19 feb. 2010

Veo tu cuerpo sembrado en tejavana

veo tu cuerpo sembrado en tejavana

y de allí me prendo inútilmente

rasgando mi acequia de lágrimas


van mis palabras hirsutas

royendo el camino

y mis gualdrapas no disimulan

este famélico destino de hiedras


la evidente incuria de años

apuñala el pecho abierto

que se expande en tragedia

y me lanza a un abismo infinito


caigo



voy cayendo


y de pronto una jamuga fantasmal

me salva del inminente impacto que no llega


allí unos ojos

la caricia indispensable perdida en afrentas


un brillo último que se niega a morir


una palabra tierna

que pende de este abalorio de tropiezos

y sin querer

reemprendo el descenso a mi nada

2 comentarios:

Carla dijo...

Nostalgicos versos. Maravillosos!

Acuarela dijo...

Salud, poeta.
Siempre me maravillan tus letras.