, y en este ejemplo en particular, vemos presente una manzana como elemento perturbador, el pecado en sí, y el agua como mecanismo de liberación y purificación.

Lotte, personaje principal de la novela, es “un alma desgarrada por la dualidad”, lo que hace más intenso el relato con las respectivas cotas de misterio que atrapan al lector. Una mujer apasionada, rebelde, que por los avatares de la vida, llego a entablar amistad con Richard Wagner y a convertirse en una de sus Walkirias, así como visitar con frecuencia el taller del pintor Martín Tovar y Tovar. Elementos como estos, entre muchos otros, hacen de Niebla de pasiones un canto a la tierra, a la cultura y a la mujer. Se me hizo difícil escoger una frase para cerrar esta brevísima reseña. Al azar y sin opción a cambio, me hallé con esta: “Mi fiera salvaje cubre mi garganta con su mano tibia, aprieta como si quisiera matarme…Soñé que me convertía en tus manos para acariciarme todo el cuerpo”.

1 comentario:

Galifi dijo...

Siempre es bueno ver el coment de un amigo...gracias por tu visita en mi blog y te espero nuevamente...

Siempre es bueno encontrarse blog´s como el tuyo, donde simples fragmentos escritos se convierten en temas para pensar y reflexionar...

Felicitaciones por tu blog...