10 sept. 2009

La belleza de las palabras

Estaba embelezado con la música y la voz de Joss Stone, mientras en mute, veía el popular concurso de belleza que tanta satisfacción ha dado a los bisturíes venezolanos. Piernas largas y prominentes, peinados exuberantes y algunos realmente ridículos, un caminar seductor ante la mirada atenta de millones de televidentes.

Me invade el cínico pensamiento de un trastabilleo y de un platanazo en el escenario, así como de alguna silicona rebelde –a lo Janet Jackson– que quisiera saludar a las cámaras. Callo a la preciosa Joss Stone y escucho las respuestas de las cinco finalistas. Es el momento cumbre, el momento de reír a carcajadas como si estuviera presenciando algún espectáculo Les Lutheriano. La gran mayoría de las veces no existe sincronía alguna entre la beldad de esas imponentes mujeres recién salidas de la adolescencia y lo que dicen.
No obstante, noto que todas quedaron ilesas, unas mejores que otras, pero libres de culpa y chanzas que pudieran causar por la eternidad alguna desatinada respuesta. Así como la de aquella candidata –no recuerdo ni el año ni el país que representaba– que ante la pregunta ¿a qué ciudad del pasado viajaría y por qué? (algo así), respondió esta perlita, que discúlpenme ustedes, me causó un severo calambre en el abdomen de tanto reírme: “viajaría sin duda a Roma, a la ciudad en donde nació Jesús…” Hey!, yo sé lo de la presión y todo eso, cómo no… pero vaya barrabasada cristiana cometió esta niña, semejante herejía.
Vino así el momento de gloria, inédito, una venezolana coronando a otra venezolana. Estupendo, emocionante, lo admito. De la alegría la corona rodó o estuvo a punto de rodar. Aquel par de carajitas, señoritas disculpen, se abrazaron y brincaban exhibiendo una inmensa sonrisa digna de un dentífrico. Vi a una feliz Stefanía Fernández y me llevé a la mano la prensa del día. Le permití a Joss seguir cantando con su portentosa voz. Dentro de las variopintas gráficas, me quedé prendado a la correspondiente a una marcha realizada el día anterior al Miss Universo: una periodista, una mujer venezolana intentando hacer su trabajo mientras un comandante de la Guardia Nacional, de apellido Benavides, recuerdo que con micrófono en mano y con un exceso de misoginia, daba instrucciones para que la detuvieran o la alejaran de él (como los subalternos no le pararon bolas luego dijo, “bueno está bien, déjenla”)…Mientras a Stefanía le lanzaban flores en Las Bahamas, a la periodista le lanzaban bombas lacrimógenas en plena Avenida Libertador. A Benavides le faltó eructar como lo hizo Carlés hace unos años atrás frente a las cámaras de televisión, célebre. Sé que suena grotesco decir que las mujeres, y en especial las venezolanas, tienen bolas, pero es que no hay mejor manera de decirlo en nuestro léxico caraqueño, qué arrechas son: bellas y echadas pa’ lante.


Pasaron los días y parece que la belleza insistentemente sigue buscando algo en medio del caos que reina en este país. Primero fue Stefanía y luego el destino buscó al poeta Rafael Cadenas otorgándole el valiosísimo e importante Premio Feria Internacional del Libro de Literatura y Lenguas Romances 2009 (antes Premio Juan Rulfo). Estaba escuchando a Chet Baker cuando recibí la noticia y en automático me fui al recuerdo del seminario poético en el que participé y era el propio Cadenas quien nos llevaba de la mano remembrando poetas de antaño. Es increíble cómo a pesar de las adversidades, de las innumerables vicisitudes por las que pasamos los venezolanos, aún así se abren paso en el mundo no sólo con la belleza, sino también con la palabra y el pensamiento, que de manera sublime, es también belleza. Obviemos el tema deportivo, y en especial el béisbol, en donde muchos coterráneos van de la mano con jonrones, “nohit-norrunes” y dólares. Ya nos acostumbramos a ver esa cantidad astronómica de ceros a la derecha. Ahora le tocó a la cultura llevarse unos cuantos verdes más que merecidos: los correspondientes a las corcheas del maestro Abreu y los del poeta Cadenas gracias a sus versos.

4 comentarios:

LuisBond dijo...

¡Hola! ¿Cómo va todo? Yo ando desconectado de la blogsfera por andar con miles de cosas... Igual, por ratón moral, siempre revivo mi blog. Aprovecho y paso a saludarte. ¿Qué estás leyendo?, yo estoy inlove con la trilogía de Larsson, ¡voy por el último! Dentro de su género bestseller/fácil-digestión/literatura-comercial, me parece un libro sencillamente GENIAL. Cada novela me ha durado a lo mucho una semana, entre más los leo, más dolor me da que Larsson haya muerto tan joven... Vale, maybe no sería el próximo Carver, pero de seguro le tumbaría las ventas a muchos escritores de Best-sellers que ya ni se cómo demonios venden sus libros...

¡Un abrazo!

J. L. Maldonado dijo...

Bond, amigo Bond, está perdido. Pues he decirte que estamos en la misma trilogía. Yo estoy con "La chica que soñaba..." y ya acabo de pasar la mitad del libro. Casualmente mencionas a Carver y no he conseguido ni uno de sus libros, ¿por qué será? jajaja. Ah, conseguí los tomos 3, 4 y 5 de Proust pero negativo con los 1, 2. 6 y 7, ¿por qué será? Again...
Saludos...

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Yo ando algo corto con este post, nos e mucho de libros y de ferias, pero si se de gobiernos opresores que lanzan bombas lacrimógenas para acallar a sus pueblos.

Yo creo que hay que darle algún crédito a estas bellezas, ya que el bisturí puede arreglar ciertas imperfecciones, pero jamás lograr hacer de cualquier mujer, una verdadera belleza como estas.

Un abrazo amigo mío y sigo leyendo tus libros recomendados.
Saludos

Anónimo dijo...

bellas y arrestadas, toda la razon