13 may. 2008

Cortos pero buenos


La maleta de mi padre

El discurso que dio Pamuk al recibir el premio Nobel de Literatura 2006, lo sacó de La maleta de mi padre. No sabía que escribía también, digo, mi viejo. Hora de arreglar cuentas con él… En fin y en serio, haga como yo, léaselo en horas del mediodía, después del almuerzo; piérdale la pista a la telenovela que le acompaña o cuando usted prefiera, vale la pena. Le llevará –si acaso- un poquito más de una hora.

La extensa y divina respuesta que da a la pregunta “¿Por qué escribe?” es fantástica. He aquí sólo una minúscula selección: “Escribo porque me gusta el olor del papel, de la pluma, de la tinta. Escribo porque más que en cualquier cosa creo en la literatura y en la novela…Escribo porque me da miedo ser olvidado”. No dudo que de la extensa respuesta que da a la sempiterna pregunta haya mejores opciones. Escoja usted su alternativa y haga su maleta.

Cartas a un joven poeta

Releer a Rilke es realmente volver a leerlo. Por mínima que sea la reseña que pudiera hacer a Cartas a un joven poeta, no me acercaría en lo más mínimo a todo lo que de allí se desprende. En otros términos, sería una locura de mi parte, una sandez enorme, darle otras palabras al “arte poético” del autor, reflejado a través de unas hermosas y elocuentes cartas. Por ello, traigo aquí un breve destello de la gran luminosidad de su texto.

“Lea usted los versos como si no fueran suyos, y sentirá en lo más íntimo hasta qué punto le pertenecen”


“Si nos fuese posible ver más allá de lo que alcanza nuestro saber... tal vez aceptaríamos las tristezas con más esperanza que nuestras alegrías”.


“No tenemos motivo alguno para desconfiar de nuestro mundo, porque no está en contra de nosotros. Si en él hay fantasmas, son nuestros fantasmas; si tiene confusiones, esas confusiones son nuestras; si en él encuentra el peligro, debemos tratar de amarlo”.

“Deje que la vida fluya, porque la vida, créame, siempre tiene la razón”.

2 comentarios:

César dijo...

El de Rilke es realmente maravilloso, aunque mi ejemplar lo perdí como creo que se deben perder los libros: lo presté.

Voy a buscar el de Pamuk (a ver si alguien me lo presta) y trataré de seguir tu sugerencia de lectura.

Va un abrazo y gracias por la recomendación.

manolito dijo...

sigo aprendiendo contigo.poco a poco.como la alegría y el llanto..
abrazo.