15 ene. 2009

Certeza


Debo tomarte como a uno de los rostros de la felicidad. Algo me indica que –por insignificante que yo sea- has de volver a mí, pronto o después. Así, hoy comienzo el aprendizaje de lo fugaz: estaré en ti cuando me acompañes. Te amaré en tu cuerpo, no en mi pensamiento. Estaré siempre dispuesto a recibirte y a no sufrir cuando desaparezcas.

José Balza en El doble arte de morir

1 comentario:

Ophir Alviárez dijo...

Ojalá se pudiera eso de no sufrir cuando desaparezcas, pero..Vale el consejo.

Gracias por la visita, me quedaré husmeando por aquí.

Un abrazo,

OA