25 nov. 2008

Noche sin fortuna


Mantuve una lucha intensa con este libro, amagué una vez, luego otra, y otra... Insistí por llegar al final con el entusiasmo de hallarme con algo que me sedujera en última instancia, que justificara una lectura que rechacé desde la primera cuarta parte del libro.

No abandoné, pero lamentablemente no di con él –con ese algo. De hecho no acostumbro a dejar libros a mitad de camino, es como un compromiso que asumo con total resignación sin saber qué me depararán las hojas. El último libro que me ganó la batalla fue uno de Kawabata, y no quise que el de Caicedo emulara al japonés. Una lectura abandonada por año es suficiente. Mañas de uno.


Debo decirlo: no me gustó Noche sin fortuna. No hallé ese “no sé qué”, no encontré ese hilo encantador que se enreda en la sien y que uno como cómplice-lector se deja atrapar con placer. Es una novela ciertamente trágica, juvenil, descarnada en la mayoría de sus pasajes en donde ya se evidencian los coqueteos con la muerte que llevarían a Andrés Caicedo al suicidio. Tal vez algún amable lector tenga una opinión distinta, siempre respetable y que me gustaría conocer.

1 comentario:

Nerina Thomas dijo...

Cuando lo lea, te lo comentaré. Pero respeto mucho a quien escribe un libro aunque no coincida, aunque no me atrape. Por el hecho de hacerlo me merece mi respeto.Sabemos, lo difícil que resulta llegar a su edición. Gracias