17 may. 2010

Rapsodia Gourmet


Para todo aquel que se interese medianamente por la gastronomía, por los olores que desprenden los ingredientes, estén en su estado natural o en el anaquel de un súper mercado; por la infinita variedad de sabores que nuestro paladar puede percibir; dicho en términos más terrenales, para aquellos que disfruten de la cocina como epítome del buen gusto, lugar donde convergen –en muchas ocasiones– las mejores reuniones familiares y un sin fin de situaciones más, Rapsodia Gourmet resulta fundamental para cualquier lector que padezca de estas debilidades culinarias.


Esta breve pero deliciosa novela (el calificativo “deliciosa” le resulta perfecto) escrita por Muriel Barbery, fue editada en el 2000 bajo el título original en francés de Une gourmandise. Diez años después Seix Barral nos la trae al español para provocar un verdadero deleite a la lectura y al paladar: leer este libro es cocinar, degustar y disfrutar de un buen plus café.


La historia va de un famosísimo crítico gastronómico, Pierre Arthens, que en sus últimas horas de vida rememora sus andanzas en pro de la buena cocina, del bueno gusto. Retrocede en el tiempo y nos hace participar de sus primeros encuentros con los ingredientes fundamentales para cualquier receta, de la primera vez que ingirió licor, de los olores del pan mientras se hornea. Este hermoso ejemplo les dará idea del tono sublime con que su autora estimula la lectura y el paladar:


El tomate crudo devorado en el huerto, recién cogido, es el cuerno de la abundancia de las sensaciones simples, una cascada que se dispersa en la boca y reúne en ella todos los placeres. La resistencia de la piel tersa, sólo un poco, lo justo nada más, la blandura de los tejidos, la suavidad de ese néctar, con sus pepitas, que resbala por la comisura de los labios y uno se limpia sin temor de mancharse los dedos, esa bolita carnosa que vierte en nosotros torrentes de naturaleza: eso es el tomate, toda una aventura.


Pero no todo en la historia es placer gastronómico. Familiares y amigos centellean odios y rencores a lo largo de la trama hacia Monsieur Arthens, sentimientos que seguramente tuvo bien merecido despertar en sus seres más cercanos. Su obsesión por llegar a ser el mejor crítico gastronómico del mundo lo transformó en un padre indiferente ante sus hijos y su mujer. Hay en Rapsodia Gourmet una eterna evocación de sabores que se mezclan con estas complejas situaciones tan normales en cualquier familia, añadidas a una especie de bol imaginario para transformar lo narrado en una exquisita ensalada literaria.


Mientras Pierre va muriendo al descuento de las 48 horas que le dio de vida el médico, éste rememora situaciones y hechos que le alegraron su existencia. No obstante, su última prioridad es recordar cuál fue el sabor que lo hizo más feliz, como si dicho recuerdo fuera el canal para conseguir el perdón de sus faltas, el camino expedito hacia su redención. Rapsodia Gourmet es una entretenida novela en donde los postres “son una orgía de dulzura azucarada” y en donde “degustar es un acto de placer, escribir ese placer es un hecho artístico”.


Muriel Barbery logra un singular efecto narrativo en su libro gracias a ese eclecticismo de imágenes provenientes de la cocina, los ingredientes y a través de esa magnífica carta en la que se transforma Rapsodia Gourmet, todo esto secundado también por la disposición de cada uno de los capítulos en el mismo. Aquí todos participan en la hora menguada de Pierre Arthens, desde Rhett, un dálmata eternamente hambriento que tiene arte y parte en la historia, hasta su mascota Rick, un gato que habla, cuenta lo suyo y va sufriendo junto a su amo sus últimos minutos.


Fantástica.

2 comentarios:

Icíar dijo...

Magnífica reseña.
El otro día tuve el libro en mis manos y no supe qué hacer. Puede que me decida por este festín de delicatessen que nos ofreces.

Acuarela dijo...

Querido Jason
saludos mil
Podrías decirme dónde conseguirlo?