8 sept. 2009

El mundo según Cabrujas


Fabuloso, sencillamente fabuloso. Leer El mundo según Cabrujas es redescubrir su vigencia. Es entrar en un juego ficticio en donde la idea principal es saberlo vivo, como si estuviera escondido en algún lugar del Palacio de Miraflores, en La Casona o en cualquier lugar de Caracas, echándonos el cuento de lo que ve, y sobro todo, cómo lo ve. En esta recopilación de artículos llevada a cabo por Yoyiana Ahumada, sientes su particular y encajonada voz. Te habla y te hace reír con su mirada crítica y sagaz, en donde se reafirma que el humor es una contundente herramienta del intelecto. Su fina ironía se expande en todo el libro y a través de su palabra mordaz, nos lleva a la inevitable reflexión de lo que somos como país, al cual él mismo llamó “provisional”, o como un “campamento” en donde “El estado venezolano actúa generalmente como una gerencia hotelera en permanente fracaso a la hora de garantizar el confort de los huéspedes”.


Al terminar de leer este libro usted queda adicto a su prosa, al prodigio de su palabra, e irremediablemente vuelve las páginas hacia cualquier artículo para hacerse la idea de que este venezolano insigne sigue escribiéndonos, haciendo la denuncia tan necesaria a cuanta ineptitud se ve en las cúpulas del gobierno. En sus palabras es más que elocuente: “Nadie duda de que el presidente lleva el capote. Pero la corrida necesita críticos si quiere pasar a la historia. Alguien debe decirle al matador lo mal que lo está haciendo, para ver si empareja la lidia en el próximo toro, para ver si enmienda, si razona, si practica su arte con la dignidad del caso”.


Al leer El mundo según Cabrujas usted pudiera preguntarse si de verdad José Ignacio está muerto, si no es una estratagema del marketing tan necesario hoy día para darle fuerza de ventas a un libro por encima de otros, con la consabida trampa, de que Cabrujas no estaba muerto sino de parranda, como complemento publicitario. Dicho de otra manera, este prolífico autor, más allá de haber sido un letrado y un intelectual, era un visionario. Si esto no fuera así, ¿por qué esa sensación de que cada uno de sus artículos parezcan un calco de la actual y apremiante realidad venezolana? Y la respuesta resulta tristemente obvia: somos los mismos, nada ha cambiado. Si antes Cabrujas denunciaba y criticaba a RECADI, qué no diría hoy día de CADIVI: de aquel organismo estatal dijo que era “el peor pozo de corrupción “legal” vivida en una nación en esta parte del mundo”; si antes criticaba al Congreso de entonces, qué no diría del actual si aquello era “una sociedad de amigotes aburridos de tanto verse la cara y tanto hablar las mismas pendejadas” y sin ir muy lejos, si antes no hubo semana que no criticara a Carlos Andrés Pérez, qué no diría del actual gobernante, que, irónicamente, llegó a manifestarle al propio José Ignacio Cabrujas a través de una carta firmada por varios militares presos desde Yare, que continuara empleando esa “arma permanente y definitiva de la palabra. Para hacer esta guerra de todos nuestra única recomendación es no parar de escribir”. Carta además donde el mismo grupo de militares, hablaban de “rescatar la dignidad y construir la Democracia”. Habría que preguntarle a los presos políticos, a los periodistas autoexiliados y a los diversos medios de comunicación acosados por el gobierno, si eso es “digno” y “democrático”, y si la “palabra” como elemento combatiente tiene las mismas libertades que antes. En El mundo según Cabrujas se reitera, como bien decía su autor, que Venezuela sigue siendo un país de “mientras tanto y por si acaso”. Lectura obligatoria y sin desperdicio.

1 comentario:

Gizela dijo...

No solo sigue vivita su voz y sus pensamientos.
Para algunos, como para mí, su ejemplo de ser humano.
Me siento afortunada, de haber podido tenerlo cerca , trabajar con él.
Un abrazote
Gizz