5 ago. 2008

Zancadilla


En lo particular no soy fanático de este tipo de libros, de esa bien o mal llamada categoría de “autoayuda”. También están los libros gerenciales, que en cierto modo y con una visión tal vez menos filantrópica, pertenecen al mismo renglón. Me parece que al leer uno te lo has leído todos. Algo así como leer algún libro de Paulo Coelho –con todo respeto y reconociendo la excelente labor mercadotécnica que hay tras él. De hecho, cometí la osadía de leer tres de sus libros: el regalado, el comprado y el prestado. No comments.
Yendo al punto. Me conseguí con La estrategia de la zancadilla de Stanley Bing, que si bien es cierto aborda el sempiterno tema de cómo lograr las cosas, cómo alcanzar tus metas, y otros etcéteras gerenciales y personales, lo hace de una manera jocosa, divertida, sarcástica e irónica. Toma como base para su desmembramiento teórico el archi reconocido libro El arte de la guerra de Sun Tzu, al cual llama a lo largo del libro como “blandengue”; ya hacia el final lo termina catalogando como “un señoritingo blandengue”. Su idea fundamental es traer al presente, a la realidad del siglo XXI, las teorías y tácticas “blandengues” de Tzu, dicho de otro modo, actualizarlas al entorno contemporáneo, el cual es cada vez más competitivo, duro e inmisericorde. El arte de la guerra fue escrito antes de la era cristiana y Bing apuntala en todo momento su anacronismo en comparación con nuestra época –algo más que evidente- y se sirve al inicio de cada capítulo con epígrafes tomados de Tzu y personajes de nuestra era, contemporáneos. Un par de ejemplos:

Si no supone una ventaja para ti, no lo hagas. Sun Tzu; Sé mi hermano, o te mataré. Sebastián-Roch Nicholas.

Prohíbe los augurios y las dudas supersticiosas y aún la muerte perderá así su aspecto temible. Sun Tzu;
Los dioses deben estar locos. Proverbio africano


La estrategia de la zancadilla es a lo que yo llamo un “quítate tú pa’ ponerme yo” en la era moderna laboral. Que nadie se descuide.

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