26 feb. 2008

Los cuatro cuartetos


Establecer criterios que ayuden a desempolvar las ideas de un poema no ha sido ni será tarea fácil, mucho menos cuando se intenta canalizar y descubrir el hilo conductor de un poema tan complejo como los Cuatro Cuartetos de T.S.Eliot. No quiero redundar sobre un tema en especial, es decir, sobre un tema que arbitrariamente designe por completo al mencionado poema, ya que éste, por su esencia polisémica, envuelve infinidades temáticas que a priori quizás no se perciban sencillamente. Para lograr una visión más general de esta obra intenté no analizar por separado cada uno de los cuartetos, sino por el contrario, tomarlos en su enunciación global para poder orientarme hacia los puntos en referencia comunes dentro de toda la obra. Así, como eje principal está el tema del "tiempo" que circunda en todo el poema, sin menospreciar, claro está, el tema de la musicalidad, del carácter esteticista y del simbolismo que se perfila a través de las evocaciones religioso-filosóficas de los Cuartetos.

No es tarea fácil darle un sólo sentido a una obra que exige la mayor abstracción posible para captar lo que el autor quiso decir. Posiblemente de este punto, y he aquí la riqueza del poema, surja otro tema que diversos críticos señalaron como fundamental de los Cuartetos, y es aquel que juzga la incapacidad de comunicación entre los seres humanos, víctimas de un progreso avasallante que no ha hecho más que devastar al mundo. De aquí surge esa indecisión, esa paradoja entre el principio y el fin. De donde no se sabe cuál es cuál y si uno es mejor que otro.

Tampoco pretendo coartar la multiplicidad de imágenes que puedan surgir de este texto, pues sería una manera -y creo que vale el término- egoísta de adjudicarle la simplicidad de unos cuantos temas cuando de él aún queda mucha materia por cortar.

La aparición de los Cuatro Cuartetos es en una época escindida de la cordura, pues en mitad de la Segunda Guerra Mundial (1943) se da a conocer. Cordura en el sentido literal que esta palabra designa, totalmente distinta a la que sí gobierna en la guerra: locura. Eliot, en ese "tiempo" que marcará el tema de la obra, busca una especie de redención para sí mismo y para la humanidad que se autodestruye. Halla en él -en el tiempo- un medio a través del cual reflexiona sobre su propia estabilidad emocional y espiritual que ve mermada en su prójimo, ese que se debate entre una bala asesina y entre la vida. La guerra en el correr de los años será y seguirá siendo inevitable, quizás por ello mismo para Eliot "El tiempo presente y el tiempo pasado" corren por la misma vía y en sentidos contrarios, donde en un determinado punto vuelven a converger provocando la guerra destructiva de la cual fue testigo. Esta se proyectará hacia el futuro incierto que no es mas que el presente en su continuo rodar.

En la ambivalencia de la linea temporal quizás se halla uno de los tantos temores del propio autor, que veía en el futuro un continuo descenso de la vida y en donde todo apunta a un mismo eje:

"Lo que pudo haber sido y lo que ha sido

Apuntan a un solo fin, que está siempre presente"

Ahora, por qué Eliot vio en el "tiempo" ese medio de consagración sobre el cual podía lograr la expiación de toda culpa y dolor. Posiblemente porque a través del mismo sufrimiento hallaría la respuesta a un "algo" impreciso, pero que sin duda buscó afanosamente en sus Cuatro Cuartetos. No se olvide antes que nada que la poesía es y será un medio catártico donde el poeta exitado de alegría o dolor trata de explicar y explicarse la esencia y el por qué de las cosas.

La estructura misma de los enunciados sugieren un estado de reflexión en el poeta, acompañado, además, por un tono de pasividad interna que no se insinúa con mayor o menor esfuerzo, pues da la impresión que el mismo Eliot se mantuviera al margen de lo que escribía. Aclaro que el toque de impersonalidad que logra el escritor no quiere decir estrictamente que no se identifique con aquello que expresaba, por el contrario, ese alejamiento paradójicamente lo acercaba más a lo que quería decirnos, por ello mismo él sostuvo "que el poema en primera persona del singular, poema lírico o versos meditativos, corresponde a la voz del poeta que habla consigo o con nadie"1 corroborándose con esto, que ese distanciamiento del sujeto lírico dentro de los Cuartetos adquiría el grado omnisciente que seguramente Eliot premeditó para comunicar mucho más de lo que él mismo se propuso.

El decaimiento de los valores sociales y humanos, la utopía fracasada de la industrialización en favor de la sociedad, sin duda alguna fueron unos de los tantos puntos de partida sobre los cuales Eliot formó sus Cuartetos. Ese estado apocalíptico que fermentó en la mano misma del hombre, que avanzaba hacia el pasado en vez de proyectarse hacia el futuro es lo que se cristaliza muy sutilmente en la oposición de las construcciones que el autor logró:

"En mi principio está mi fin"

"Así la oscuridad será la luz y la inmovilidad será la danza"

A lo largo de los Cuatro Cuartetos encontrarán enunciados similares a éstos. Esta constante más que contraponer sus significados, lo que logra

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1-Alvarado, Harold Tenorio: T.S.Eliot Antología poética. Editorial Tiempo Presente. Bogotá.1988. p.p7

es un perfecto equilibrio estético en su estructura formal, es decir, toda la carga semántica que genera el poema no se radicaliza hacia un punto unívoco, por el contrario, el hecho de ir de un extremo a otro demuestra la pluralidad misma que la obra encierra, y esa estética que podría ser un tema particular de ésta, se ve reforzada por la manera que el autor proyecta la antonimia de los conceptos.

Ese avance hacia un descenso no ha sido tema de un solo autor en las diversas ramas del arte; en música, por ejemplo, el Blues expresaba el dolor del hombre negro por ser tratado como un animal por sus amos (entre otros temas), los cuales para sus fines económicos lo explotaban sin compasión en favor de un "progreso". Obra como Esperando a Godot de Samuel Beckett refleja el absurdo del mundo y de la indigencia misma del hombre moderno. Como dijo el mismo Eliot en el cuarteto titulado Burnt Norton:

"La especie humana

no puede soportar mucha realidad"

Quizás por no "soportar mucha realidad" es que Eliot y muchos escritores buscan zafarse de ella de una manera o de otra, alternando de la luz a lo órfico, del pasado al futuro, de lo húmedo a lo árido. Esta aplicación sinestésica posiblemente es lo que provoca esa sensación de simultaneidad, es decir, Eliot presenta en un mismo cuadro -digámosle de esta manera- imágenes que por su naturaleza se oponen, y esta aleación de sentidos opuestos garantiza el fluir musical que muchos estudiosos de la materia ven en los Cuatro Cuartetos, dicha característica estética es lo que hace que se valore a sí misma, esto es, a su forma, a la disposición métrica de los Cuartetos. Es bien conocido que para Eliot la manera como se presentaba un poema (su forma) tenía igual importancia que lo que quería transmitir (su contenido). Analizando el concepto musical de un cuarteto el cual implica la participación de cuatro voces o cuatro instrumentos, pudiera especularse que dichas voces están distribuidas equitativamente en cada uno de los Cuartetos. Resulta interesante otorgarle a cada uno de éstos un ritmo musical distinto con los cuales se pueda atribuirle un estado de ánimo diferente, pero lo curioso en esta experimentación es que la alegría en Eliot es nula o casi nula. Si intentáramos establecer alguno de los Cuartetos como un allegro cometeríamos un grave error, pues la naturaleza de todos ellos en ningún momento proyecta un aire de satisfacción hacia un allegro o allegreto. Por el contrario, los Cuartetos en todo momento redundan en un tono menor que iría muy bien acompañado con un adagio, con su lentitud característica que a la tristeza evoca. Empero, no necesariamente los adagios son tristes y oscuros, pero si vamos en tono menor -como el de los Cuartetos- lo más seguro es que el efecto sea este. Para el mismo Eliot existen en el poema "posibilidades de transición comparables a los distintos movimientos de una sinfonía o un cuarteto"2, pero en esa transición se ve marcada como una constante el tema de la obra, bien sea una obra musical o escrita.

El misticismo que se halla en esta obra ha sido también fuente de innumerables estudios, así como la carga filosófica que contiene. No resulta casual que a manera de epígrafe al comienzo de la obra, Eliot cite a Heráclito, filósofo griego que sostuvo que la mutabilidad de la materia estaba siempre en movimiento y que el fuego era el primero de los elementos generadores de esa continua mutación. Se ha señalado que la construcción de los Cuatro Cuartetos refleja la fluctuación de los elementos básicos entre sí: tierra, agua, aire y fuego, que se hace necesaria para generar una renovación purificadora.

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2- T.S.Eliot: Sobre la poesía y los poetas ("La música de la poesía"). Editorial Sur. Buenos Aires.1959. p.p.33

Así como en el Apocalipsis de La Biblia, la indicación que del cielo lloverá fuego para lograr esa purificación que la humanidad necesita, lo cual sugiere simbólicamente, que la materia debe renovarse para lograr una configuración pura en su esencia. De aquí se pueden sugerir los aspectos religiosos que se discurren en los Cuartetos que de una u otra forma insinúan el ciclo de vida del hombre, en donde éste al llegar a la muerte -punto que se convierte en un nuevo inicio- alcanza su ascendencia espiritual.

Algunos críticos han preferido ubicar a T.S.Eliot dentro de un movimiento literario que en realidad no denota la complejidad misma de su obra: anticlasicismo. Analizando los Cuatro Cuartetos en su estructura formal como están distribuidas las ideas, puede hallarse un perfecto algoritmo sobre el cual el autor desarrolló la obra. He mencionado el carácter métrico y musical que se puede dilucidar de su contenido, así como el tema o los temas principales que mantienen la conexión entre cuarteto y cuarteto. Eliot mantiene en la construcción una metodología simétrica que da una sensación circular a la obra, es decir, de ciclo, sobre la cual el final de ésta plantea en cierto modo los argumentos señalados en los primeros cuartetos. Posiblemente lo anticlásico no se encuentre en la forma en sí de la obra, sino en la dificultad de descubrir qué fue lo que Eliot quiso transmitir en ella. Esa oscuridad que se imbrica sobre cada verso es lo que precisamente torna interesante esta obra.

Ahora bien. La influencia de escritores franceses sobre Eliot, tales como Flaubert, Baudelaire, entre otros, es notable. Incluso llegó a decir que "Baudelaire fue el primer poeta moderno en todas las lenguas". No resulta curioso encontrar pasajes dentro de los Cuatro Cuartetos que guarden cierta analogía con el simbolismo del propio Baudelaire. Al ejemplo mes remito en el último cuarteto del poema "El viaje" editado dentro de Las Flores del Mal:

"¡Derrama tu veneno y que él nos reconforte!

Deseamos, tanto puede la lumbre que nos quema,

Caer en el abismo, Cielo, Infierno ¿Qué importa?

Al fondo de lo ignoto para descubrir lo nuevo!"

Esa necesidad de arrancarse de la futilidad del mundo puede ser una de las tantas vías para lograr la redención. Llegar a lo desconocido quizás una opción más gratificante que la misma realidad. Cito a Eliot para establecer el nexo comparativo:

"Descender más, descender sólo

Al mundo de la perpetua soledad,

Mundo que no es mundo, sino eso que no es mundo,

Oscuridad interior, privación

Y carencia de toda propiedad,

Disecación del mundo de los sentidos,

Evacuación del mundo de la fantasía,

Inoperancia del mundo del espíritu;

Este es el único camino..."

Ese descenso, ese "único camino", no es más que el mismo sentido reflexivo que Eliot buscó en sus Cuatro Cuartetos, que se asemeja en cierto modo a la inquietud de Baudelaire por llegar a lo desconocido para encontrar una salida. En los siguientes versos de Eliot el nexo con Baudelaire se hace más evidente:

"Para llegar a lo que no se conoce

Hay que ir por el camino que es el de la ignorancia.

Para poseer lo que no se posee

Hay que ir por el camino del desprendimiento.

Para llegar a lo que no se es

Hay que ir por el camino en que no se está."

Como he señalado desde el principio, el poeta ha visto dentro de su producción literaria una alternativa sobre la cual puede llegar simbólicamente a esa utopía que en la realidad es imposible alcanzar: la paz. Esta comparación que acabo de establecer entre estos dos poetas no deja de ser importante, mucho menos aún, cuando el mismo tiempo se ha encargado de demostrar la fragilidad que por antonomasia le concierne al hombre cuando éste se encamina hacia un futuro incierto, tema que sin duda alguna preocupó tanto a Baudelaire como a Eliot. En el mismo poema "El viaje", aquel señaló que hay que "burlar al vigía, al funesto enemigo, ¡El tiempo!", el cual es el mismo tiempo que Eliot transformó dentro de los Cuatro Cuartetos para canalizar al lector e incluso a sí mismo hacia la luz.

3 comentarios:

Jacqueline Sokolovic dijo...

Tus trabajos como ensayista son bastante buenos y me encantan, los disfruto mucho.


Besos.

LaClau dijo...

Mi estimado JL, perdona el atrevimiento sin presentarme (por aquello del querido sin haber cruzado una línea antes) pero no pude evitarlo. Admiras a TS Eliot tanto como yo, y por ese simple hecho me sentí cercana.

Te encontré comentado en el Blog del R (Patafísica Bizarra) y te vine a visitar. Me han gustado tu blog y tu acercamiento a la vida.

Por cierto, soy LaClau. Mucho gusto. (Creo que empecé todo al revés.)

Anónimo dijo...

Buenas. Lo copio literal de tu escrito: Para el mismo Eliot existen en el poema "posibilidades de transición comparables a los distintos movimientos de una sinfonía o un cuarteto". ¿A qué se refiere con las posibilidades de transición? Entiendo que hace un paralelismo con la los cuartetos (música), pero no me queda muy claro eso de "posibilidades de transición".