8 nov. 2010

Mientras escribo


El gran resumen de este libro sería: lee mucho, mucho, mucho… y escribe mucho, mucho, mucho… Escueto resumen, ¿no? Más aún de un texto de Stephen King, que por suerte, llegó a publicarse.
Lo sabroso de Mientras escribo, amén de lo que hace y cómo hace para escribir, hecho que ya justifica la compra del libro, es la introducción y su epílogo autobiográfico en donde cuenta pintorescos episodios de su vida, los cuales lo llevaron de una u otra forma a escribir. De su infancia, una historia bizarra con el caso de unas ortigas (la cual no pienso adelantar pero que espanta más que uno de sus libros); de su adultez, una que casi lo saca de este mundo y que fue en gran parte la que motivó a escribir On writing (en su título original); su alcoholismo, su adicción a la coca; el apoyo incasable de su esposa en todos los sentidos, amén de ser su primera e implacable lectora.
El lenguaje que emplea es más que directo, el que utilizaría un amigo sincero que te dice “eso no sirve”, o “dedícate a otra cosa”; o todo lo contrario, utilizando la evidente traducción española: “joder tío, eso está buenísimo”, para alentar al lector y al pichón de escritor que busca un estímulo para continuar la dura tarea de escribir.
Uno de sus principales consejos, aunque difícil de seguir en la actualidad tecnológica que nos envuelve a todos, es que se evite cualquier distracción. El verdadero escritor no debería tener ni siquiera una televisión en el lugar en donde escribe, y si es en la habitación, menos que menos. Concentración de la buena, escribir, reescribir, corregir, re-corregir, no rendirse. Vaya, es así. No hay de otra.
Mientras escribo es un libro entretenido por el tono de cercanía que le imprime el autor y que en mi caso, terminó con múltiples anotaciones y subrayados (claro, esto me pasa con todos los libros). Lo cierto es que aquí van algunas citas, no todas, para no extenderme y no dejarles sólo el lomito presto a ser devorado; no, desmenuce usted ad libitum, de seguro hallará otros cortes tan o más interesantes como los que aquí les dejo.

“La escritura es pensamiento depurado. El que haga una tesis y le salga igual de organizada que una redacción de instituto sobre el tema “Por qué me excita Shania Twain”, que sepa que lo tiene crudo”.
“Una vez destetada del ansia efímera de tele, la mayoría descubrirá que leer significa pasar un buen rato…la desconexión de la caja-loro es una buena manera de mejorar la calidad de vida, no sólo la de la escritura”.
“La narrativa consiste en descubrir la verdad dentro de la red de mentiras de la ficción, no incurrir en fraude intelectual por amor al vil metal”.
“Escribir un libro es pasarse varios días examinando e identificando árboles. Al acabarlo debes retroceder y mirar el bosque”.
“Escribir narrativa, sobre todo larga, puede ser un trabajo difícil y solitario. Es como cruzar el Atlántico en bañera”.
“Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo, enriquecer la tuya”.
“Estar casado, entre otras cosas, significa emitir el voto decisivo cuando el otro no sabe qué derrotero tomar”.

2 comentarios:

Icíar dijo...

Este lo voy a leer. Ya me atrajo una reseña que leí y ahora ya con la tuya me acabas de rematar. No creo que tarde mucho.
Eso del mutuo enriquecimiento me gusta. También me gusta que separe lo del "vil metal", y por supuesto, no sé cómo será la televisión en Venezuela, pero aquí en España es un poco para llorar. Así, que animaría a la gente a que haga caso a este escritor.
Un abrazo

Karla Pravia Álvarez dijo...

Yo leí la versión digital de este libro y desde un principio me atrapó, obvio por mi interés de conocer la rutina de un escritor a ver qué copio y qué desecho de él como ejemplo, pero sin duda lo que pusiste en las primeras líneas es la idea central del libro "leer, leer, leer, escribir, escribir, y volver a leer".

Un gran saludo!