17 may. 2009

Mario Benedetti


A través de un mensaje de texto al celular la poeta venezolana Mharía Vázquez Benarroch me hizo saber que Mario Benedetti había fallecido. Mharía no puede soltar la vena periodística que en un tiempo la tuvo como corresponsal de guerra en algún país de Latinoamérica.

En alguna época leer a Benedetti se me hacía obligatorio. Tal vez entrando a los veinte, tal vez un poco antes. No recuerdo. Lo cierto es que después de algunos descubrimientos poéticos que siempre saltan a los ojos –leer es un eterno descubrimiento- dejé de leerlo. No obstante, cuando por alguna razón volvía a sus poemas y particularmente a sus inolvidables “Inventarios” que forman parte de los sobrevivientes de mi biblioteca masacrada por miles de polillas, me reencontraba con su palabra fresca, limpia y sensible que hacía anclarme por días en sus textos, sobre todo si mi espíritu no se hallaba de buenas.

La noticia me hizo pararme frente a mi pequeña biblioteca y dejarme llevar un rato por la poética de Mario. Y lo digo con la confianza propia de amigo que de seguro el poeta le brindara a quien conocía, algo así como hacía nuestro Eugenio Montejo, comentario coincidente de quienes lo conocieron.

Sólo dos cosas para terminar: recordé que en mis tiempos de estudios musicales compuse una canción inspirándome en su hermoso poema “Hombre preso que mira a su hijo” y que el amor se vale de cualquier herramienta para arrimar a su corazón a esa mujer que te ha vuelto loco. Quién no ha dedicado algún poema propio o prestado para lograrlo. Recuerdo cuando me robé esta “táctica” y funcionó a la perfección.


TÁCTICA Y ESTRATEGIA
.
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
.
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
.
no haya telón
ni abismos
.
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

1 comentario:

mharía vázquez benarroch dijo...

Hermosísimo post, aligera la tristeza del alma.
un gran abrazo.